¿Eres consciente de tu respiración?

Sonia Budner · 20 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 20 abril, 2019
Respiramos desde que nacemos. El acto de respirar es un acto de vida en sí mismo. Sin embargo, la mayoría de las veces lo hacemos desde el piloto automático, no utilizando una de las herramientas más valiosas que tenemos para mejorar nuestro bienestar físico y emocional.

Respirar es sinónimo de vida. El acto de respirar forma parte de nuestra existencia desde el primer aliento al nacer hasta el último que se lleva la vida. Respiramos de forma automática, pero también es uno de los procesos fisiológicos básicos sobre el que tenemos, además cierto control. Pero, ¿cuántas veces al día eres consciente de tu respiración?

Tomar conciencia del hecho de respirar es el primer paso para aprender a poner atención sobre ella. Así logramos fijar la mente y parar de inmediato todos los pensamientos con los que nos manejamos a la vez, así como el dialogo interno molesto. Pero hay mucho más. Al hacerte consciente de tu respiración puedes, a su vez, manejarla y dirigirla.

Una respiración incorrecta puede producir cansancio, depresión o ansiedad. Una respiración consciente puede solventar estos problemas y revertirlos en un estado físico y mental más saludable. Existen numerosas técnicas de respiración consciente que nos aportan un nuevo control sobre nuestra mente y sobre la modificación de pensamientos y de estados emocionales. Estas técnicas se utilizan a menudo en terapia. Vamos a ver algunas.

Mujer respirando

Consciente de tu respiración: algunas pautas

Nuestra respiración varía dependiendo de la actividad que estemos realizando o del estado emocional que tengamos. Cuando realizamos respiración consciente, el primer efecto es que se produce un control sobre los pensamientos que a su vez influyen sobre las emociones. A la hora de empezar a hacerte consciente de tu respiración y a practicar cualquiera de las técnicas es mejor que no superes los 30 minutos de práctica diaria.

La respiración consciente se realiza siempre por la nariz, tanto para inhalar como para exhalar. Cuando la técnica requiera respiraciones lentas, esto no es negociable. Existe la creencia que un alto nivel de oxigeno en sangre es saludable, pero no es así. El objetivo es mantener una la correcta oxigenación celular y que el nivel de CO2 en sangre sea el indicado para sus funciones normales vasodilatadoras.

Esto es lo que se consigue con la respiración consciente cuando se realiza de forma lenta. De lo contrario, hiperventilamos y el CO2 en sangre disminuye y los vasos sanguíneos se contraen, que es el caso de la respiración holotrópica. Esta última debe realizarse siempre con ayuda de un profesional.

Respiración abdominal lenta

Si observamos nuestra respiración, nos daremos cuenta de que en muchos casos el aire que inhalamos solo expande la parte alta de los pulmones. Si observamos a un bebé, veremos que el aire que inhala hincha su barriguita. Con el tiempo, tendemos a perder ese tipo de respiración sosegada y profunda. Recuperar la respiración abdominal es el objetivo de esta técnica.

Al hacer llegar el aire hasta el abdomen, notando como se hincha, lo que estamos haciendo en realidad es utilizar toda la capacidad pulmonar; hacemos llegar el aire a la parte más baja de los pulmones.

Es muy importante realizarla de forma lenta. Contar hasta cinco al inhalar y otra vez cinco al exhalar es un ritmo adecuado. Es la técnica más sencilla para empezar a hacerte consciente de tu respiración y está indicada también para reducir ansiedad.

Técnicas de retención

En esta práctica se debe hacer una profunda inhalación, retener el aire los pulmones durante el tiempo que transcurre mientras contamos hasta diez y entonces soltar el aire muy lentamente. Esta técnica es muy utilizada para descargar tensión.

La respiración con retención inversa consiste en hacer 10 ejercicios de respiración lenta, expulsando en la undécima exhalación todo el aire que seamos capaces; después se mantienen los pulmones vacíos durante el tiempo que se pueda, para volver a inhalar normalmente. Este ejercicio se realiza completo entre 10 y 15 veces. Es indicado para problemas de insomnio.

Hombre respirando

Técnica del incremento del ritmo respiratorio

Esta técnica tiene variantes, pero básicamente consiste en conseguir un ciclo respiratorio de 2 segundos, 1 para inspirar y 1 uno para exhalar. Se utiliza brevemente y en los casos que nos sintamos sin energía y se requieran un aumento de la vitalidad. Es el sustituto respiratorio del efecto estimulante del café, por ejemplo.

La variante más divertida es realizar este tipo de respiración al mismo tiempo que se visualiza mentalmente que la pereza y la apatía se descargan en cada exhalación. Esta técnica debe ser evitada por personas con tendencia a la ansiedad o con problemas de tensión alta porque aumenta el ritmo cardíaco. También es recomendable realizarla al principio bajo supervisión.

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