El irremediable paso del tiempo

25 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
¿Sientes que el irremediable paso del tiempo cada vez te gusta menos? No te preocupes porque esto le pasa a los más de 6.000 millones de personas que hay en el mundo.

Cuando uno va adquiriendo una edad, tiene la sensación de que los años pasan más rápido. Y ese paso del tiempo genera un miedo o ansiedad que es casi universal. Sin embargo, no todo el mundo es capaz de gestionarlo adecuadamente. Sea cual sea el caso, la mejor opción es aceptar que el paso del tiempo es irremediable y, por eso, hay que aprovecharlo. 

Con los años se aprender, o tiene que aprender, a valorar todo lo que ya se ha vivido. Así, uno se da cuenta que cada etapa vital tiene su momento y sus características. Pero, sobre todo, que nada es para siempre. En cuanto a la sensación del paso del tiempo, la infancia es una de las mejores etapas que existen. Se vive sin ningún tipo de preocupación, intentado únicamente ser feliz, jugando, imaginando, pasándolo bien con los amigos, etc.

“Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros.”

-Jean de la Bruyere-

Después en la adolescencia se comienza a vislumbrar la vida adulta, pero siendo conscientes de la facilidad de la infancia. Andando en ganas y oportunidades entre las dos edades. Ahí se descubre que el amor puede ser muy bonito o toda una tragedia, que tarde o temprano uno se lleva un chasco o decepción con esa persona a la que había idealizado completamente y con la que pensaba que pasaría toda la vida.

Ya en la adultez, alcanzando la madurez, empiezan a despedirse personas importantes. Se pierde gran parte de las amistades, el círculo se reduce, la familia también. Pero se construye la propia siendo conscientes de que algún día el ciclo comenzará de nuevo. Es así, que los mayores son quienes más certeza tienen del paso del tiempo y de cómo todo va decayendo. Sin embargo, son quienes más valoran todo lo que han vivido.

No queda otra que aceptar el paso del tiempo

Como todo en esta vida, el paso del tiempo tiene su parte buena. Y es que, todas las situaciones y experiencias anteriormente vividas, nos ayudan a conocernos mejor, a madurar y sobre todo a aprender, para no caer en la misma piedra una y otra vez.

Cuando uno llega a cierta edad, se da cuenta que ya empieza a hacerse “mayor”. Y esto puede provocar dos tipos de miedo en las personas. Por un lado, el miedo al paso del tiempo. La cronofobia consiste en un trastorno de ansiedad ante la sensación y el conocimiento de que el tiempo está fuera de nuestro control. Estas personas sufren realmente síntomas físicos y psicológicos ante el paso del tiempo, e irónicamente, invierten mucho tiempo en hacer que no parezca que para ellos sea así también.

También está el miedo a envejecer o gerascofobia. Estas personas sienten angustia al ver los signos del paso del tiempo, perder la belleza y juventud o al pensar en quedarse fuera y caer en el olvido. En relación a esto, se entiende que el paso del tiempo genera rechazo o ansiedad en función de los objetivos vitales que nos marcamos y con el modo que tenemos de vivir las contrariedades.

De cualquier modo, el paso del tiempo es completamente irremediable. Así que, ¿por qué no mejor aceptar la situación como viene? Todas las edades tienen sus etapas buenas y malas, y por ello no queda más remedio que ser optimista.

“¿Amas la vida? Pues si amas la vida no malgastes el tiempo, porque el tiempo es el bien del que está hecha la vida.”

-Benjamin Franklin-

Disfrutar de la vida

Que nos insten a disfrutar de la vida es un recurso fácil, pero sin duda es una premisa muy útil en lo que al paso del tiempo se refiere. Sólo así, llegado el momento, podremos echar la vista atrás y sentir que aunque el tiempo haya ido más rápido de lo deseado, ha estado bien aprovechado. Cada etapa tiene sus recursos y su forma de ser disfrutada. Por ejemplo, cuando se es joven no se dispone de independencia, por lo que se suele disfrutar de una forma más sencilla. Es ya en torno a los treinta o cuarenta que se dispone de energía y recursos para poder hacer planes más a lo grande, como hacer ese viaje soñado.

Hay que aprovechar cada edad para viajar, conocer gente y cultivarse de la forma que se pueda. ¡Te puedes llevar una sorpresa sabiendo de lo que eres capaz! Igualmente, hacer cosas distintas, proponerse nuevas metas u objetivos es lo que aportará la sensación de vitalidad tan necesaria.

En definitiva, cuidar del tiempo y sacar el máximo provecho a cada etapa de la vida te deparará momentos inolvidables.  Así lo dijo el mítico actor del siglo XX, Charles Chaplin:

“El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.”