El trastorno de ansiedad generalizada y sus modelos teóricos

11 febrero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Paula Villasante
El trastorno de ansiedad generalizada se sitúa dentro del marco de los trastornos de ansiedad. En este artículo identificamos los factores que propician su desarrollo y también aquellos que lo mantienen.

De una forma u otra, todos estamos familiarizados con el concepto de ansiedad. Sabemos que a cada persona afecta de una manera y que existen varios trastornos relacionados con ella. Uno de ellos es el trastorno de ansiedad generalizada. Así, el DSM-5, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, se contempla la ansiedad en varias formas. Una de ellas es el trastorno de ansiedad generalizada o TAG.

Este trastorno se caracteriza por la presencia de ansiedad y preocupaciones excesivas, persistentes y que las personas tienen dificultades para controlar, sobre diversos acontecimientos o actividades que se asocian a tres o más síntomas de sobreactivación fisiológica. Además, en el TAG, la ansiedad o preocupación deben estar presentes la mayoría de días durante un mínimo de 6 meses.

La evolución del trastorno de ansiedad generalizada (TAG)

El TAG se introdujo inicialmente como diagnóstico único en la tercera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-III, APA, 1980). Sin embargo, se usó con más frecuencia como diagnóstico residual para individuos que no cumplían los criterios diagnósticos para otros trastornos de ansiedad (1).

En la publicación del DSM-III-R se definió al TAG como una preocupación crónica y persuasiva (2). Posteriormente, en la publicación del DSM-IV-TR, el TAG se caracteriza por una preocupación excesiva no controlada en relación con diversos temas que se presenta en la mayoría de los días durante al menos seis meses. La preocupación causa malestar y/o deterioro funcional y se asocia con al menos tres de los siguientes aspectos:

  • Inquietud o sensación de excitación o nerviosismo.
  • Fatiga de fácil aparición.
  • Dificultad de concentración o quedarse con la mente en blanco.
  • Irritabilidad.
  • Tensión muscular.
  • Trastorno del sueño.

La medicación psicotropa y la terapia cognitiva conductual (TCC) parecen ser eficaces para el tratamiento del TAG (3, 4, 5). Para este trastorno, puede ser eficaz la farmacoterapia para reducir los síntomas de ansiedad. Sin embargo, la medicación no parece tener un impacto significativo sobre la preocupación, que es la característica que define al TAG (3).

Mujer con ansiedad generalizada

Modelos teóricos actuales del trastorno de ansiedad generalizada

Modelo de evitación de la preocupación y TAG (MEP)

El modelo de evitación de la preocupación y el TAG (6) se basan en la teoría del miedo en dos fases de Mowrer (1974). Este modelo deriva del modelo de procesamiento emocional de Foa y Kozak (7, 8).

El MEP afirma que la preocupación es una actividad lingüística verbal basada en el pensamiento (9) que inhibe las imágenes mentales vividas y la activación somática y emocional asociadas. Esta inhibición de la experiencia somática y emocional evita el procesamiento emocional del miedo que es teóricamente necesario para una exitosa habituación y extinción (7).

Modelo de intolerancia a la incertidumbre (MII)

Según el modelo de intolerancia a la incertidumbre (MII), los individuos con TAG encuentran las situaciones de incertidumbre o ambigüedad como «estresantes y molestas», y experimentan preocupación crónica en respuesta a esas situaciones. (10)

Estos individuos creen que la preocupación les servirá o para ayudarles a afrontar más eficazmente los acontecimientos temidos o para prevenir que se produzcan esos acontecimientos (11, 12). Esta preocupación, conjunta con los sentimientos de ansiedad que la acompañan, conduce a una orientación negativa al problema y a evitación cognitiva, los cuales reatroalimentan la preocupación.

Concretamente, los individuos que experimentan una orientación negativa al problema: (10)

  • Tienen falta de confianza en su capacidad para resolver problemas.
  • Perciben los problemas como amenazas.
  • Se frustran fácilmente cuando se enfrentan a un problema.
  • Son pesimistas acerca del resultado de los esfuerzos para resolver el problema.

Estos pensamientos sirven para exacerbar su preocupación y ansiedad (10).

El modelo metacognitivo (MMC)

El modelo metacognitivo (MMC) de TAG postula que los individuos con TAG experimentan dos tipos de preocupaciones. El autor Wells identifica Preocupación Tipo 1, por una parte. En este proceso, se determina una preocupación de acontecimientos no cognitivos, tales como situaciones externas o síntomas físicos (Wells, 2005).

Para Wells, los individuos con TAG empiezan por preocuparse acerca de su Preocupación Tipo 1. Temen que la preocupación incontrolable o que incluso puede ser inherentemente peligrosa. Este «preocuparse por la preocupación» (es decir, meta-preocupación) es llamado por Wells Preocupación Tipo 2.

