Pathos, ethos y logos: la retórica de Aristóteles

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 15 marzo, 2018
Roberto Muelas Lobato · 15 marzo, 2018

Cuando exponemos nuestros argumentos, ya sean orales o escritos, vamos a intentar ser persuasivos. El público debe entender nuestro punto de vista, incluso antes de aceptar nuestros argumentos. En eso consiste la retórica, en que los demás adopten nuestro punto de vista. Y, ¿quién mejor para explicar la retórica que Aristóteles? Los estudios del alumno de Platón se centraron en la retórica. Así es que la retórica de Aristóteles consta de tres categorías: el pathos, el ethos y el logos.

En la retórica de Aristóteles, el pathos, el ethos y el logos son los tres pilares fundamentales. Hoy en día, estas tres categorías son consideradas distintas formas de convencer a una audiencia sobre un tema, creencia o conclusión en particular. Aunque cada categoría es distinta de las demás, conocer las tres va a ayudar a involucrar a las audiencias a las que nos dirijamos.

El pathos de Aristóteles

Pathos significa ‘sufrimiento y experiencia’. En la retórica de Aristóteles, esto se traslada a la habilidad del orador o escritor de evocar emociones y sentimientos en su audiencia. El pathos está asociado con la emoción, apela a simpatizar con la audiencia y despertar su imaginación. En fin, el pathos busca empatizar con la audiencia. Cuando se usa, los valores, las creencias y la comprensión del argumentador se involucran y se comunican a la audiencia a través de una historia.

Compañeros de trabajo hablando

El pathos es muy usado cuando los argumentos que se van a exponer son controvertidos. Como dichos argumentos suelen carecer de lógica, el éxito va a residir en la habilidad para conseguir empatizar con la audiencia. Por ejemplo, en una argumentación para prohibir legalmente el aborto, se pueden usar palabras vívidas para describir a los bebés y la inocencia de una nueva vida para evocar tristeza y preocupación por parte de la audiencia.

El ethos de Aristóteles

La segunda categoría, el ethos, significa carácter y proviene de la palabra ethikos, que significa moral y mostrar la personalidad moral. Para los oradores y escritores, el ethos está formado por su credibilidad y similitud con la audiencia. El orador debe ser digno de confianza y respetado como un experto en la temática. Para que los argumentos sean efectivos, no basta con hacer un razonamiento lógico. El contenido también debe ser presentado de manera confiable para convertirse en creíble.

Según la retórica de Aristóteles, el ethos es particularmente importante para crear interés en la audiencia. El tono y el estilo del mensaje van a ser clave para ello. Además, el carácter también va a estar influenciado por la reputación del argumentador, la cual es independiente del mensaje. Por ejemplo, hablar a una audiencia como igual, en lugar de como a personajes pasivos, incrementa la probabilidad de que las personas se involucren a escuchar activamente los argumentos.

El logos de Aristóteles

Logos significa palabra, discurso o razón. En la persuasión, el logos es el razonamiento lógico detrás de las afirmaciones del orador. El logos hace referencia a cualquier intento de apelar al intelecto, a argumentos lógicos. De esta forma, el razonamiento lógico presenta dos formas: deductivo e inductivo.

El razonamiento deductivo argumenta que “si A es verdadero y B es verdadero, la intersección de A y B también debe ser verdadera”. Por ejemplo, el argumento logos de “a las mujeres les gustan las naranjas” sería “a las mujeres les gustan las frutas” y “las naranjas son frutas”. El razonamiento inductivo usa también premisas, pero la conclusión solo es una expectativa y puede que no sea necesariamente verdadera a causa de su naturaleza subjetiva. Por ejemplo, las frases “a Pedro le gusta la comedia” y “esta película es una comedia” puede concluir razonablemente que “a Pedro le gustará esta película”.

Mujer con miedo a hablar en público exponiendo

La retórica de Aristóteles

En la retórica de Aristóteles, el logos era su técnica argumentativa favorita. Sin embargo, en el día a día, los argumentos cotidianos dependen en mayor medida del pathos y del ethos. La combinación de las tres se usa para lograr que los ensayos sean más persuasivos y son el centro de la estrategia en los equipos de debate. Las personas que los dominan tienen la habilidad para convencer a los demás de realizar una determinada acción o de comprar un producto o servicio.

Aun así, en la modernidad el pathos parece tener una mayor influencia. Los discursos populistas, los cuales buscan emocionar más que aportar argumentos lógicos, parecen estar calando más fácilmente. Lo mismo sucede con las noticias falsas o fake news. Algunas carecen, incluso, de lógica, pero el público las acepta dada su gran capacidad para empatizar. Ser conscientes de estas tres estrategias de la retórica de Aristóteles puede servirnos para entender mejor esos mensajes que solo pretenden persuadirnos mediante falacias.