Algún día encontraremos lo que estamos buscando… O quizá no

Valeria Sabater · 29 noviembre, 2016

Tal y como dijo Saadi de Shiraz, un poeta persa del siglo XII, “todo ser está en este mundo para un determinado propósito”. Hallar la razón de ese objetivo nos puede llevar años, sin embargo, tarde o temprano encontraremos aquello que tanto hemos buscado… O tal vez no: tal vez encontraremos algo mucho mejor.

Hemos de admitirlo, no hace falta ser religioso o practicar algún tipo de tendencia espiritual para que nos hagamos muy a menudo la clásica pregunta de “por qué estamos aquí”. Es nuestra autoconciencia, quien a modo de sensor emocional, nos empuja a esperar algo más de nuestra existencia, algo especial y trascendente que nos confiera un sentido más fuerte y auténtico de esta vida.

“A menudo encontramos nuestros destinos en los caminos que tomamos para evitarlo”

-Jean de la Fontaine-

Lejos de ver esta dimensión como la simple inquietud del joven que intenta llegar a la madurez o del adulto al que tachan de inmaduro porque que deja pasar el tiempo envuelto aún en sus vacíos existenciales, hemos de verlo como lo que realmente es: un viaje mediante el que hallar nuestro propósito de vida. Es algo muy parecido a lo que el propio Bono, el líder de U2, nos transmitía en su ya mítica canción “I still haven’t found what I’m looking for” (todavía no he encontrado lo que estoy buscando).

Así pues, antes de obsesionarnos por no haber hallado esa piedra filosofal, ese propósito o ese motivo de inspiración, hemos de asumirlo de otro modo: como una búsqueda en la que intentar enriquecernos en cada paso, en cada montaña alcanzada, en cada persona amada, en cada conocimiento adquirido.

La dificultad de hallar nuestro propósito de vida en lugares equivocados

Tarde o temprano lo encontraremos: hallaremos aquello que nuestro ser ansía, eso que nuestro corazón siente ahora como un insondable vacío que a instantes nos duele o nos desespera. Sin embargo, entre esta espesa arboleda de dudas, cruces de caminos y voces dispares, hay que tener claro un sencillo aspecto: a veces buscamos nuestro propósito en lugares poco adecuados.

Ralph Waldo Emerson, un conocido filósofo y poeta del siglo XIX dijo una vez que ante cualquier idea, sueño o propósito que uno tenga, siempre habrá alguien que hará lo posible por demostrarnos que estamos equivocados. Ello nos invita a reflexionar en la cuestión de que a veces pasamos gran parte de nuestras vidas inmersos en entornos muy poco facilitadores. Hay familias, amistades e incluso determinados contextos sociales que ciernen por completo todas y cada una de nuestras expectativas. 

La persona dócil que asume y calla está condenada a pasar gran parte de su vida esperando “un algo”, anhelando que suceda cualquier cosa que pueda sacarla de esa sensación de frustración y profundo vacío existencial. Los entornos opresores gestan sin duda almas que sueñan con escapar porque nada crece en este sustrato, porque nada podemos hallar en un escenario delimitado por tijeras que cortan nuestras esperanzas.

Emerger de estas superficies no es solo una necesidad, es una obligación. Porque nuestro auténtico destino nunca se sucederá si no le añadimos un ingrediente muy especial: voluntad.

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Algún día encontraremos lo que buscamos, o quizá no

A veces, creemos haber encontrado aquello que tanto habíamos anhelado: un gran amor, un buen trabajo, un propósito vital… Sin embargo, al poco nos damos cuenta de que ese amor no era tan auténtico, de que ese trabajo no era tan buen trabajo y que ese propósito derivó en un mal resultado.

Antes de caer en el lamento el arrepentimiento conviene recordar algo muy sencillo: la vida es movimiento y esa búsqueda nunca se detiene, porque el ser humano es aventurero por naturaleza, tiene hambre de emociones, sed conocimientos y ansia de experiencias mediante las cuales, crecer.

Para poner en marcha el engranaje de esa búsqueda vital, te proponemos reflexionar en las siguientes dimensiones.

Algún día encontraremos lo que estamos buscando... O quizá no

Claves para iniciar el cambio y hallar nuestro propósito vital

Kark Pillemer es un científico y ecólogo de la Universidad de Cornell que, a través de libros como “30 lessons for living”, nos explica que uno de los mayores problemas que tenemos es que no estamos conectados con nuestros “yos futuros”. No se trata en absoluto de hacer un viaje hasta el mañana, como lo hizo el joven Spock en la película “Star Trek” para hallar sabiduría al conversar con su yo futuro y anciano.

Se trata de vincularnos por un momento a ese porvenir en el cual imaginarnos a nosotros tal y como nos gustaría. Alguien sereno, de vida tranquila y rodeados por personas que amamos de verdad. Sin artificios, sin nada que sobre, sin nada que falte. Esa aspiración debe ser sin duda nuestra motivación del presente.

“Dentro de 20 años estarás más decepcionado por lo que no hiciste que por lo que sí hiciste”

-Mark Twain-

Este sería un buen ejercicio en el que trabajar de forma habitual. Las siguientes estrategias también pueden sernos de utilidad.

  • Hemos de aprender a mirar el exterior conectados siempre desde nuestro interior, desde nuestras esencias. Se trata de ser receptivos y de avanzar por esta vida siendo congruentes con nuestros valores y sentimientos. De este modo, todo aquello que encontremos nos será grato, satisfactorio.
  • Todos hemos oído hablar de la ley de la atracción. La teoría de que el propio universo orquesta sus partituras de acuerdo a la intensidad de nuestros deseos tiene matices, importantes matices de hecho. Lo ideal es seguir un consejo aún más sencillo: atracción e intención deben ir siempre de la mano. Si buscas algo, actúa. Si deseas algo en concreto, sal de tu zona de confort: sé tu propio arquitecto.

Tarde o temprano lo haremos: encontraremos aquello que buscamos, o puede que no, puede que hallemos algo mejor. Sin embargo, a lo largo de ese viaje no olvides nunca añadir el mejor equipaje en tu mochila: espíritu de entrega, compromiso, lucha y amor por cada cosa que haces, por cada cosa que ofreces o construyes.

Imágenes cortesía de Hayao Miyazaki