El malestar emocional asociado al acúfeno o el tinnitus

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 23 mayo, 2018
Laura Reguera · 23 mayo, 2018

Puede que las palabras “acúfeno” o “tinnitus” no te suenen de nada, la realidad es que todos, en algún momento de nuestra vida, los hemos tenido. ¿No te ha pasado nunca que hayas percibido un pitido o un zumbido que otra gente que estaba a tu alrededor no percibía? ¡Ese pitar del oído no significa que estén hablando mal de ti a tus espaldas, es un acúfeno!

Ahora bien, en general ese sonido, más o menos molesto, es temporal y acaba desapareciendo, ¿verdad? Imagínate que estuviera ahí de forma persistente, que lo percibieras todo el rato… ¿Cómo crees que influiría en tu vida cotidiana escuchar siempre ese pitido o zumbido? Sigue leyendo y descubre la importancia de trabajar los factores psicológicos y emocionales cuando se percibe un acúfeno de forma continuada.

“Los acúfenos me impiden sentir el silencio absoluto”.

-Santiago Segura-

Empecemos por el principio, ¿qué es exactamente un acúfeno?

Con esta breve introducción todos tenemos una idea general de lo que es un acúfeno, ¿verdad? Pero, para comprenderlo bien, mejor vamos a delimitarlo de forma más exacta. En primer lugar, un acúfeno o tinnitus es la percepción de un sonido sin que exista fuente sonora externa que lo origine.

Pongamos un ejemplo. Si ese pitido o zumbido lo estamos percibiendo porque efectivamente el televisor lo está emitiendo, entonces no sería un acúfeno. Por otro lado, hay que tener en cuenta que, aunque no haya una fuente externa del sonido, esto no quiere decir que estemos ante una alucinación auditiva.

Además, el tinnitus podemos percibirlo solo en uno de los oídos, en ambos, o puede estar referido a toda la cabeza. Por último, aunque estemos hablando de pitidos o zumbidos, también puede percibirse como otro tipo de ruidos más complejos (como sonido de grillos o del murmullo del mar).

Caracol

¿Qué tipos de acúfenos hay?

A parte de diferenciarse por el tipo de sonido que podemos percibir, en general clasificamos los acúfenos como objetivos o subjetivos. Ahora desarrollaré la explicación de uno y otro, pero antes es importante aclarar que denominarlos como subjetivos no quiere decir que la persona se los esté “inventando”.

El acúfeno objetivo es la percepción de un sonido que se genera en el cuerpo y que se conduce hasta la cóclea mediante conducción ósea o de un sonido que es conducido hacia la cavidad del oído medio. Por lo tanto, no se debe a ninguna alteración del sistema auditivo, sino que es un sonido físico que se percibe igual que los sonidos normales.

Esto quiere decir que puede ser escuchado por los médicos mediante auscultación y que su origen son ruidos arteriales, fístulas arteriovenosas y soplos venosos. Este tipo de acúfenos tiene buen pronóstico, pero sólo suponen el 5% de los casos de tinnitus. Por el contrario, el acúfeno subjetivo sólo lo percibe el paciente. Es decir, que es la percepción de sonidos en ausencia de sonidos físicos.

Como ya hemos indicado, no significa que la persona se lo invente, sino que es una sensación fantasma que se debe a patologías en el oído o en el sistema nervioso auditivo. En este tipo las causas son otológicas, cardiovasculares y vasculares, metabólicas, neurológicas, farmacológicas, dentales y psicológicas. Sí, psicológicas. El acúfeno puede empezar a percibirse después de una época de intenso malestar emocional.

“El cuidado de los oídos es algo que por desgracia no se piensa hasta que uno no haya tenido un problema”.

-Chris Martin-

¿Cómo puede llegar a influir el acúfeno en la vida de quienes lo padecen?

Ahora que conocemos un poco más sobre el acúfeno… ¿Cómo influye en la vida de quienes lo padecen? Como todo, depende de cada caso. Hay gente a la que no le genera malestar y que consigue interiorizarlo como un aspecto más de su vida, sin que llegue a interferir en su normal desarrollo. Así, consiguen no percibirlo, al igual que les pasa a aquellos que viven en grandes ciudades y no “oyen” el bullicio de la calle.

Pero también hay casos de personas en las que este síntoma les genera emociones de valencia negativa, como ansiedad, tristeza o ira. Aquí, las personas suelen entrar en un círculo vicioso en el que su atención está fijada de forma constante en el acúfeno, por lo que no dejan de percibirlo. Desean dejar de escucharlo, pero el no poder hacerlo hace que sus preocupaciones al respecto aumenten. Temen que aumente de intensidad o que no puedan manejarlo.

“O te acostumbras a ellos o te vuelves loco”.

-Steve Martin-

Mujer con molestia en el oído

Generalmente, quedan enganchados en estos pensamientos, sin que puedan dejar de dar vueltas al respecto. Además, esto conlleva que dejen de lado actividades de ocio y placenteras. Entran así en un círculo vicioso del que no pueden salir, haciendo que su malestar aumente y con él la percepción del acúfeno a su vez. Por otro lado, no hay que olvidar los problemas de sueño que pueden acarrear.

Como muchas veces que tenemos problemas emocionales, el no saber gestionarlo no quiere decir que tenemos que culpabilizar al que se encuentra en esta situación. Por el contrario, lo que pasa es que hay una falta de herramientas efectivas para regular sus emociones y manejar el acúfeno, por lo que es importante contactar con un psicólogo adecuado especializado en el tratamiento del tinnitus que nos ayude a adquirirlas.

Imágenes cortesía de Chris Benson, Aaron Burden y Callie Morgan.