El orden y el desorden - La Mente es Maravillosa

El orden y el desorden

Aileen Zaera 15 octubre, 2013 en Actualidad y psicología 1574 compartidos

Muchas personas disfrutan del orden lógico de las cosas dentro de una habitación. Por orden lógico se entiende todo organizado por tamaño, color o en algún lugar preestablecido en cualquier, habitación, armario, o estantería. Si está algo “fuera de su sitio” pueden molestarse e incluso les puede causar malestar emocional o físico en los casos más extremos.

En el otro lado del espectro se encuentran las personas desordenadas, aquellas a quienes realmente no les parece relevante realizar o mantener las cosas bien organizadas. No necesariamente significa que esté todo sucio, aunque muchas veces está implícito. El desorden puede tener origen tanto en la falta de tiempo como en la falta de ganas o que, simplemente, se considera que existen cosas más importantes que organizar todo de una determinada forma, algo que resulta muy común en artistas y bohemios.

Ahora la gran pregunta es ¿solo existen estas dos realidades? La verdad es que existen ironías dentro de estos dos grupos y conceptos que se deben tener bien en claro y que han generado ciertos problemas y confusiones a lo largo de la vida moderna humana.

Precisando el concepto de orden

Se puede decir que el orden no sigue un patrón determinado, no existe una fórmula exacta con la cual evaluar si una habitación se encuentra ordenada o no (y aquí probablemente alguno que otro diga que sí se puede).

El orden se define como todo aquello que funciona de determinada manera o la organización de elementos en determinado espacio, realizada por un individuo inteligente.

Así que, ya que el concepto no entra en más detalles, se puede presumir que si una serie de libros no se encuentran organizados en orden alfabético, sino por el nivel de significado que tiene para el dueño de los mismos, no están desordenados, es más bien que estos están organizados en un orden distinto.

El desorden “ordenado”

¿Cuántas personas conocen que afirman que son desordenados pero que localizan todo perfectamente dentro del desorden? O, por el otro lado, ¿cuántas personas conocen que son organizadas, que colocan todo de forma meticulosa y, sin embargo, tardan en conseguir encontrar las cosas? Seguramente conocen más de un caso de ambos extremos.

Despacho desordenado

Resulta que existe en realidad una variante del desorden llamada “desorden ortodoxo” o “desorden ordenado”. En ella, aunque aparentemente todo se encuentra, para el ojo común, desordenado, el encargado de ese sistema puede encontrar absolutamente cualquier cosa – o la mayoría de ellas – sin esforzarse en absoluto o perder tiempo. Sin embargo, si un tercero intercede y decide “organizarlo todo”, serán incapaces de encontrar cualquier cosa porque verán su “orden alterado”.

Orden no es lo mismo. El hecho de no tener las cosas clasificadas por tamaños, de no tener los libros en la biblioteca por orden alfabético, o la ropa en el armario separada por colores no significa precisamente que haya una ausencia de orden, solo se trata de un orden distinto. De igual forma, el hecho de tener todo colocado en espacios determinados y organizado siguiendo cierto patrón o un sistema rígido no implica que exista un orden.

Cada ser humano es diferente, con distintas prioridades y modos de ver la vida, por lo tanto lo que funciona y es necesidad para uno no implica, obligatoriamente, que entre dentro del modus vivendi de otros. Por lo que nunca está demás ejercer la tolerancia y el respeto para con los que “se organizan” de una manera distinta.

Aileen Zaera

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