El error del adivino, ¿sabes en qué consiste?

Francisco Pérez · 10 agosto, 2018

Todos trabajamos con expectativas y, por lo tanto, estamos condenados al error del adivino. Seguro que alguna vez has pensado que algo sucedería de una determinada forma o que te sentirías de una manera determinada. Además, es probable que hayas completado pronósticos sobre el comportamiento de alguien. De hecho lo hacemos todos los días, a todas horas.

La verdad es que nos pasamos la vida haciendo predicciones sobre el futuro. A veces damos por sentado que las cosas saldrán mal sin tener base racional para ello. Entonces aparece la angustia y todo por el error del adivino.

El error del adivino es un tipo de distorsión cognitiva o un “error de pensamiento”: un “patinazo mental” que todos pegamos. A su vez, las distorsiones cognitivas han sido muy analizadas en el marco de la psicoterapia cognitivo-conductual, especialmente en la terapia racional emotiva conductual. Veamos en qué consiste.

La terapia racional emotiva conductual

La terapia racional emotiva conductual (TREC) es pionera en muchos de las ideas que plantea y una de las principales terapias cognitivo-conductuales. La base teórico-conceptual de este tipo de terapia se encuentra en la psicología cognitiva y en el conductismo.

Este tipo de terapia es una escuela psicológica compuesta por varios autores que comparten todos ellos el uso de una metodología científica y de unos principios básicos. Algunos de estos principios son los siguientes:

  • Los individuos responden a las representaciones cognitivas (interpretaciones, percepciones y evaluaciones) de los acontecimientos ambientales.
  • La cognición disfuncional (pensamiento erróneo) media la perturbación emocional y conductual.
  • El cambio cognitivo produce cambios emocionales y conductuales.
  • Las cogniciones o pensamientos se pueden evaluar y registrar.

Cabeza de una persona con una lupa sobre los mecanismos de su mente

El término cognitivo-conductual es muy genérico y se refiere a las terapias que incorporan tanto técnicas cognitivas como conductuales. Tienen una base empírica (demostrable) y requieren de la participación activa del paciente.

Como decíamos, el error del adivino es una distorsión cognitiva identificada en el marco de la terapia racional emotiva conductual. Existen otras distorsiones cognitivas, pero en este artículo nos centraremos en esta. Según la TREC, cuando cometemos estas distorsiones cognitivas estamos tergiversando la realidad. Como consecuencia, podemos llegar a sentirnos ansiosos o tristes.

El error del adivino según David Burns

El psicólogo David Burns incluye el error del adivino dentro de otra categoría más amplia de distorsión cognitiva: las conclusiones apresuradas. Según Burns, las conclusiones apresuradas suceden cuando inferimos ideas que no se derivan necesariamente de los hechos. Estas conclusiones suelen producirse por la tendencia de nuestro cerebro a ahorrar energía en el procesamiento de la información o por la prisa que puede meternos el contexto para alcanzarla.

Dos ejemplos de conclusiones apresuradas son la lectura del pensamiento y el error del adivino. David Burns define el error del adivino de la siguiente manera:

“Es como si estuviera ante una bola de cristal que solo predijera tristeza. Usted imagina que va a suceder algo malo, y toma esta predicción como un hecho (cuando no lo es). Imagine, por ejemplo, a esa bibliotecaria de una escuela de secundaria que se repite a sí misma durante sus ataques de ansiedad: me voy a desmayar o a “volverme loca”.

Estas predicciones no eran realistas porque ella nunca se había desmayado ni “vuelto loca”. Tampoco tenía ningún síntoma grave que sugiriera una inminente y absoluta pérdida de control.

En una sesión de terapia, un médico que padecía una aguda depresión me explicó por qué abandonaba su profesión: me doy cuenta de que estaré deprimido toda la vida. Mi aflicción seguirá y seguirá, y estoy absolutamente convencido de que este tratamiento o cualquier otro están destinados al fracaso.

Esta predicción negativa sobre su pronóstico le hacía sentir desesperanzado. La mejora que experimentaron sus síntomas poco después de haber empezado la terapia indicó cuán desacertada había sido su profecía”.

Mujer preocupada

No somos adivinos, así que ¿por qué sacar conclusiones apresuradas?

Todos hemos sacado alguna conclusión apresurada para responder a lo que nos pedían o porque no nos quedaba paciencia… y luego nos hemos dado cuenta del error. Imagina que telefoneas a un amigo y no te devuelve la llamada después de un tiempo razonable.

Este hecho hace que te sientas triste cuando te dices que probablemente tu amigo recibió tu llamada pero no mostró interés alguno en devolvértela. ¿Cuál es la distorsión cognitiva que estarías cometiendo? La respuesta es la siguiente: leer el pensamiento de los demás.

Al sentirte triste decides no volver a llamar ni averiguar qué pasó. Te dices: “Va a pensar que soy un pesado si le vuelvo a llamar. Voy a quedar en ridículo”. A causa de estas predicciones negativas (error del adivino), evitas a tu amigo y te sientes humillado.

Tres semanas después te enteras de que tu amigo no había recibido tu llamada. Resulta que todo aquel lío no existió más allá de tu cabeza. Tomaste como hechos conclusiones que no eran acertadas, de los que a su vez sacaste otras conclusiones todavía menos acertadas.

Como acabamos de ver, el error del adivino consiste en sacar conclusiones apresuradas acerca de un hecho sin tener una base solida que las respalde. Cuando hacemos esto, somos víctimas de una distorsión del pensamiento que a buen seguro nos hará sufrir.