El indomable Will Hunting

04 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la crítica de cine Leah Padalino
El Indomable Will Hunting nos descubre a un joven violento y con una mente brillante. A través de sus diálogos, terminamos por conocer en profundidad el tormentoso pasado del protagonista. Una historia claramente positiva con un mensaje universal.

Allá por los ya lejanos años 90, el cineasta Gus van Sant contaba con el apoyo de público y crítica en círculos de cine de corte alternativo o independiente. El cineasta sentía predilección por personajes marginales, por contar las dificultades de hombres homosexuales e incluso de entornos toxicómanos. Por ello, resultó bastante sorprendente que se lanzara a dirigir un filme tan conocido y exitoso como El indomable Will Hunting.

Era 1997, una década en la que el cine sencillo y claramente positivista inundaba las pantallas norteamericanas. En este sentido, El indomable Will Hunting es una película muy “noventera”, con una trama sencilla, sin demasiada intriga y con un desenlace predecible. Sin embargo, el mensaje nos conquista desde los primeros minutos y nos invita a quedarnos hasta el final.

La película nos presenta a un joven conflictivo, carismático y con una clara tendencia a la violencia. Will, contra todo pronóstico, demuestra tener una mente brillante, con un especial talento para las matemáticas y una memoria eidética.

A raíz de una pelea, tendrá problemas legales de los que logrará salir con la ayuda del profesor Lambeau, una eminencia en el campo de las matemáticas que está dispuesto a darle una oportunidad.

La otra cara de la moneda es que el joven deberá asistir a terapia, pero no logra buenos resultados con ningún psicólogo hasta que entra en contacto con Sean, un antiguo compañero de Lambeau.

La cinta nos irá descubriendo de forma progresiva los motivos que llevan a Will a adoptar esa conducta violenta, a no querer vincularse con nada ni con nadie. Robin Williams brilla especialmente como Sean, un personaje que nos recuerda en gran medida al que interpretó en El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989).

Un conjunto que funciona

Curiosamente, a diferencia de otros filmes similares, El indomable Will Hunting no proviene de ningún precedente literario; es decir, se trata de un guion original.

Ben Affleck y Matt Damon no eran, por aquel entonces, los conocidísimos rostros que son en la actualidad. Es cierto que ambos habían dado sus primeros pasos como actores con un considerable éxito, pero para muchos, eran todavía dos grandes desconocidos.

En un afán por hacer algo diferente, algo conjunto entre amigos, comienza a gestarse el guion de El indomable Will Hunting. En un primer momento, la película iba a adoptar un tono más cercano al thriller y a lo policiaco, pero finalmente, el resultado se alejó bastante de esta idea.

Igualmente, la productora mostró cierta reticencia a incluir a los dos jóvenes en el reparto, aunque, por suerte, terminó cediendo. Y decimos por suerte porque uno de los puntos más fuertes de la película recae, precisamente, en las interpretaciones. Ya hemos hablado de un Robin Williams sobresaliente, pero el mensaje no habría calado tan hondo solo por la labor de un actor.

De hecho, las escenas que comparten Williams y Damon forman ya parte del imaginario del cine de los años 90. Ambos encarnan perfectamente a sus personajes, tanto que su relación parece real.

Otro de los grandes aciertos lo encontramos en su banda sonora, compuesta por un Danny Elfmanque, en los 90, estaba saboreando las mieles del éxito. Quizás, en un primer momento, su nombre no nos diga demasiado, pero tras su firma se encuentran algunas de las sintonías más conocidas y queridas por el público.

Son extremadamente conocidas sus colaboraciones con Tim Burton: Eduardo Manostijeras, Mars Attacks, Sleepy Hollow… Pero además es el artífice de la conocidísima sintonía de Los Simpson. En El indomable Will Hunting, Elfman logra enfatizar las emociones de los personajes a través de su música.

En definitiva, el filme poseía unos buenos ingredientes que, enseguida, lo catapultaron al éxito. De 9 nominaciones a los Óscar, se hizo con el galardón a mejor actor de reparto para Robin Williams y el de mejor guion original para Damon y Affleck.

