El síndrome de Houdini: huir de la implicación emocional

Existen personas que escapan de la implicación emocional en las relaciones. De hecho, cuanto más compromiso perciben, mayor necesidad de escapar experimentan.
El síndrome de Houdini: huir de la implicación emocional
Francisco Roballo

Escrito y verificado por el psicólogo Francisco Roballo.

Última actualización: 04 julio, 2022

El síndrome Houdini alude precisamente a las facultades del mítico escapista húngaro del siglo XIX. Sin embargo, en este caso hablaremos de un escapismo psicológico derivado de la evitación. Así, se puede escapar de una situación familiar, de un trabajo o de las obligaciones diarias.

Las luchas de egos, las complacencias y hasta lo difícil que es expresarse de manera auténtica sin dañar al otro son circunstancias comunes en las relaciones interpersonales. Dicho esto, el hecho de que muchas personas escapen de estas relaciones expresa un síntoma mucho más profundo en la sociedad actual.

En muchos casos, la relación es directa, cuanto más compromiso, mayor “necesidad” de escapar. Es algo naturalizado en muchas personas, pero, ¿cuáles son las verdaderas causas de este fenómeno? ¿Por qué es tan complicado implicarse emocionalmente?

Mujer triste por la ruptura de su relación

La implicación emocional en las relaciones personales

En el ámbito de las relaciones personales, la implicación emocional implica aceptar y expresar el afecto que sentimos hacia otra persona. Esta expresión puede ser implícita o explícita, y depende de la capacidad de cada quien para expresar sus sentimientos.

Ahora bien, algunas personas no se sienten preparadas para asumir sus sentimientos hacia el otro. En estos casos, la respuesta emocional que produce aceptar lo que sienten puede llegar a abrumarlas y a cohibirlas.

Por tanto, para ciertas personas, implicarse sentimentalmente con alguien puede estar relacionado con sentimientos de vulnerabilidad o debilidad. Entonces, ante estos sentimientos de fragilidad, la persona tenderá a reaccionar al compromiso de una manera opuesta a este, respondiendo en forma de escape o huida.

En estos casos, la huida es un mecanismo de evitación que permite a la persona evadirse de una situación concreta sin tener que afrontarla; evitando así la responsabilidad de responder ante la otra persona y ante su respuesta.

El síndrome de Houdini

En líneas generales, el síndrome de Houdini es a la tendencia a escapar de los compromisos emocionales.

En estos casos, la persona es incapaz de tolerar cualquier indicio de intimidad emocional, por tanto, ante esta situación, huyen.

El psicólogo y escritor Pablo Palmero, autor de este concepto, en su libro Los pilares del corazón detalla y desarrolla las características principales de esta tendencia, en donde destaca:

  • La dificultad para mantener relaciones sanas y duraderas, ya sea de amistad o amorosas.
  • La tendencia a evitar sistemáticamente cualquier tipo de relación sentimental, ya sea por miedo a perder la libertad, ser sometido o a inseguridades sin sentido.

Formas de escape o huida emocional

Ahora bien, la respuesta de huida emocional puede representarse de manera física o sentimental. Es decir, la persona puede desaparecer físicamente, de un momento a otro y sin dejar rastros.

O bien puede seguir allí físicamente, pero su trato se va haciendo cada vez mas frío y distante; a tal punto de que los implicados se convierten en extraños y la relación va perdiendo el sentido.

Asimismo, Palmero añade otra forma de escapismo que suele pasar desapercibido y que muchas personas tienden a utilizar sin ser conscientes de ellos. Se trata de individuos que tienen una vida social normal, con buenas relaciones laborales y sociales, pero no comparten su vida privada con nadie. De este modo, ninguna persona llega a conocerlos realmente.

Fases del síndrome de Houdini

El síndrome de Houdini suele tener varias fases. Todas ellas marcan un proceso que va desde la entrega hasta el rechazo total. Veamos las principales características de cada una:

  • Implicancia: etapa de auge sentimental. En la misma se ejecutan las estrategias de persuasión para obtener lo que se quiere de la otra persona. Parece que no hay límites para la amistad o el amor. Por tanto, todo es perfecto proyectamos un futuro con esa persona. Sin embargo, esta fase se suele ir tan rápido como aparece.
  • Dudas: las bases poco sólidas bajo las que se construyen los lazos provoca la aparición de dudas rápidamente. Aquí es cuando el castillo de naipes comienza a caerse. Lo hace de forma lenta con el objetivo de no dejar rastros.
  • Escape: etapa final que se produce cuando ya no hay contacto. La otra persona se ha fugado de nuestras vidas, tal vez sin dejar explicación alguna, y la comunicación es prácticamente nula.

¿Por qué se produce este escape emocional?

Existen diversas razones por las cuales una persona decide escapar de la implicación emocional. Y, por lo general, se trata de una combinación de aspectos personales, sociales y cultuales. Dicho esto, veamos las causas más comunes:

Inmadurez emocional

La causa más común de este síndrome es la poca educación emocional que reciben las personas durante la infancia y la adolescencia. Además, la sociedad tiende a bombardearnos con creencias y estereotipos erróneos sobre la relaciones, lo que nos lleva a establecer vínculos sin saber cómo gestionarlos.

