Epicuro: el filósofo que desarrolló la teoría de la búsqueda de placer

Epicuro nos dejó un gran legado. Nos mostró cómo llegar a la serenidad y felicidad tan anheladas a través de elementos tan importantes como la amistad o la gestión del dolor.
Epicuro: el filósofo que desarrolló la teoría de la búsqueda de placer
María Alejandra Castro Arbeláez

Escrito y verificado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez.

Última actualización: 12 enero, 2022

Los seres humanos nos regimos por diversos principios. A lo largo de la historia, diversos pensadores se han dedicado a estudiarlos, siendo Epicuro (341 a. C – 270 a. C) uno de ellos. A través de la filosofía, este filósofo exploró maravillosos rincones de nuestra naturaleza para acercarnos a su comprensión.

Gracias a su trayectoria y a su gran pasión por el conocimiento, fundó su propia escuela, el epicureísmo. Fue tan importante su aporte que hoy en día se sigue estudiando.

Así, te proponemos una viaje por la filosofía de Epicuro: hablaremos de su vida, de sus teorías y de la magnitud de su legado. ¡Sumerjámonos juntos en la filosofía de este fabuloso autor!

“El más grande fruto de la autosuficiencia es la libertad”.

-Epicuro-

Hombre con luz en la mente

Vida de Epicuro

Epicuro nació en el 341 a. C en Isla de Samos, Grecia. De allí, a que sea conocido como Epicuro de Samos. Fue segundo de los cuatro hijos de una familia pobre; donde su madre, llamada Querestrata, era adivina, mientras que su padre Neocles se desempeñaba como maestro.

Epicuro pasó su infancia y adolescencia en Samos. Posteriormente, él y su familia fueron expulsados de la isla y se refugiaron en Colofón. A los 14 años, Epicuro se trasladó a Teos y permaneció allí durante tres años. Allí recibió las enseñanzas del discípulo de Demócrito, Nausífanes; fue entonces cuando comenzó a interesarse por el pensamiento y la filosofía.

Tras cumplir 18 años, Epicuro viajó a Atenas para realizar dos años de entrenamiento militar, pues se exigían para conseguir la ciudadanía. Parece ser que mientras estuvo allí, pudo haber escuchado el pensamiento de Xenócrates, sucesor en cuanto a ideas de Platón, y a Aristóteles que en aquel momento se encontraba en Atenas.

De los siguientes diez años no se tiene registro, la mayoría de hipótesis apuestan porque se dedicó a viajar y a estudiar. De hecho, es probable que en este periodo haya desarrollado su perspectiva filosófica a través de intercambios con los platónicos y los aristotélicos.

Se sabe por una carta que escribió a Teos, preservada por Diógenes, que a los 32 años comenzó a enseñar, primero a Mitilene y posteriormente a Lámpsaco. En diversos lugares, Epicuro se reunió con sus discípulos, quienes ayudaron a que la escuela epicúrea se desarrollara.

Estableció una escuela en el 306 a.C., a la que denomino “escuela del Jardín”; esta se hizo famosa porque contaba con la participación de las mujeres y cultivaba la amistad; en ese momento las academias más importantes eran las de Platón y la de Aristóteles.

A los 72 años murió por una prostatitis. Le dedicó una carta afectuosa a sus amigos en Lampsaco, en la que defendía la serenidad incluso en medio del dolor como un acto de fidelidad a su filosofía.

Legado de Epicuro

Tras su muerte, Epicuro dejo más de 300 manuscritos. Diógenes Laercio lo describió como un escritor prolífico, y conservó tres de sus cartas y el Kyriai doxiai. Veamos un poco más sobre ellos:

  • Carta a Heródoto. En la que habla de la física y la gnoseología.
  • La escrita a Pítocles. En esta habla sobre la meteorología. Además, hace referencia a la cosmología y a la astronomía.
  • Carta a Meneceo. En la que le cuenta sobre ética y teología.
  • Kyriai. Se trata de las doctrinas principales de Epicuro, también llamadas “Máximas Capitales” consisten en cuarenta breves declaraciones aforísticas. En ellas se conservan las creencias éticas centrales de la escuela filosófica epicúrea.