Chico con su psicólogo sentado en un banco

El indomable Will Hunting: un mensaje claro

La historia que plantea El indomable Will Hunting funciona bien porque transmite un mensaje positivo, optimista y de superación. Un mensaje que, pese a ello, puede terminar cansando a muchos por lo predecible que se intuye; sin embargo, no deja de ser efectivo por la forma que sigue su relato.

El cine norteamericano y de masas nos ha brindado infinidad de títulos de este tipo que, con el paso del tiempo, caen en el olvido, resultan poco creíbles y cuyo mensaje se queda en la superficie.

¿Por qué, entonces, El indomable Will Hunting ha sobrevivido bien al paso del tiempo? Porque tenemos a un reparto que acompaña a la fuerza de sus diálogos, porque lejos de mostrar un mensaje plagado de artificio, se centra en la parte más humana de sus protagonistas.

Hemos visto en infinitas ocasiones esta historia. La historia del joven que sobrevive en los suburbios, plagado de carencias afectivas e incapaz de controlar su violencia que, finalmente, termina superando los obstáculos y sale adelante. No es nada nuevo, no es rompedor y, sin embargo, termina por cautivarnos.

Memorable es la escena en la que, sentados en un banco, el personaje de Williams logra dejar sin palabras al joven Will. Demostrándole que nadie puede saber cómo se siente ni qué ha vivido y que, de la misma manera, él tampoco puede conocer al resto del mundo.

Los libros, la filosofía, nos ayudan a comprender y conocer el mundo, pero al fin y al cabo, las experiencias son propias y subjetivas. Poco a poco, iremos asistiendo al progreso y proceso de aprendizaje de Will.

No se muestra al joven de forma superficial, sino que nos aproximan a él a través de la figura del psicólogo. Un personaje que terminará por abrirle los ojos y empatizando con él, pues como todo ser humano, también lleva una importante carga a sus espaldas y también debe hacer frente a sus demonios.

Este mensaje de superación es captado por el espectador con facilidad. El conjunto de la película, pese a que apenas tiene acción, termina por entretenernos y sumergirnos en una especie de reconciliación con el pasado, de aceptación y de perdón.

Pasado tormentoso

El pasado del protagonista tiene consecuencias directas en su presente. Aunque al principio no comprendemos bien qué le ocurre a Will, sabemos que algo le ocurrió en su infancia, que el hecho de ser huérfano pudo haber hecho mella en él dejando secuelas irreparables.

Lo vemos en su relación con sus amigos, las únicas personas en las que parece confiar; en su actitud hacia el trabajo y hasta en su relación con Skylar, una joven estudiante de medicina.

Will parece no querer involucrarse ni sentimentalmente- ni de ninguna otra manera- con nada ni con nadie. Prefiere no tener responsabilidades, ni dejarse llevar por sus sentimientos.

El abandono en su infancia le ha provocado un miedo irracional que le impide mantener algo estable en su vida. Por ello, no quiere escuchar las indicaciones del profesor Lambeau, tampoco quiere viajar con Skylar, sino que prefiere seguir con su vida como lo había hecho hasta el momento.

La presión social queda, a su vez, retratada en la película. En ocasiones, damos por sentado que una persona con altas capacidades debe exprimirlas al máximo y desempeñar una determinada profesión. Quizás deberíamos preguntarnos cuáles son esos deseos reales del individuo y no lo que nosotros consideramos mejor.

Está claro que Will es especial, es uno de esos genios que podemos contar con los dedos de una mano entre toda la población mundial, pero eso no significa que deba seguir un determinado camino. Frente a la presión que ejerce Lambeau, Sean reaccionará desde la comprensión, intentando que el joven decida por sí mismo qué es lo mejor, que resuelva sus conflictos pasados y construya su propio camino.

En definitiva, El indomable Will Hunting nos presenta un filme absolutamente noventero, positivo y nada novedoso. Pero su importancia radica en la universalidad de su mensaje, en la manera que logra transmitir emociones y, finalmente, brindarnos un mensaje optimista sin renunciar al entretenimiento más puro.

“Nosotros escogemos a quién dejamos entrar en nuestro mundo”.

El indomable Will Hunting