Miedos y traumas

El miedo es otro factor que esta fuertemente asociado a este patrón cíclico de atracción, duda y fuga en las relaciones sentimentales. En este caso, los miedos suelen originarse a través de experiencias traumáticas durante la infancia (abandono, indiferencia, maltrato, etc.); las cuales quedan grabadas en el inconsciente y llevan a la persona a huir de las relaciones, como un intento de evitar revivir los traumas del pasado.

Cabe mencionar que la reacción de miedo puede expresarse de distintas formas, dependiendo de la persona y de la situación que se esté viviendo.

Las redes sociales

En este contexto han aparecido dispositivos que “facilitan” las relaciones sociales. Ejemplos son Tinder o Facebook, donde podemos contactar con personas de todo el mundo o encontrar pareja en minutos.

Esto ha permitido que las personas ya no sean indispensables. Pues existe un “banco” de reserva con muchas otras personas esperando.

Oferta y demanda de sentimientos

La velocidad a la que cambiamos de vínculos hace que el éxtasis del amor y la amistad dure muy poco. Una vez finalizado un vínculo, se sale nuevamente al mercado a buscar el éxtasis de la novedad.

Es así que se crea una especie de oferta y demanda de sentimientos con el denominador común de la novedad. En este “mercado” impera la superficialidad: un perfil llamativo en las redes sociales es fundamental.

¿Cómo detectar un escapista emocional?

Para analizar el síndrome de Houdini hay que comenzar por uno mismo. En muchas ocasiones, las personas se sorprenden a sí mismas quejándose de estas actitudes, cuando tienen otras personas como “plan b”.

La implicación emocional conlleva renuncias egocéntricas. Es así que un indicio que delata a cualquier escapista, es la imposibilidad de comprometerse más allá de los propios intereses.

Debilidad emocional

Entonces, surge la disyuntiva ¿llegamos a implicarnos totalmente? Si nos implicamos de manera superficial no podemos pretender establecer lazos fuertes y duraderos, los mismos implican un riesgo. Es así que la utilización y la huida de forma repetitiva y reiterada es un claro síntoma de debilidad emocional.

Ahora bien, la debilidad puede expresarse de diversas maneras:

  • Conductas evitativas: las personas que no pueden implicarse tampoco pueden romper vínculos de forma directa. Es así como van evitando progresivamente el contacto con las personas a través de excusas.
  • Negación: estas personas pueden mostrar cierto bloqueo sentimental. Suelen tener problemas para exteriorizar sus sentimientos sin actuaciones.
  • Egocentrismo: estas personas tienen dificultades para planificar actividades que giren por fuera de sus intereses.
Novio marchándose mientras novia llora

Por su parte, el uso de ciertas excusas o comportamientos puede hacer que reconozcamos la tendencia a escapar. Por ejemplo:

  • Personas extremadamente tímidas que utilizan este rasgo como para protegerse de la intimidad emocional.
  • Individuos que viven buscando defectos en los demás para invalidar lo que sienten por ellos.
  • Personas que intelectualizan todo y provocan discusiones y conflictos constantemente.
  • Personas que erotizan todo, ponen el deseo sexual en primer lugar y dejan el cariño en último plano.
  • Individuos sumisos que ceden ante los demás para no mostrar lo que realmente quieren.
  • Persona cómicas que tapan los sentimientos con el humor.

No está todo perdido

Analizamos el escapismo emocional como un fenómeno individual y social. No tenemos por qué ser escapistas para encajar en algunas aristas del perfil definido en el artículo. Debemos analizar nuestras acciones y si detectamos alguna característica del tipo escapista, podemos detenerla antes de que se vuelva sistemática. Algunas claves son:

  • Enfrentarnos al miedo: es verdad que cuando nos implicamos también nos arriesgamos. Confianza, empatía y sentimientos parecen estar en juego. Pero no debemos tener miedo si somos consecuentes con nuestras ideas.
  • Autoestima: no tenemos por qué vender algo, a alguien, que no somos. Las personas que se acercarán y perdurarán lo harán por nuestras características reales.
  • Cuidar al otro: implicarse es algo importante y jugar con las expectativas de la otra persona es un indicio escapista. La sinceridad es una manera de proteger al resto.

El conocido refrán “del amor al odio hay un paso” se ha transformado en “del amor al rechazo hay un visto”. Aunque seguramente podamos identificar el síndrome de Houdini en varias personas que pasaron por nuestras vidas, es necesario ser objetivo.

El individualismo y la velocidad a la que cambia el entorno que nos rodea también se ha trasladado a nuestras relaciones, de manera que ahora estas demandan más y mejores reflejos sociales.

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  • Palmero P. Los pilares del corazón. España: Bubok; 2012.
  • Reimold C. International Professional Communication Conference 'Communicating to the World. Games of deception [Internet]. New York; 1989 [consultado el 4 de julio de 2022].