El sesgo endogrupal: ¿cómo se forma y en qué consiste?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 13 mayo, 2018
Roberto Muelas Lobato · 13 mayo, 2018

Según nos cuenta la psicología social, las personas creamos categorizaciones y dividimos a las demás personas según estas categorías. En otras palabras, creamos grupos que pueden ser nacionales, étnicos, religiosos, de género, por preferencias, trabajo, etc. Esto implica que unas personas estarán en nuestro grupo mientras que otras no, lo cual dará lugar al sesgo endogrupal.

El sesgo endogrupal, también denominado favoritismo endogrupal, puede definirse como la tendencia, por parte de los miembros de un grupo, a favorecer, beneficiar o valorar mejor a los miembros de su grupo. Esto es, se beneficiará más a las personas del propio grupo en comparación con las que no pertenecen al grupo.

El sesgo endogrupal en el conflicto

El sesgo endogrupal surge del estudio de las relaciones entre diferentes grupos y de los conflictos. Este sesgo se considera un producto del conflicto entre grupos, provocado a su vez por los distintos intereses entre los grupos o por tener metas incompatibles. Dos grupos pueden tener un mismo objetivo, pero el que uno lo consiga implica que el otro no lo podrá conseguir.

Dos grupos de personas para representar el sesgo endogrupal

Un ejemplo lo encontramos en el fútbol. Los aficionados del fútbol se identifican con su equipo, por lo que crean una categoría que incluye a los forofos de su equipo, pero excluye a los forofos de otros equipos. Por otra parte, en la liga de fútbol, el objetivo es conseguir el campeonato o ganar la liga. Pero solo un equipo puede ganar. Por ello, si mi grupo es del Real Madrid, vamos a tener un conflicto con los forofos de los demás equipos, sobre todo si suponen una amenaza porque percibimos que tienen más oportunidades que nuestro equipo de ganar la liga.

La intensidad del conflicto puede ser mayor o menor. Esto va a depender de nuestra implicación con nuestro grupo y de otros factores. Pero, en relación con el sesgo endogrupal, lo que va a cambiar van a ser nuestras actitudes, percepciones, preferencias e, incluso, los comportamientos. Por ejemplo, vamos a ver a la gente de otros equipos como más antipáticos y de peores gustos, lo cual nos llevará a tratarlos peor, a la vez que tratamos mejor a los forofos de nuestro equipo.

Avances en el estudio del sesgo endogrupal

Investigaciones posteriores reflejaron que no era necesario que existieran intereses contrapuestos o conflictos para que el sesgo endogrupal apareciera. Simplemente, por el hecho de pertenecer a otro grupo, se despreciaba a sus miembros. Aunque tampoco se va a despreciar siempre a los miembros de otros grupos, lo que siempre aparece es el favoritismo endogrupal. Vamos a favorecer a nuestro grupo tanto en la distribución de recompensas como en la asignación de rasgos o la valoración de su desempeño.

Estas nuevas investigaciones también han encontrado una explicación al sesgo endogrupal. Partiendo de que las personas están motivadas a conseguir o mantener un concepto y una imagen de sí mismos positivos, nos encontramos que las personas se definen, en parte, por sus grupos de pertenencia. Por ello, si una persona quiere conseguir una buena imagen, tiene que hacer que las imágenes de sus grupos también sean positivas, por lo que las personas también van a estar motivadas para evaluar positivamente a los grupos a los que pertenecen.

¿Cómo se llega a una evaluación positiva del propio grupo?

Las evaluaciones que se hacen de los grupos se realizan por comparación. No decimos que nuestro grupo es bueno, sino que es mejor que otro o el mejor de todos. De esta forma, cuando al comparar nuestro grupo con otros salimos ganando, obtendremos una valoración positiva y nuestra autoestima aumentará. La conclusión es que vamos a intentar que nuestro grupo sea diferente, que sea mejor que los demás. Lo cual se denomina distintividad endogrupal positiva.

Por otra parte, para que se produzca el sesgo endogrupal y cambien nuestras percepciones, evaluaciones y comportamientos, como consecuencia de la búsqueda de distintividad grupal positiva, deben darse cuatro condiciones:

  • Las personas deben identificarse con su grupo y utilizarlo para definir la imagen que tienen de sí mismos.
  • La comparación con otros grupos debe hacerse en base a una característica del grupo que se considere importante.
  • El grupo con el que se establece la comparación debe ser percibido como un grupo importante.
  • Las posiciones reales de los grupos comparados deben estar sujetas a cierta ambigüedad.

En fin, pertenecer a un grupo tiene consecuencias de las que no siempre somos conscientes. Favorecer a los que consideramos miembros de nuestro grupo más que a los miembros de otros grupos es una de ellas. Por tanto, conocer estos efectos de la identificación grupal es el primer paso para gestionar su impacto sobre nosotros.