El test de la torre de Hanoi

Pedro González Núñez · 28 febrero, 2018

El famoso novelista polaco y británico Joseph Conrad decía que la mejor forma de solucionar cualquier entuerto pasaba por “enfrentarse, siempre enfrentarse, es el modo de resolver el problema, ¡enfrentarse a él!”. De hecho, era bastante taxativo a este respecto. ¿Qué resultados habría obtenido en el test de la torre de Hanoi?

Hoy en día, los psicólogos disponen de un buen número de herramientas para medir y evaluar las capacidades humanas. Una de ellas es el test de la torre de Hanoi, que se usa para entender el comportamiento durante la resolución de problemas.

Porque la psicología ya ha superado la fase en que usaba únicamente cuestionarios y entrevistas como instrumentos para completar las evaluaciones. Ahora, las pruebas prácticas son capaces de reflejar las capacidades cognitivas de un individuo si se administran correctamente.

“Para todo problema humano hay siempre una solución fácil, clara, plausible y equivocada”.

-Henry-Louis Mencken-

¿Qué es el test de la torre de Hanoi?

El test de la torre de Hanoi fue originariamente diseñado como un problema meramente matemático. Hoy es una herramienta básica para evaluar las habilidades humanas y medir el funcionamiento ejecutivo y la capacidad planificadora.

Para solventar este test, la persona ha de resolver un problema de manera mental antes de hacer movimiento alguno. Es decir, necesita prever para completar la prueba, por lo que se pueden medir algunas funciones ejecutivas.

Torre de Hanoi de colores

El test fue creado por Édouard Lucas, matemático de origen francés, en 1883. Sin embargo, su objetivo principal no tenía nada que ver con la psicología. Fue en 1975 cuando se comprendió que podía ser muy útil para entender la articulación de nuestro comportamiento y llegar a ser una buena prueba para evaluar habilidades.

Para el diseño, Lucas se inspiró en la construcción de un templo hindú. En el mismo, la persona ha de solventar mediante razonamientos complejos y la aplicación de estrategias la resolución de un enigma que implica ciertos mecanismos de aprendizaje.

¿Cómo es la prueba?

El test consiste en trasladar una torre de discos a lo largo de tres varillas. El evaluador ofrece una configuración inicial, e indica una final.  Esta última es a la que tiene que conseguir el evaluado. La torre, al estar compuesta por bloques y discos, implica que la persona que completa la prueba ha de identificar la posición final.

Pero la prueba tiene una serie de condicionantes que la persona que trata de resolver el test ha de cumplir:

  • Se tiene que resolver con el menor número posible de movimientos.
  • La resolución debe realizarse también con el menor número de fallos.
  • No se puede colocar un disco de mayor tamaño sobre otro más pequeño.
  • Los movimientos están permitidos siempre que sigan el mismo orden en el que están colocados los discos. Se comienza por los que se sitúan en primer lugar.
  • Los discos siempre estarán en uno de los tres ejes, pero nunca en la mano del paciente o sobre la mesa.

Cuando este test se realiza físicamente, si la persona rompe alguna de estas reglas, es avisada y se contabiliza como error. En la era digital, si este test se hace desde un ordenador o equipo tecnológico, directamente se prohíbe hacer estos movimientos, y se avisa con señales auditivas.

Contexto y resultado

Este test se realiza como instrumento de evaluación básica para diversos campos, como orientación laboral, pruebas psicológicas, selección de personal, enseñanza e incluso contextos militares y de defensa y cuerpos de seguridad del estado.

Pero, ¿por qué es tan importante en ciertos contextos? Porque con ella nos podemos hacer una idea de la capacidad de resolución de problemas de una persona, así como de su habilidad para planificar. Es decir, para solucionarlo, debe diseñar, organizar, verificar, etc., lo que facilita al evaluador observar la adaptación al medio del sujeto.

Así que, mientras se resuelve el test, se puede observar el funcionamiento de tareas mentales complejas, como el razonamiento, la flexibilidad, la memoria de trabajo, la inhibición, la toma de decisiones, la ejecución dual, la estimación dual y la capacidad para llevar a cabo diferentes tareas a la vez (atención dividida).

“El verdadero problema del mundo es cómo impedir que salte por los aires”.

-Noam Chomsky-

Existen muchas pruebas que son capaces de decir mucho de nosotros mismos. Sin duda, el test de la Torre de Hanoi es una de ellas. Este ejercicio es fantástico, ya que la toma de decisiones o la resolución de problemas son tareas que enfrentamos a diario.