La adolescencia según Elkind

30 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
La adolescencia, ese espacio tan temido por los padres. De la mano del psicólogo David Elkind, en este artículo le damos un repaso a los problemas y soluciones de esta etapa.

La adolescencia según Elkind se caracteriza por un tipo de pensamiento egocentrista y por el inicio del pensamiento crítico. En este periodo, el puente que se construye entre el niño y el adulto está repleto de emociones contradictorias. En la más tierna infancia, las figuras de referencia son los padres y en ellos reside, para el niño, el criterio de verdad y realidad.

Sin embargo, al llegar a la adolescencia, todo parece cambiar. La referencia que hasta ahora eran los progenitores, pasa a ser desempeñada por los iguales. Por lo tanto, las decisiones se toman más en base a lo que los amigos hacen, dicen o piensan. 

Evidentemente, el criterio de un adolescente no es siempre el más acertado, de manera especial porque tiene poca experiencia en la que apoyarse. No obstante, es preciso respetar y gestionar con inteligencia este proceso en el que el niño que crece empieza a defender su autonomía, poniendo a prueba sus propios referentes.

La adolescencia, según Elkind, se basa sobre todo en una serie de características propias de esta etapa, que no se darían en otras. El psicólogo explica que durante la adolescencia, los jóvenes tienen una cierta tendencia a ignorar las advertencias de aquellos que les quieren proteger, entendiendo que deben explorar más allá de los límites que hasta ahora les han marcado. En el fondo residiría la necesidad de encontrar y definir una identidad propia.

Chica adolescente preocupada por su imagen corporal

Características de la adolescencia según Elkind

Para este autor, el pensamiento adolescente puede manifestarse en seis características. Son las siguientes:

  • Hipocresía aparente. Los adolescentes tienen una necesidad continua de expresar sus ideas, lo que les inquieta y perturba. El problema es cuando no son capaces de calcular el precio que les puede costar mantener un determinado ideal en un momento preciso, igual que se pueden sentir confundidos a la hora de elegir la mejor manera de hacerlo. En este sentido, empiezan a darse cuenta de que sus intereses muchas veces no caminan por el mismo sendero que los valores que defienden.
  • Autoconciencia. Los adolescentes empiezan a ganar y defender su privacidad. Esto es así hasta el punto de rozar el egocentrismo, creyendo que el entorno está continuamente mirándolos y pensando en ellos. En este punto, Ekind habla de la «audiencia imaginaria», un concepto que hace referencia a ese sentimiento de ser el centro de atención.
  • Invulnerabilidad. Los jóvenes adolescentes suelen sentirse especiales y únicos, despreciando su vulnerabilidad frente a determinados peligros. En ocasiones, sufren porque no son buenos calculando hasta qué punto han estado protegidos, estando resguardados por el entorno de amenazas que ignoran. Por otro lado, llegan a pensar que nadie les comprende o entiende, que solo ellos son capaces de experimentar los sentimientos que tienen. Esto es lo que Elkind denomina «fábula personal».
  • Indecisión. Decimos que un adolescente madura cuando empezamos a encontrar cierto razonamiento en su toma de decisiones. Cuando el impulso empieza a quedar bajo el control de la voluntad. Sin embargo, este es todo un logro que se consigue con pequeños avances durante todo este periodo.
  • Querer demostrar que se tiene la razón. El adolescente pretende mostrar a su entorno que ha desarrollado nuevas habilidades de razonamiento. Por otro lado, empieza a darse cuenta de que el hecho de acumular razones en el mundo adulto proyecta frete a los demás una imagen de mayor fiabilidad e inteligencia. Esta característica es precisamente la que se suele relacionar con la tendencia del adolescente a discutir y a mirar con ojos críticos los dictados que vengan del mundo adulto.
  • Idealismo. El adolescente busca modelos más allá de las paredes del hogar. Buscan biografías y logros que les ayuden en el trazado de esa identidad que pretenden alcanzar.

Adolescente tumbado al aire libre

¿Qué deberían hacer los padres?

La adolescencia es una etapa que casi todos los padres temen. No es sencillo pasar de tener un hijo dócil y obediente a otro que pone todo su interés e inteligencia en cuestionar todo aquello que le dicen. Así, es necesaria la paciencia y la memoria, su propio recorrido desde la infancia a la etapa adulta, en esencia, puede ayudarles mucho en este sentido.

En cualquier caso, el primer paso es la aceptación. El niño está dejando de ser niño; un hecho normal y necesario que favorece el desarrollo evolutivo de cualquier adolescente sano. Es decir, forma parte de la normalidad. Por otro lado, luchar contra el adolescente y no con el adolescente frente a sus miedos es un error clásico. Como padres también tenemos que crecer, aprender a gestionar ese espacio que demandan y defenir con precisión qué límites vamos a mantener y cuáles vamos a ampliar.

Si intentamos imponernos, igual que cuando eran niños, sin ofrecer motivos o razones, es probable que nos topemos con una reactancia psicológica por parte del adolescente que obstaculice su crecimiento y nuestro propio papel como padres. Empezará a mentirnos, a no comunicarse nunca, a alejarse demasiado de nosotros. Y esto no es lo que queremos, ¿verdad?

  • Papalia, D.E, Olds, S.W., y Feldman, R.D. (2005). Psicología del desarrollo de la infancia a la adolescencia. McGraw-Hill. Madrid