El protocolo unificado para el transdiagnóstico de los trastornos emocionales

10 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
Presentamos uno de los tratamientos transdiagnósticos más novedosos en la actualidad para tratar una amplia gama de trastornos emocionales. el objetivo último es conseguir la regulación de las propias emociones

Los protocolos transdiagnósticos están cobrando en la actualidad una gran importancia de cara al tratamiento de distintos trastornos emocionales. Se basan en el reconocimiento de que diferentes categorías diagnósticas que a menudo comparten ciertos factores comunes.

El psicólogo estadounidense y profesor emérito de psicología, David Barlow, diseñó un tratamiento Protocolo Unificado transdiagnóstico de los trastornos emocionales (PUT) con el que pretendía tratar un amplio espectro de desórdenes emocionales que comparten ciertas características y que, por este motivo podrían beneficiarse de las mismas técnicas y estrategias.

Es un tratamiento de corte cognitivo-conductual que incorpora principios de otros tratamientos avalados para los diagnósticos con los que trabaja.

El hecho de empezar a realizar tratamientos siguiendo el enfoque transdiagnóstico de los trastornos emocionales puede resultar muy eficiente a la vez que eficaz. El PUT nos permite realizar un tratamiento integrado, no solo para el problema principal que padece el paciente, sino también para las comorbilidades que presente. Por ejemplo, se ha visto que la ansiedad y la depresión coexisten en un amplio porcentaje de pacientes.

Existen actualmente varios protocolos unificados, como el transdiagnóstico de Fairbum para los trastornos de la alimentación o el de Norton para los trastornos de ansiedad. El PUT se centra en los trastornos de ansiedad, los afectivos y aquellos que presentan gran componente emocional, como los somatomorfes y disociativos.

Se ha utilizado con éxito en ensayos con agorafóbicos, pacientes con hipocondría, fobia específica, TEPT y depresión mayor. Desde este enfoque se considera que el principal factor común es un déficit de habilidades de regulación emocional.

Mujer triste con trastorno esquizotípico de la personalidad

¿Qué es la regulación emocional?

La regulación emocional es una capacidad propia de la inteligencia emocional que se basa en el buen manejo de las emociones. Conocer cómo funciona el círculo pensamiento-emoción-conducta es esencial, porque seremos entonces más capaces de ejercer un mayor control emocional. La regulación emocional alberga a su vez, varias subcompetencias, a saber:

  • Expresión emocional apropiada.
  • Regulación de emociones y sentimientos.
  • Habilidades de afrontamiento.
  • Competencia para autogenerar emociones positivas.

Las personas con trastornos emocionales con frecuencia emplean estrategias desadaptativas de regulación emocional que contribuyen al mantenimiento de los síntomas. Y estas estrategias desadaptativas están presentes en casi todos los trastornos en los que el afecto negativo es intenso.

Para sustituir estas estrategias, el paciente pasa por una serie de módulos; cada uno dedicado a trabajar un tipo de estrategia. En total son 8 módulos que explicamos a continuación.

Módulos del protocolo unificado para el tratamiento transdiagnóstico

El protocolo transdiagnóstico de los trastornos emocionales consta de 8 módulos en los que se realizan diferentes estrategias con el objetivo último de aprender a regular las propias emociones y llevar a cabo afrontamientos más adaptativos.

Módulo 1. Mejora de la motivación para el compromiso con la terapia

En un primer momento, es importante que el paciente desarrolle la motivación apropiada para embarcarse en la terapia. Las técnicas que se usan en este sentido son: el balance decisional, con el cual el paciente analiza sus razones para cambiar y comenzar la terapia. Además, se lleva a cabo el establecimiento de objetivos personales y se validan las preocupaciones del paciente, fomentando a su vez el análisis de perspectivas nuevas para solucionar los problemas.

Es decir, se entiende que el paciente pueda tener preocupaciones pero se le instiga a no quedarse en ellas, si no a salir y explorar caminos alternativos más funcionales.

Módulo 2. Entender las emociones

Se realiza una psicoeducación con el paciente en la que se le explica que las emociones no son buenas ni malas, sino adaptativas o disfuncionales. Esta psicoeducación es necesaria debido a la fuerte tendencia que hay en nuestra sociedad de evitar y huir de las emociones más negativas como si fueran algo atroz.

