El síndrome de Ulises, un mal contemporáneo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 22 febrero, 2019
Edith Sánchez · 22 febrero, 2019
Se le llama síndrome de Ulises porque alude al protagonista de La Odisea, quien se fue de su tierra natal y tuvo que pasar por graves vicisitudes. Este mal afecta a los emigrantes y a veces conduce a problemas más serios, como adicciones u otros trastornos.

El síndrome de Ulises, que también se conoce con el nombre de síndrome del emigrante, es un cuadro agudo de estrés que afecta a quienes emigran y van a vivir a un sitio distinto de su lugar natal. Va más allá del duelo normal que afecta a quienes dejan su hogar y se enfrentan a un entorno desconocido. Los síntomas y los efectos a veces llegan a ser muy graves.

Una de las dificultades que entraña el síndrome de Ulises es su similitud con otros trastornos. Fácilmente se confunde el diagnóstico con el de otros cuadros clínicos. Así mismo, a veces genera manifestaciones tan severas que se confunden con psicosis, cuando en realidad corresponde a un estrés extremo.

El psiquiatra Joseba Achotegui (Universidad de Barcelona) definió el síndrome de Ulises. Él ha seguido de cerca el tema de la migración en España, uno de los países que recibe más migrantes en Europa, bien sea de forma permanente o en calidad de transeúntes. Se calcula que este problema afecta a cuanto menos 800.000 residentes en ese país.

Europa no conseguirá sobrevivir sin inmigración. No debería tenerse tanto miedo de eso: todas las grandes culturas surgieron a partir de formas de mestizaje”.

-Günter Grass-

Muñecos viajeros

La migración y el síndrome de Ulises

La migración es un fenómeno complejo que ha excedido los recursos de muchos estados para abordarla. Hay varios tipos de migración y no todos los migrantes terminan padeciendo el síndrome de Ulises. En este influye mucho la historia personal y la personalidad, así como las condiciones en las que se produce la migración y el entorno en el que se produce, tanto el que se mantiene como el que cambia.

Un primer factor de importancia es la historia y la estructura de personalidad del migrante. Influye particularmente la autonomía y la adaptabilidad de este. Ir a otro país a hacer una nueva vida demanda fortaleza psicológica y gran capacidad de resiliencia. No es fácil encontrar un lugar en el nuevo entorno y, en cambio, este cambio muchas veces hace que se manifiesten trastornos o problemas latentes de personalidad.

Así mismo, las condiciones de la emigración tienen gran influencia. No es lo mismo quien debe emigrar porque huye de una guerra, que quien lo hace por el deseo de tener una vida mejor o ve una oportunidad concreta en el lugar de destino. De igual manera, todo cambia cuando se deja atrás una familia, en contraste con quienes no lo hacen.

Entorno y síntomas

Un aspecto decisivo en el síndrome de Ulises es el entorno al cual se llega. Este puede facilitar o hacer muy difícil la adaptación. También podría estar socioeconómicamente preparado para recibir a los inmigrantes o no. En otras palabras, es posible que asimile laboralmente al inmigrante o no; o que brinde algún tipo de asistencia, o no.

Hombre con mochila en otro país

El síndrome de Ulises tiene lugar cuando una persona se siente ante situaciones límite, que no logra elaborar ni digerir. Esto suele ocurrir cuando se da cuenta de que su proyecto migratorio es básicamente inviable. Cuando no consigue ser acogido, o en lugar de mejorar su posición económica esta empeora. Esto conduce a un estrés progresivo, que en un momento dado puede llegar a bloquear a la persona.

Aparecen entonces los síntomas típicos del síndrome de Ulises. Estos son:

  • Sensación de extrañamiento. Se siente extraño en su entorno y ve a los demás como extraños. Esto suscita miedo y una profunda sensación de vulnerabilidad.
  • Tristeza constante. Aparece una añoranza del lugar de origen y una sensación de duelo que se vuelve constante.
  • Problemas de salud. Es muy usual que comiencen a aparecer síntomas físicos como migrañas, nauseas, mareos, problemas respiratorios, etc.
  • Estrés y ansiedad. Es el síntoma más visible. Hay una sensación permanente de angustia, como si algo terrible fuera a suceder. También hay dificultades para dormir y gran inseguridad en las relaciones con los demás.
  • Aislamiento y depreciación. La persona comienza a aislarse de su entorno, al que percibe como amenazante. Esto también incide en su autoconcepto, haciendo que su autoestima disminuya.

A veces, este estado se convierte en el detonante de trastornos más serios. También podría llevar a desarrollar adicciones o involucrarse en actividades ilegales, ya que para el emigrante resulta frustrante ver que sus expectativas no se cumplen. En muchos casos se trata de un problema severo que requiere la intervención de un psicólogo.

  • Loizate, J. A. (2004). Emigrar en situación extrema: el Síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple (Síndrome de Ulises). Norte de salud mental, 5(21), 3.