El mito de Adonis y las rosas rojas del amor

Edith Sánchez · 9 septiembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 9 septiembre, 2019
El mito de Adonis nos habla del amor y de belleza. En particular, nos habla del amor incestuoso, de los castigos y tragedias a que este lleva y de cómo se torna imposible, pero sigue existiendo por siempre de una manera simbólica.

El mito de Adonis es uno de los más bellos, y también intrigantes, de la edad clásica. Todo comienza con la historia de Mirra, su madre. Era una mujer bellísima. Tanto, que cualquier hombre que la vio, quedó prendado de ella sin remedio. Se cuenta que su padre, preocupado por semejante efecto, decidió encerrarla bajo siete llaves y aislarla del mundo.

Aunque el mito de Adonis tiene varias versiones, la que ha llegado hasta nuestros días cuenta que el padre de Mirra llegó a decir que su hija era más bella que la diosa Afrodita. Al oír esto, la divinidad entró en cólera. Esto la llevó a lanzar un hechizo para hacer que la joven se enamorara de su padre. Otras versiones señalan que el encierro mismo fue el que provocó ese enamoramiento.

Consciente de que su deseo incestuoso era aberrante, Mirra quiso quitarse la vida. Sin embargo, una de las mujeres que la cuidaba lo impidió. Ella le confesó su pasión secreta y la criada se comprometió a ayudarla, siempre que no intentara suicidarse de nuevo. Así las dos urdieron un plan que dio origen al mito de Adonis.

En el hombre hay un 1% de humano y el resto es, digamos, animal; esto da un alto margen de territorio impenetrable. En lo sexual, lo humano es la prohibición del incesto, esto ha sido dicho y es verdad ¿Pero el resto?”.

-Alexandre Kojève-

Árbol de Mirra

La seducción y sus consecuencias

La criada le ayudó a Mirra para que hiciera realidad sus deseos. Convenció al padre de esta de que había una mujer que lo amaba en secreto y quería dormir con él, con la única condición de que no le viera la cara. El padre aceptó. Durante nueve días se acostó con su propia hija sin saberlo.

Pasado ese lapso, quiso conocer la identidad de su amante secreta. Así que le descubrió la cara y así supo que su hija lo había engañado. Para vengar la afrenta quiso matarla allí mismo, pero ella huyó a tierras muy lejanas. Su padre estaba a punto de atraparla, cuando ella le pidió a los dioses que le ayudaran. Entonces Zeus se apiadó de ella y la convirtió en árbol: el árbol de mirra.

Se dice que cuando esa planta gotea, en realidad es que la desdichada joven está llorando aún su desgracia. Lo cierto es que Mirra ya estaba encinta cuando ocurrió esto. Así, el árbol fue creciendo durante el embarazo y a los nueve meses nació Adonis, un niño tan bello como su madre. Así comienza el mito de Adonis.

El mito de Adonis

La diosa Afrodita se sentía algo culpable por lo ocurrido. Por eso fue a visitar el árbol y a rescatar al niño. Lo puso en un bello cofre y se lo entregó a  Perséfone, dueña y señora del inframundo. Esta abrió el cofre y, al ver al pequeño Adonis, decidió adoptarlo como si fuera su madre.

Adonis creció, trasformándose en un joven apuesto. Perséfone se sintió enamorada de él. Un día, Afrodita, por casualidad, vio a Adonis durmiendo desnudo. Ella también se enamoró del muchacho y entonces le pidió a Perséfone que se lo devolviera. Esta se rehusó a hacerlo. Tuvieron que pedir la intermediación de Zeus para solucionar la disputa.

Zeus dictaminó que el año sería dividido en tres partes. Adonis pasaría una tercera parte del tiempo con Afrodita, pues ella lo había salvado cuando apenas había nacido. Otra tercera parte tendría que estar con Perséfone, ya que ella lo había criado. Y en la parte restante, Adonis podría decidir con quién estar: con Afrodita, con Perséfone o sin ninguna de las dos.

El nacimiento de Adonis
El nacimiento de Adonis

Un amor trágico

Cuenta el mito de Adonis que el joven decidió pasar dos terceras partes del año con Afrodita. Al joven le gustaba la caza y a la diosa no. Aún así ella lo acompañaba por los bosques. En un momento dado, tuvo que ausentarse, pero antes de hacerlo le advirtió que no atacara a ningún animal que no mostrara miedo.

Sin embargo, Adonis hizo caso omiso de esa advertencia. Un día vio un jabalí y quiso cazarlo, a pesar de que no mostraba ninguna señal de miedo. En realidad, esta criatura era el dios Ares, uno de los amantes de Afrodita, que había sabido del romance y quería matar a Adonis. Por eso lo atacó furiosamente.

Según el mito de Adonis, Afrodita quiso ayudar a su amado. Sin embargo, se quedó enredada en una maleza llena de espinas. Trataba de salir de allí sin lograrlo, mientras veía cómo mataban al hombre que amaba. Cada herida que se hizo era una gota de sangre que caía al suelo y se convertía en una rosa roja. Desde entonces, las rosas rojas son símbolo de amor.

Cuando Adonis murió, fue al inframundo. Allí estaba Perséfone y Afrodita volvió a acudir a Zeus para que solucionara la situación. Zeus determinó que el joven pasaría seis meses con cada una. Desde entonces, los seis meses que pasa con Perséfone, en el inframundo, corresponden al otoño y al invierno. Los seis meses que pasa con Afrodita, son primavera y verano.

Cala, J. G. M. (2000). Adonis y los semidioses. Theoc. 15.136-142. Myrtia, 15, 161-175.