El reflejo de Moro o sobresalto en el recién nacido

16 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
El reflejo de Moro es uno de los principales indicadores de salud en un recién nacido. Su presencia o ausencia en determinados momentos del desarrollo nos alerta de alteraciones y enfermedades.

Tras el nacimiento de un bebé, el objetivo principal consiste en asegurar que este se encuentra en perfecto estado de salud. Para ello, los profesionales sanitarios realizan una exploración detallada; en este marco, uno de los procedimientos más habituales es la exploración de los reflejos. Si bien el recién nacido presenta multitud de estas reacciones involuntarias, hoy nos centraremos en el reflejo de Moro.

En efecto, el bebé presenta numerosas conductas reflexivas, pudiendo encontrarse algunas de ellas ya en el vientre materno antes del nacimiento. Estas reacciones suelen cumplir una función adaptativa y biológica cuyo objetivo era asegurar la supervivencia del niño. Por ejemplo, el reflejo de succión es indispensable para alimentarse. Por ende, son fenómenos naturales y esperables que nos indican el grado de salud del pequeño y nos ayudan a identificar la presencia de posibles alteraciones.

Bebé feliz

El reflejo de Moro o sobresalto

El reflejo de Moro debe su nombre al médico y pediatra austriaco, Ernest Moro, quien lo describió por primera vez. También es conocido como respuesta de sobresalto y está presente en todos los neonatos sanos. Incluso es posible observarlo de forma incompleta en aquellos niños nacidos prematuros tras la semana 28 de gestación.

Lo esperable es que esta conducta reflexiva se mantenga en el pequeño hasta los tres o cuatro meses de edad, momento en que tiende a desaparecer.

¿Cómo se provoca el reflejo de Moro?

Este consiste en comprobar la reacción del recién nacido al experimentar la falta de soporte o la sensación de caída al vacío. Es importante recalcar que este es el mayor temor de los bebés hasta los seis meses de edad, junto con los ruidos fuertes. Por ello, es esperable que dicha prueba le genere un gran sobresalto claramente visible.

Para poner a prueba la presencia de este reflejo se coloca al bebé, tumbado boca arriba sobre una superficie acolchada. A continuación, se comienza a quitar parte de su peso corporal del cojín, bien sea sujetándole la cabeza o levantándolo suavemente de los brazos, de modo que se aligere el peso apoyado.

Posteriormente se suelta esta sujeción de forma súbita, únicamente durante unos instantes, pero que permiten que el pequeño sienta la falta de soporte o la “caída al vacío”. En realidad su cuerpo nunca se separa de la superficie mullida y al soltar la cabeza esta se sujeta de nuevo antes de permitir que golpee el cojín, sin embargo para el pequeño la sensación es suficientemente intensa como para generar una reacción.

¿Cómo reacciona el bebé?

Ante esta circunstancia el bebé reacciona con un claro sobresalto que se observa en su mirada y en sus movimientos. El niño extiende los brazos hacia los lados, con las palmas hacia arriba y los pulgares doblados, mientras los mueve agitado. Puede incluso llorar por unos momentos. A continuación, cuando se recupera, recoge los brazos de nuevo hacia el cuerpo flexionando los codos y vuelve a relajarse.

Por lo general se realiza esta prueba a todos los recién nacidos, inmediatamente después del nacimiento. Además, se continuará comprobando la persistencia del reflejo en todas las consultas pediátricas de niño sano hasta los tres o cuatro meses, cuando desaparecerá.

Pediatra con un bebé

¿Qué ocurre si el reflejo de Moro no está presente?

El reflejo de Moro es una reacción natural, sana y esperable; por lo que si no está presente o lo está de un modo anormal, sería un indicativo de algún tipo de problema de salud. Por ejemplo:

  • Si el reflejo de Moro está completamente ausente, es probable que exista daño cerebral o trastornos en la médula espinal. El síndrome de DeMorsier, la listeriosis perinatal y el síndrome de Down son algunas de las condiciones en las que falta este reflejo.
  • Cuando aparece pero de forma parcial o asimétrica podemos pensar en una fractura de clavícula o algún tipo de daño en los nervios del plexo braquial.

En suma, este sencillo examen puede aportarnos información valiosa sobre el estado de salud del recién nacido. Así mismo, puede alertarnos acerca de posibles patologías que requieran intervención. Igualmente es importante seguir comprobando este reflejo al menos hasta el cuarto o quinto mes de vida, ya que si este se mantiene en lugar de desaparecer podría estarnos indicando también la presencia de una alteración.

  • Alvarado, G., Martínes, I., Solís, M., Plaza, M., Gómez, D., Mandujano, M., & Sánchez, C. (2009). Los reflejos primitivos en el diagnóstico clínico de neonatos y lactantes. Revista de Ciencias Clínicas9(1), 15-26
  • McGraw, M. B. (1937). The moro reflex. American Journal of Diseases of Children54(2), 240-251.