El experimento de Loftus y Palmer, y el valor de la palabra

El experimento de Loftus y Palmer, llevado a cabo en 1974, puso en evidencia la forma en la que el lenguaje moldea nuestros pensamientos y recuerdos. Las palabras ejercen una impresionante influencia en la forma en la que procesamos o recuperamos hechos de nuestra memoria.
El experimento de Loftus y Palmer, y el valor de la palabra
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 11 agosto, 2019

El experimento de Loftus y Palmer es uno de los más interesantes que se han llevado a cabo en el plano de la psicología. Se realizó en 1974 y pasó a la historia con el nombre de Reconstruction Of Automobile Destruction.

La doctora Elizabeth Loftus es toda una figura, tanto en Estados Unidos como fuera de sus fronteras. Trabajó en la Universidad de Washington hasta que ese centro educativo rechazó publicar una de sus investigaciones; la misma por la que más tarde se haría “famosa”: ¿Quién abusó de Jane Doe? En ella desarrollaba las tesis para las que había encontrado respaldo empírico en el experimento de Loftus y Palmer: tenemos la capacidad de inventar recuerdos e incluso de inducir recuerdos.

Precisamente lo que los datos del experimento de Loftus y Palmer apoyaron es que la percepción de la realidad y la memoria de una persona pueden ser alteradas de forma sutil. De hecho, esto es lo que se logró en el estudio. Veamos.

Tu memoria se parece a un artículo de Wikipedia. Tú la puedes modificar, y los demás también”.

-Elizabeth Loftus-

Mujer pensando en métodos para optimizar la memoria

El experimento de Loftus y Palmer

El objetivo central del experimento de Loftus y Palmer era establecer hasta qué punto el lenguaje influía en la percepción de la realidad. Para llevar a cabo el estudio se tomó una muestra de 45 estudiantes voluntarios. A todos ellos se les presentó un vídeo  corto, en el cual un automóvil chocaba con otro.

Después del visionado, el grupo se dividió en cinco subgrupos. Luego se les formuló básicamente la misma pregunta a todos ellos, salvo por el hecho de que en cada caso se empleó un verbo distinto. De esta manera:

  • Subgrupo 1: ¿A qué velocidad cree que iban los autos que se estrellaron?
  • Subgrupo 2: ¿A qué velocidad cree que iban los autos que colisionaron?
  • Subgrupo 3: ¿A qué velocidad cree que iban los autos que chocaron?
  • Subgrupo 4: ¿A qué velocidad cree que iban los autos que se golpearon?
  • Subgrupo 5: ¿A qué velocidad cree que iban los autos que entraron en contacto?

El resultado mostró que, aunque todos los voluntarios vieron el mismo vídeo, las respuestas variaban en función del verbo que diferenciaba a las preguntas. Si el verbo era “agresivo” o “fuerte” los voluntarios tendían a pensar que los coches iban a mayor velocidad. Lo mismo, a la inversa: cuanto más “suave” era dicho verbo, menor era la estimación de su velocidad.

La memoria y su plasticidad

Lo que demostró el experimento de Loftus y Palmer, en primera instancia, es que el lenguaje modifica la percepción de la realidad. Así mismo, dicho lenguaje moldea los recuerdos. Durante el experimento citado, todos los voluntarios habían visto el mismo vídeo, pero cada uno lo recordó de manera sensiblemente distinta.

Más adelante, Elizabeth Loftus llegó a probar que era posible ir más allá, generando recuerdos. Llevó a cabo varios estudios en los que mostró que, por ejemplo, podía convencer a alguien de que cuando era pequeño se había perdido en un centro comercial. También de que habían visto una señal de tráfico que jamás había estado allí.

Precisamente el libro ¿Quién abusó de Jane Doe?, de Loftus, trataba el caso de una mujer que había recordado un abuso sexual que jamás había ocurrido. Esto dio lugar a la teoría del efecto de desinformación, un fenómeno que ocurre con los testigos de delitos. Muchas veces el interrogador los induce a cambiar su versión de los hechos; de ahí, también, que hayan cambiado y mucho el procedimiento para recoger testimonios de testigos.

Mente formada por piezas de puzzle

Las consecuencias prácticas

Además de lo que estos descubrimientos implican en el campo de los interrogatorios judiciales, también es claro que pueden tener efecto en la vida cotidiana. La utilización de un determinado tipo de lenguaje puede sesgar unos hechos, ajustándolos a unos determinados intereses o ideologías.

Esto ocurre desde los medios masivos de comunicación. Puede que informen de hechos reales, pero controlando y mucho el formato; es decir, cómo los presentan. Son conscientes de que el lenguaje que emplean para describirlos influye notablemente en los receptores y lo utilizan para favorecer los intereses a los que sirven. De este modo, es posible manipular las simpatías, las animadversiones, el grado de relevancia que se le da a un hecho, etc.

Como se vio en el experimento de Loftus y Palmer ni siquiera es necesario poner adjetivos a la información sobre los hechos. Basta simplemente con utilizar un verbo en vez de otro. Esto nos llama, por lo tanto, a ser más críticos frente a la manera en la que determinados medios se hacen eco de los hechos.


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  • Cebollada, L., Violeta, I., & Horno Chéliz, M. D. C. El efecto del lenguaje en el recuerdo de eventos recientes: explicaturas, presuposiciones e implicaturas.

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