Además, según Diógenes Laercio, las principales obras del filósofo, a parte de las ya mencionadas, fueron: Sobre la naturaleza, Sobre la justicia y otras virtudes, Ensayo en el ángulo de un átomo y Cuatro ensayos sobre vidas.

Filosofía de Epicuro

La filosofía para Epicuro era opuesta a la platónica y a la aristotélica. Su pensamiento giraba en torno a una idea: no hay nada más allá de la realidad y el mundo sensible; por lo tanto, negaba la inmortalidad del alma. De hecho, promovía que el alma, al igual que el resto de elementos, estaba constituida por átomos.

Ahora bien, podemos resumir la filosofía de Epicuro de la siguiente manera:

Filosofía Canónica

A través de ella examinaba la forma en la que conocemos. Según Epicuro, la sensación es la base del conocimiento; y se da como resultado cuando las imágenes llegan hasta nuestros sentidos. Además, formuló que la experiencia es en lo único que podemos confiar para obtener información del mundo exterior.

Física

Por su parte, Epicuro creía que toda realidad estaba formada por átomos y vacío. Y, aunque fue influenciado por Demócrito, introdujo el elemento del azar en el movimiento de los átomos. De hecho, en la carta que le escribió a Heródoto formuló que no surge nada de lo que no existe.

Política

A diferencia de Platón y Aristóteles, Epicuro defendía que la política y la filosofía son irreconciliables. Por tanto, el filósofo debe rechazar lo político en favor de la vida contemplativa.

De esta forma, abogó por el abandono de la polis y defendía una vida sin llamar la atención. Esto implicaba renunciar a la gloria, la riqueza o al poder, y disfrutar de las pequeñas cosas como la compañía de amigos.

Ética 

Quizá por este asunto es que sea Epicuro mayormente reconocido. Habló de que la filosofía cuenta con el objetivo de llevar a quien está inmerso en ella a la felicidad. Pero basada en: autonomía, autotarquía y ataraxia. Además, asociaba los placeres con la calma y la paz, por ello, se refería a los placeres como la fuente de la felicidad.

Por su parte, Epicuro hizo hincapié en los miedos. Habló del miedo a los dioses como absurdo: debían ser un modelo de virtud, pues según él no intervienen en asuntos humanos. Sobre el miedo a la muerte también decía que era irracional. Entendía que se producía por dos motivos: la imaginación que nos lleva a pensar que existen cosas horrorosas tras la muerte, o fruto del sentimiento que genera pensar en dejar de existir.

También dedicó un espacio al miedo al dolor y al fracaso. Decía que el miedo al dolor carecía de fundamento. Su reflexión era que, si el dolor es leve, podría ser fácilmente sobre llevado; en caso de ser intenso, su duración podría ser breve. En cuanto al miedo al fracaso, consideraba que su origen residía en ignorar que la felicidad depende de factores internos.

Uno de los aportes más importantes de Epicuro fue su formulación sobre la búsqueda del placer. Pensaba que era necesario distinguir entre los deseos naturales y necesarios, por ejemplo, calmar el hambre o la sed; de aquellos que son naturales y no necesarios, como, la gula; y aquellos que no son necesarios ni naturales, por ejemplo, el placer de obtener honor.

Así, llegó a concluir que podemos ir en un camino hacia la felicidad, y ese es a través del placer. Pero valorando lo que realmente es imprescindible, teniendo en cuenta la autonomía, y demás factores internos. Además, cultivando la amistad. Entonces, para todo esto, sería necesario abandonar nuestros miedos irracionales, y anclarnos a la realidad a través de la experiencia.

Finalmente, podemos subrayar que Epicuro valoraba enormemente la amistad. De hecho, veía a la generosidad como una de las virtudes con más peso. En Epicuro y su filosofía encontramos una defensa del placer de estar vivos o la autonomía. Para terminar, le cedemos la palabra:

“Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos”.

“¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes sino en disminuir tu codicia”.

“El placer es el bien primero. Es el comienzo de toda preferencia y de toda aversión”.

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  • Gual, C.G. (1981). Epicuro. Madrid: alianza editorial.
  • Ullman, R.A: (1996). Epicuro: o filósofo da alegria.