Esta Preocupación Tipo 2 se asocia con un conjunto de estrategias poco eficaces dirigidas a evitar la preocupación por medio de intentos de controlar comportamientos, pensamientos y/o emociones. (10)

Hombre preocupado con la cabeza hacia abajo

Modelo de desregulación de la emoción

El modelo de desregulación de la emoción (MDE) se basa en la literatura sobre la teoría de la emoción y la regulación de los estados emocionales en general. Este modelo se compone de cuatro componentes centrales: (10)

  • El primer componente afirma que los individuos que padecen el trastorno de ansiedad generalizada experimentan una hiperexcitación emocional o emociones que son más intensas que las de la mayoría de las personas. Esto compete tanto a los estados emocionales positivos como negativos, pero particularmente los negativos.
  • El segundo componente asume la pobre comprensión de las emociones que hacen los individuos con TAG. Esta incluye déficits en la descripción y el etiquetado de las emociones. También conlleva el acceso y la aplicación de la información útil que conllevan las emociones.
  • El tercero, los individuos con TAG tienen actitudes más negativas acerca de las emociones que los demás.
  • Además, el cuarto componente se centra en que estos individuos evidencian una regulación de la emoción poco o nada adaptativa. También poseen estrategias de manejo que les dejan potencialmente en estados emocionales que son incluso peores que aquellos que inicialmente pretendían regular.

Modelo basado en la aceptación del trastorno de ansiedad generalizada (MBA)

De acuerdo con los autores Roemer y Orsillo, el MBA implica cuatro componentes:

  • Experiencias internas.
  • Una relación problemática con las experiencias internas.
  • Evitación experiencial.
  • Restricción conductual.

Así, los creadores de este modelo sugieren que «los individuos con TAG tienen reacciones negativas hacia sus propias experiencias internas y están motivados para intentar evitar estas experiencias, lo que hacen tanto conductual como cognitivamente (por medio de la participación repetida en el proceso de preocupación)».

Así pues, podemos decir que los cinco modelos teóricos comparten una parte importante. Esta se centra en las consecuencias de la evitación de experiencias internas como estrategia de afrontamiento. En los últimos años, la investigación ha avanzado bastante en cuanto a la teorización de este trastorno. Sin embargo parece clara la necesidad de realizar más investigación básica examinando los componentes predictivos de los cinco modelos.

  1. Barlow, D. H., Rapee, R. M., & Brown, T. A. (1992). Behavioral treatment of generalized anxiety disorder. Behavior Therapy, 23(4), 551-570.
  2. Barlow, D. H., DiNardo, P. A., Vermilyea, B. B., Vermilyea, J., & Blanchard, E. B. (1986). Co-morbidity and depression among the anxiety disorders: Issues in diagnosis and classification. Journal of Nervous and Mental Disease.
  3. Anderson, I. M., & Palm, M. E. (2006). Pharmacological treatments for worry: Focus on generalised anxiety disorder. Worry and its psychological disorders: Theory, assessment and treatment, 305-334.
  4. Borkovec, T. D., & Ruscio, A. M. (2001). Psychotherapy for generalized anxiety disorder. The Journal of Clinical Psychiatry.
  5. Fisher, P. L. (2006). The efficacy of psychological treatments for generalised anxiety disorder. Worry and its psychological disorders: Theory, assessment and treatment, 359-377.
  6. Borkovec, T. D., Alcaine, O., & Behar, E. (2004). Avoidance theory of worry and generalized anxiety disorder. Generalized anxiety disorder: Advances in research and practice, 2004.
  7. Foa, E. B., & Kozak, M. J. (1986). Emotional processing of fear: exposure to corrective information. Psychological bulletin, 99(1), 20.
  8. Foa, E. B., Huppert, J. D., & Cahill, S. P. (2006). Emotional Processing Theory: An Update.
  9. Borkovec, T. D., & Inz, J. (1990). The nature of worry in generalized anxiety disorder: A predominance of thought activity. Behaviour research and therapy, 28(2), 153-158.
  10. Behar, E., DiMarco, I. D., Hekler, E. B., Mohlman, J., & Staples, A. M. (2011). Modelos teóricos actuales del trastorno de ansiedad generalizada (TAG): revisión conceptual e implicaciones en el tratamiento. RET, Revista de Toxicomanías, 63.
  11. Borkovec, T. D., & Roemer, L. (1995). Perceived functions of worry among generalized anxiety disorder subjects: Distraction from more emotionally distressing topics. Journal of behavior therapy and experimental psychiatry, 26(1), 25-30.
  12. Davey, G. C., Tallis, F., & Capuzzo, N. (1996). Beliefs about the consequences of worrying. Cognitive Therapy and Research, 20(5), 499-520.
  13. Robichaud, M., & Dugas, M. J. (2006). A cognitive-behavioral treatment targeting intolerance of uncertainty. Worry and its psychological disorders: Theory, assessment and treatment, 289-304.
  14. Roemer, L., & Orsillo, S. M. (2005). An acceptance-based behavior therapy for generalized anxiety disorder. In Acceptance and mindfulness-based approaches to anxiety (pp. 213-240). Springer, Boston, MA.