¿Todo está en los libros?

Pedro González Núñez·
10 Enero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
10 Enero, 2020
Hace unos 5000 años que el ser humano comenzó a escribir. Desde entonces, los libros se han convertido en quizás la expresión más cuidada de una de las formas de comunicación más populares, la escritura.

Todo está en los libros. Desde que el ser humano comenzó a escribir y a leer, sabemos más de nuestra historia reciente que de los millones de años anteriores a que se inventase la escritura y popularizara.

La historia de las diferentes sociedades de los últimos 5000 años tiene eco en los libros, ya sea mediante conocimiento directo, indirecto o hipótesis sobre sus pensamientos, usos y costumbres. Gracias a ellos podemos saber cómo eran los patricios romanos, los filósofos griegos o los artistas medievales.

Libro

La humanidad codificada en sus letras

En la actualidad, podemos decir que toda la humanidad (historia, psicología, ideologías…) está codificada en los libros. Cuando se publica un estudio científico o una investigación, cuando se pretende enviar un mensaje, cuando educamos a generaciones venideras…

Todo está en los libros, además desde hace varios miles de años. Estos pequeños objetos, llenos de páginas numeradas y letras, no solo actúan como una memoria, sino que en muchos casos también tienen el poder de mejorar la calidad de vida de los lectores. El hábito de la lectura enriquece a toda persona que se adentra en sus aventuras, en sus investigaciones, en sus postulados y en sus letras y códigos.

“Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran”.

-André Gide-

Todo está en los libros, incluso la salud humana

Diversos estudios de diferentes universidades y equipos investigadores han demostrado los enormes beneficios físicos y psicológicos de la lectura. A ello hay que sumar las ventajas educativas y formativas. Por eso decimos que todo está en los libros. Pero, veamos mejor qué se puede aprender gracias a ellos.

Fija metas y objetivos

Un problema que muchas personas presentan es la incapacidad para fijar metas y concentrarse en sus verdaderos objetivos.

Sin embargo, según un informe de la Universidad Estatal de Ohio, la persona, cuanto más se identifica con un personaje literario, más probabilidades tiene de tomar medidas en su vida propia que se encaucen a la consecución de sus metas reales.

Leer te ayuda a tener más cultura

Otro aspecto básico de los libros es que son fuentes maravillosas de cultura. De hecho, según el estudio del Fondo Nacional de las Artes, las personas que más leen demuestran mayor interés en las diferentes formas de cultura y tienen una mayor facilidad para adaptarse a ellas.

Todo el vocabulario del mundo está en los libros

El Hospital de Rhode Island impulsó un estudio con dos grupos de niños de unos 8 meses. Aquellos a los que se les leía con asiduidad entendían y manejaban un número de palabras superior al otro, aumentando en un 40% frente a los no leídos, que solo crecía en un 16%.

Todo el vocabulario del mundo está en los libros. Da igual si tus lecturas son más o menos cultas en cuanto a contenido, la literatura recoge todas las palabras del mundo en cualquier idioma. Están a nuestra disposición como oportunidades para ampliar nuestro vocabulario y, por lo tanto, para mejorar la precisión en nuestras expresiones.

Escribe mejor

El vocabulario es útil para hablar mejor, y también para escribir mejor. La Universidad de California lo demostró. En un riguroso estudio, observaron que la capacidad de escritura de un autor pasa a un lector que disfruta de una obra que lo apasiona.

Curiosamente, los estilos literarios afectan al lector tanto como los estilos musicales afectan a los oyentes. De ahí que, cuanto mejor escriban tus autores de cabecera, mejor lo harás tú.

Mujer leyendo libro en su habitación

Los libros cambian el mundo

Los estudios afirman que los lectores activos tienen una mayor predisposición a realizar actos de caridad. Es decir, son más generosos y solidarios, por lo que tienen más opciones para cambiar el mundo desde una perspectiva positiva, mejorando la vida propia y la de los demás.

Y es que una novela activa la función cerebral durante días, tal y como demostró una investigación de la Universidad de Emory. Se debe a que esta actividad aumenta la conectividad del cerebro.

Por tanto, podemos decir que todo está en los libros, en efecto. Desde el bienestar humano hasta el conocimiento de ayer, hoy y, probablemente, del futuro más cercano. Así, al menos pasado y presente de la humanidad se juntan en esas miles, millones de páginas que hemos escrito y leído, y que serán siempre fuente de aprendizajes y experiencias únicas.

Pivot, B., Nora, P. (1990). De oficio, lector. Madrid: Trama.