El efecto Shinkansen

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 6 julio, 2018
David Sánchez · 6 julio, 2018

El efecto Shinkansen, cuyo nombre proviene del famoso “tren bala” japonés, es un método para gestionar y resolver cualquier tipo de crisis, ya sea de tipo empresarial, laboral, personal, de pareja o espiritual.

Los japoneses desarrollaron el primer tren bala de la historia a mediados del siglo XX, tras perder la II Guerra Mundial y enfrentarse a un momento de crisis. La nación apostó por una transformación social y empresarial, que les llevó a una nueva mentalidad conocida como el “milagro japonés”. Esta situación supuso un crecimiento económico increíble, especialmente entre los años 60 y 80.

Tren bala en estación de Tokio para representar el efecto Shinkansen

La revolución japonesa y los inicios del efecto Shinkansen

Aunque la revolución empresarial de Japón se comenzó a gestar tras la II Guerra Mundial, no fue hasta principios de los años 90 cuando el mundo empezó a darse cuenta realmente del fenómeno y lo bautizó como “efecto Shinkansen”.

Concretamente, en el año 1993, Jack Welch, el antiguo jefe de la compañía norteamericana General Electric, se dio cuenta de este fenómeno. En estos años, su empresa pasaba por un momento de crisis en la que sus empleados se limitaban a practicar la ley del mínimo esfuerzo. Por ello, y tras conocer a Eiji Mikawa, el responsable de la sucursal de General Electric en Tokio, comenzó a aplicar nuevos métodos.

La sucursal japonesa obtenía unos resultados mucho mejores que la empresa matriz, y esto se debía a la mentalidad de sacrificio y capacidad de cambio que mantenían los empleados japoneses a lo largo de todo el país.

El directivo japonés le explicó a su compañero norteamericano cómo el país pasó por importantes cambios de mentalidad en los años 60, cuando el gobierno japonés quiso mejorar su red de trenes para los Juegos Olímpicos de Tokio del año 1964.

En este sentido, Mikawa explicó cómo, si quieres que un tren aumente su velocidad máxima en 10 km/h, bastará con añadir más caballos de potencia al motor. Sin embargo, si quieres que pase de 150 km/h a 300 km/h, debes hacer un diseño completamente diferente. Más allá de su aplicación en torno al desarrollo del efecto Shinkansen, este cambio de mentalidad pudo aplicarse a numerosas situaciones en todo el país.

Revolución a la japonesa con el efecto Shinkansen

Como hemos comentado, el efecto Shinkansen tiene su origen en la revolución empresarial que experimentó Japón a mediados del siglo XX. Gracias a esta nueva mentalidad, la nación consiguió desarrollar el primer tren bala, siendo este uno de los mayores avances en materia de transporte a lo largo del siglo XX.

A lo largo de nuestra vida, pasamos por numerosos cambios personales. Algunos de ellos suponen pequeñas mejoras o nos ayudan a deshacernos de malos hábitos. Otros incluso nos permiten experimentar una transformación tan radical que prácticamente empezamos una nueva vida.

Abrir puerta del cambio

Por tanto, a partir del efecto Shinkansen podemos aprender cómo, para conseguir pequeñas mejoras en nuestra vida, podemos limitarnos a hacer pequeños cambios. Sin embargo, si queremos una transformación más radical, nos veremos obligados a cambiarlo todo, de principio a fin. Algo muy fácil de decir, pero no tan fácil de hacer ya que las resistencias para cambiar lo que ya nos produce algún rendimiento, aunque no sea suficiente, pueden ser muchas.

A modo de ejemplo, podemos aplicar el efecto Shinkansen a una pareja, la cual, tras numerosos problemas y discusiones, se da cuenta de que los dos no son capaces de entenderse ni compenetrarse. Quizá sea ese el momento de pasar a una etapa completamente distinta en su relación, hacer nuevos planes, modificar algunos proyectos y dejar otros.

También se puede aplicar a algún punto de una carrera profesional o tras un grave problema de salud. En estos momentos puede ser necesario reconsiderar nuestras rutinas y tratar de aplicar cambios desde cero para empezar a vivir de un modo radicalmente diferente.

¿Cómo aplicar el efecto Shinkansen?

La aplicación de este cambio de mentalidad puede ser difícil, pero no complejo. Para empezar, el objetivo será localizar el área de nuestra vida que requiere de un cambio de mentalidad. Tras esto, tenemos que abordar ese problema y tomar conciencia de qué hábitos necesitan una revolución para probar una solución novedosa.

Por último, siempre es conveniente buscar apoyo en otras personas que hayan pasado por una situación similar, además de amigos y familiares que nos apoyen en nuestras decisiones. Así es como podremos realizar un cambio radical en nuestra vida, dejando atrás algún problema grave y pasando a una nueva etapa, como en una especie de renacimiento.