El enigma de Mata Hari

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 17 junio, 2015
Yamila Papa · 21 marzo, 2014

 

Sin dudas se trata de un personaje que tiene muchos misterios y secretos en su haber, la mayoría de ellos se han ido a la tumba con esta mujer, que para algunos era una espía encubierta y para otros, una simple prostituta.

Margaretha Geertruida Zelle era el nombre verdadero y nació en los Países Bajos en 1876. Era una famosa actriz y bailarina de su época. Su nombre artístico “Mata Hari” quiere decir en idioma malayo “ojo de día”. Se casó a los 18 años con un militar mucho mayor que ella a quién sólo conocía por correspondencia. Tuvo dos hijos, el varón falleció envenenado por los sirvientes de la casa. Esto produjo que su esposo se ausentara mucho de la casa y estuviera siempre borracho.

En esa época, Margaretha se interesó por la cultura javanesa y las técnicas orientales para el amor. Esto luego le daría su fama de cortesana de lujo. Al separarse perdió la custodia de su hija debido a su vida libertina y decidió vivir en París. Allí es donde se hizo pasar por una bailarina javanesa y ofrecía espectáculos de streptease. También se dice que tuvo romances secretos con muchos militares, políticos y hombres de la alta sociedad parisina.


La que contaba maravillosos cuentos y bailaba “como los dioses”

Estas podrías ser dos de sus habilidades. Los admiradores que frecuentaban los clubes donde bailaba casi desnuda creían en sus historias de la India y Oriente. Su imaginación, no tenía límites. Era cierto que había estado un tiempo en Java, donde había aprendido a bailar, pero no que había nacido en las tierras del Taj Mahal y el Río Ganges. Al regresar de esa travesía, con 26 años y separada, fue que decidió cambiar su nombre por el que la conocemos hasta hoy en día: “Mata Hari”.

Salía a escena con velos de gasa y su brillante cabellera que se movía al son de la música al igual que sus caderas, que se balanceaban como serpientes. Todo el dinero que ganaba se lo gastaba en joyas y en vestidos. Su vestidor estaba repleto de regalos de sus admiradores. Así pasó más de una década, hasta que estalló la Primera Guerra Mundial.

Ella estaba en Berlín en ese momento, actuando en un club nocturno. Poco más tarde viajó a Holanda (neutral) y en 1912 regresó a París. Había dejado un “camino” de amantes por todos los países europeos y en Alemania muchos de ellos pertenecían al ejército o a la policía.

Uno de los misterios de Mata Hari es si realmente esta mujer tenía un fetiche o un deseo por los hombres con uniforme si se codeaba con ellos para sacarles información tras algunas copas de alcohol y entre las sábanas.

Mata Hari, ¿espía?

Los franceses pensaban que toda persona era sospechosa de este delito. Teniendo en cuenta que Mata Hari estaba siempre rodeada de militares, comenzaron a pensar que se trataba de alguien contratado por los servicios del espionaje. Por ello es que decidieron vigilarla noche y día. Ellos querían saber si se había convertido en una secuaz de los alemanes y hasta se animaron a preguntarle por qué no espiaba a favor de Francia.

Es probable que confíe este secreto a un General Alemán en una noche de lujuria en un hotel o después de un show. Ese fue el error que le costó la vida, ni más ni menos. Es que los alemanes no querían que haya problemas por culpa de una mujer, que además ya había dejado de ser la más hermosa como en sus mejores épocas y que según palabras de algunos “tenía el cerebro de una nuez”.

Fue en ese entonces que decidieron hacer algo para acabar con Mata Hari, antes de que siguiera “desparramando” información de todo tipo a los enemigos luego de enamorar a los más distinguidos oficiales. Y para sumar más a la figura de esta bailarina, los franceses lograron descifrar uno de sus códigos secretos desde una estación instalada en la Torre Eiffel.

El mensaje decía que H.21 arribaría a París el 29 de diciembre de 1916 y recibiría 5 mil francos por su trabajo. Ella llegó a la capital de Francia unos días más tarde y fue al banco, allí la estaba esperando el dinero y una orden de detención en ese mismo instante.

Pensó que se trataba de una broma, porque era una mujer ingenua (por el contrario de lo que parecía en sus shows). No le importaba que la acusaran ni de derrochadora, ni de prostituta ni de veleidosa, pero ya una espía era demasiado. Poco más de un año después de este episodio, fue conducida al Fuerte de Vincennes donde fue fusilada.

Las preguntas que sigue resonando son: ¿Si Mata Hari fue una astuta espía que se infiltró entre los alemanes, los ingleses y los franceses o se trataba nada más que de una bailarina con poco sentido de la razón. ¿Por qué si era una profesional del espionaje cometió un error tan tonto de contárselo a uno de sus amantes? ¿Cómo se enteró del dinero que le habían depositado en ese banco?

Sin dudas, una mujer que despertó pasiones, amores y odios entre los militares y policías de la época y que revolucionó, a su manera, la historia.