El mito de Eros y Psique

Edith Sánchez · 18 septiembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 18 septiembre, 2019
El mito de Eros y Psique encierra una historia de amor. Nos dice que ese sentimiento surge del azar y se nutre de los sentimientos que inspira, más allá de la apariencia física. También que se basa en la confianza y que es quizás la mejor de las razones para perdonar.

El mito de Eros y Psique nos habla de una de las tres hijas de un rey de Anatolia. No era solo la más bella de todas, sino también la más bella del mundo. Se dice que quienes la veían, quedaban impresionados por su belleza. Por eso la diosa Venus comenzó a sentirse celosa. No aceptaba el hecho de que una mortal fuese más hermosa que ella.

Los hombres, en lugar de adorar a Venus en sus templos, acudían a donde estaba Psique para contemplar su belleza. La diosa no aguantó más esta afrenta y por eso le pidió a su hijo, Eros, que la buscara y lanzara sobre ella una de sus flechas, de modo que se enamorara del ser más horripilante que existiera.

Eros, obediente como siempre, hizo lo que su madre le ordenó. Sin embargo, accidentalmente se pinchó con la flecha que iba a dispararle a Psique. Esto hizo que él mismo se enamorara perdidamente de ella. El dios del amor no se había enamorado nunca, así que no sabía cómo actuar. Por eso no le quedó más remedio que pedir la ayuda de Apolo, dios de la luz y la verdad.

El amor es un crimen que no puede realizarse sin cómplice”.

-Charles Baudelaire-

Cupido

Un extraño destino

Cuenta el mito de Eros y Psique que el propio dios Apolo no sabía cómo actuar. Le pareció que, en principio, lo mejor era quitar de en medio a todos los pretendientes de la muchacha; con su poder hizo que los hombres admiraran a Psique, pero que no la amaran. Así, todos halagaban su belleza, pero nadie quería casarse con ella.

Las dos hermanas de Psique ya se habían casado y ella, en cambio, no. Su padre, afligido por esa mala suerte, pidió la ayuda de los dioses. Apolo sabía que el amor de Eros debía permanecer en secreto, porque de lo contrario Venus entraría en cólera. Así que simplemente aconsejó al padre de Psique que la llevara a un monte lejano y la dejara allí.

El padre estaba muy triste, pero obedeció las indicaciones de Apolo. Era un dios sabio y seguramente su hija sería feliz. Dice el mito de Eros y Psique que al llegar a la colina, la muchacha lloró desconsoladamente y luego se quedó dormida. Despertó después en un hermoso jardín, junto a un castillo hermoso. Una voz la invitó a pasar, a ponerse bellos vestidos y a comer fabulosas viandas.

El mito de Eros y Psique

La misma voz que la había guiado, le dijo que su esposo la visitaría por las noches. Sin embargo, lo haría en la oscuridad y por ninguna razón ella podría verle la cara. Si eso ocurría, los dos tendrían que separarse para siempre. Ella debía confiar en él, pues si no había confianza, ningún amor era posible.

Dice el mito de Eros y Psique que la muchacha se sintió muy halagada por tantas atenciones. Después de pasar la noche con su nuevo esposo, comenzó a enamorarse cada vez más de él. Sin embargo, había algo que aún la afligía. Hacía tiempo que no veía a sus hermanas y las extrañaba. Su esposo intentó persuadirla de que no lo hiciera, pero ella estaba empeñada. Así que él accedió, pero advirtiéndole que no hablara de él con ellas.

Las hermanas por fin pudieron acudir al palacio y sintieron mucha envidia por todo lo que tenía su hermana y por el amor que brillaba en sus ojos. Se valieron de artimañas para que en su corazón entrara la desconfianza. Le dijeron que quizás su esposo era un horrible monstruo.

Pintura de Eros y Psique

El precio del amor

Cuenta el mito de Eros y Psique que la muchacha siguió el consejo de sus hermanas: poner luz en el rostro de su esposo. Al encender la luz, vio que era el hermoso Eros quien yacía a su lado. Mientras le contemplaba, el aceite de la lámpara lo hirió. Él, herido y molesto, se apartó de ella y fue a buscar a su madre. Dijo que jamás volvería con Psique.

Arrepentida por su desconfianza, la propia Psique buscó a Venus para arreglar su matrimonio. Venus la sometió a durísimas pruebas, no aptas para humanos. Sin embargo, las hormigas, un rosal y un águila ayudaron a que las superase. Finalmente, Venus le pidió que fuera al inframundo y le trajera un poco de la belleza de Perséfone, dueña y señora de ese lugar.

Perséfone se conmovió de la muchacha y le entregó parte de su belleza en un cofre. Tras muchas vicisitudes, Psique logró volver, pero antes de llegar quiso un trozo de esa belleza para sí. Por eso abrió el cofre; rápidamente brotó un vapor narcótico y ella quedó dormida. Por entonces, Eros ya la había perdonado y la seguía a todas partes sin ser visto. Así, la despertó del sueño mágico.

Eros rogó a los dioses que consintieran el matrimonio entre él y Psique. Estos accedieron y le dieron a Psique ambrosía, para que también fuera inmortal. Ante esa situación, Venus cedió y aceptó el matrimonio. Dice el mito de Eros y Psique que desde entonces se amaron para siempre.

Asimov, I., & Gironella, F. (1974). Las palabras y los mitos (No. 19). Laia.