Además de hablar sobre emociones, es importante explicar el modelo de los 3 componentes de la experiencia emocional. Se le enseña cómo los pensamientos influyen en nuestras emociones y, estas a su vez, en la forma de comportarnos.

Es importante también que el paciente aprenda a realizar un análisis funcional de su propia conducta, identificando antecedentes y consecuentes. De esta manera, es más sencillo ver qué es lo que provoca el problema y qué es lo que lo mantiene.

Módulo 3. Entrenamiento en conciencia emocional

En este módulo se entrena al paciente para que pueda enfrentarse a la tentación de juzgar sus emociones. Se alienta a la persona a entrar en contacto con ellas sin etiquetarlas y a centrarse en el presente. Una de las técnicas que también se llevan a cabo en este módulo es la inducción del estado de ánimo con música.

Módulo 4. Evaluación y reevaluación cognitiva

En este módulo se realiza un entrenamiento de detección de pensamientos automáticos negativos. Una vez que el paciente es capaz de captarlos, se le enseña a analizar las distorsiones que normalmente comete (catastrofización, magnificación, inferencia arbitraria…) y se les ayuda a realizar una reinterpretación cognitiva para aumentar la flexibilidad del pensamiento y generar pensamientos alternativos.

Módulo 5. Evitación emocional

Aquí presentamos el concepto de conducta de seguridad para aquellas acciones que procuran la evitación emocional. Existen tres estrategias de evitación emocional que el paciente tiene que entender correctamente para poder modificarlas:

  • Evitación mediante conductas sutiles: son conductas de las que apenas somos conscientes como por ejemplo, no tomar una bebida de cola con cafeína por temor a tener una crisis de angustia.
  • Evitación cognitiva: son aquellos escapes que se realizan por medio del pensamiento. Ejemplos de ello son la distracción, disociación o racionalización.
  • Conductas de seguridad: el objetivo es impedir que se dé la emoción negativa. Un ejemplo podría ser llevar un ansiolítico en el bolso por si acaso poder recurrir a él.

Psicólogo con paciente

Módulo 6. Conductas impulsadas por la emoción (CIE)

Pretenden reducir la intensidad de las sensaciones y emociones: tanto las asociadas a un estímulo externo como las asociadas a uno interno que el paciente considera aversivo. Por ejemplo, la ansiedad que se experimenta un día antes de una entrevista de trabajo nos lleva a prepararnos muy bien la entrevista, en ocasiones en exceso.

En este módulo el paciente debe identificar las CIE desadaptativas y desarrollar tendencias de acción diferentes. Como se puede comprobar en el ejemplo, en las CIE la emoción negativa ya se está dando.

Por el contrario, en las conductas de evitación explicadas en el punto anterior, la emoción aun no se ha dado y el paciente pretende evitarlas.

Módulo 7. Conciencia y tolerancia de las sensaciones físicas

Se realiza normalmente la exposición interoceptiva para provocar de forma voluntaria las sensaciones físicas que se pueden temer en un ataque de pánico.

Módulo 8. Psicoeducación sobre medicación, comorbilidades. Logros y prevención de recaídas.

El último módulo, como su propio nombre indica, se dirige a que el paciente entienda los efectos de un tratamiento farmacológico, valore la posibilidad de implementarlo, tome conciencia de los logros conseguidos y siga practicando todas las estrategias aprendidas para evitar recaídas. El protocolo transdiagnóstico de los trastornos emocionales se está mostrando cada vez más eficaz y sobre todo, eficiente, al poder proveer el mismo tratamiento a un amplio número de personas.

Las técnicas están seleccionadas según su nivel de eficacia y, hasta la fecha, han tenido buenos resultados terapéuticos. No obstante, recordemos la importancia de adaptar el tratamiento psicológico a cada paciente. Aunque existan tratamiento protocolizados con es el que presentamos, es esencial que el clínico distinga con qué paciente puede aplicarlo o en qué casos tiene que investigar otras alternativas de intervención que se hayan demostrado eficaces.

  • Barlow, H. D. Protocolo unificado para el tratamiento transdiagnóstico de los trastornos emocionales. Manual del paciente: 2.ª edición. Alianza editorial