El síndrome delirante, un enigma para la ciencia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 14 septiembre, 2018
Edith Sánchez · 14 septiembre, 2018

El síndrome delirante (trastorno delirante o trastorno delirante por ideas persistentes) representa un gran reto para las ciencias que estudian la mente. Todavía no ha logrado clasificarse de una manera precisa y tampoco se conoce qué lo causa y, como consecuencia de ello, las intervenciones son mejorables.

Quienes padecen síndrome delirante tienen ideas o interpretaciones extrañas frente a un aspecto de la realidad. Sin embargo, en todos los demás aspectos de su vida son perfectamente racionales y presentan un alto nivel de coherencia. Esto significa que el delirio es el único síntoma y que este permanece aislado de los demás aspectos del pensamiento y de la personalidad.

Al síndrome delirante también se le denomina obsesión paranoica o paranoia simplemente. Todos esos nombres nos dejan ver la gran dificultad que ha existido para precisar el concepto y darle soporte. Mientras unos lo ubican en el campo de las neurosis, otros lo hacen en el de las psicosis. Al respecto, la última palabra no está dicha.

El río sigue su brutal correr, mas al pasar frente al poeta, amansa su delirio, y las aguas, acariciando las raíces, han labrado el remanso”.

-Ricardo Güiraldes-

Sombra en la acera simbolizando el síndrome delirante

Las manifestaciones del síndrome delirante

La principal característica de quienes tienen síndrome delirante es que están completamente convencidos de algo que no es real. Esas convicciones tienen un contenido evidentemente irracional. En los casos extremos alguien puede pensar que es un héroe famoso y que por eso mismo hay complots en su contra. En los casos menos extremos, una persona puede estar convencida infidelidades de su pareja que no existen.

El contenido de ese delirio, o convicción equívoca, se refiere, por lo general, a un solo aspecto. Esto quiere decir que se trata de un contenido estable que usualmente es de índole persecutoria. En otras palabras, la persona piensa que es o puede ser objeto de un daño ocasionado en razón a lo que eso representa. Es habitual que esto se encuentre acompañado por ideas de grandeza personal.

Lo común es que esos delirios no incidan en la vida social o laboral. Quienes los padecen, no suelen hablan de su delirio con todo el mundo. Al contrario, se muestran reservados al respecto y, por eso mismo, los demás ni siquiera notan que tienen esta particularidad. Ese funcionamiento normal en casi todos los aspectos, pero disfuncional en solo uno de ellos es uno de los aspecto que aún la ciencia no explica.

Contenidos habituales del síndrome delirante

El síndrome delirante puede aparecer en cualquier momento de la vida. Como ya hemos dicho, aún no hay suficientes explicaciones sobre sus causas. Así mismo, puede estar relacionado con cualquier aspecto. Sin embargo, hay cuatro contenidos que son los más usuales en este tipo de condiciones.

Los cuatro contenidos habituales en el síndrome delirante son:

  • Delirio de grandeza. La persona cree que tiene talentos o características excepcionales. Habitualmente piensan que ello les ha sido dado por vías sobrenaturales o mágicas.
  • Delirio de persecución. El afectado piensa que constantemente es víctima de una conspiración. Algo o alguien está empeñado en perseguirlo, acosarlo, atormentarlo, etc. Es la forma más usual en el síndrome delirante.
  • Delirio erotomaniaco. Tiene lugar cuando alguien cree que es amado por otra persona, sin que exista evidencia de ello. Es usual que el supuesto enamorado sea alguien famoso o con poder.
  • Delirio somático. Tiene que ver con la percepción de que en su cuerpo se opera algún proceso o transformación extraños. La persona cree que se está descomponiendo, o que está creciendo demasiado, etc.

Hay un quinto grupo que es menos severo y que corresponde a los delirios por celos. Es un pensamiento obsesivo que lleva a creer que la pareja mantiene relaciones paralelas con otras personas.

Hombre brazos cabeza

El tratamiento del síndrome delirante

Desafortunadamente muchas personas aquejadas por el síndrome delirante crónico son mal diagnosticadas. Debido a lo irracional o bizarro de sus delirios, con frecuencia reciben el diagnóstico de esquizofrenia, cuando no es cierto. Obviamente el diagnóstico erróneo lleva a intervenciones inadecuadas o poco eficaces.

Este síndrome es difícil de tratar, principalmente porque muchas veces se le da un manejo estrictamente psiquiátrico. Los medicamentos no parecen tener gran incidencia en la evolución de este tipo de casos. Pese a que pueden contribuir a gestionar estados de ansiedad, no consiguen modificar significativamente la situación. No se trata de un problema biológico, sino de una distorsión simbólica.

Por lo anterior, lo más adecuado es la terapia psicológica. Los escasos datos que hay al respecto señalan que el modelo más eficaz para tratar estos casos es el que ofrece la corriente cognitivo-conductual. Así, la intervención pautada en este encuadre se centra en hacer una reinterpretación de las creencias erróneas. El síndrome delirante se puede curar.