Eres una “mala madre” porque eres una madre real

Raquel Lemos Rodríguez · 5 septiembre, 2017

Muchas madres están sometidas a una presión brutal: tienen muchas facetas, responsabilidades, y en todas tienen que rendir al máximo. Entre estás responsabilidades está aquella que las define como madres: la de criar a sus hijos. Por otro lado, en su rol de madres muchas veces les tocas ser las malas, ya sea porque son las que ponen normas o las que niegan a sus hijos varios de su caprichos. En este sentido, la madre que lo hace no es mala, sino una madre real porque asume su responsabilidad.

Sabemos que el refuerzo positivo funciona mejor que el castigo, que algunos elogios pueden dañar la autoestima de los hijos y que un hecho traumático puede abrir una herida que cueste curar. Así, ser madre no es algo fácil y a pesar de la cantidad de información con la que contamos, en algunos aspectos contradictoria, los errores son posibles. Es más, no es que sean posibles, sino que se van a suceder uno tras otro, como en cualquier otro proyecto.

Las madres cometen errores porque ser perfectas es un imposible

El fenómeno “Mom shaming” que critica a la madre real

Debido a todo lo mencionado anteriormente, ha surgido un fenómeno denominado “Mom shaming” que intenta recordarnos que una madre real, que comete errores, no tiene por qué ser una mala madre. Este fenómeno se ha visto especialmente potenciado por medio de las redes sociales, donde críticar es muy barato y además nadie te pide ningún tipo formación para hacerlo.

Por ejemplo, podemos recordar el caso de Chontel Duncan, una entrenadora personal que desató una gran polémica en su cuenta de Instagram al subir fotos de ella haciendo ejercicio mientras estaba embarazada. Muchas personas consideraron que tener un vientre tonificado y unos abdominales marcados podría poner en peligro la vida del bebé.

mamá con su hijo en brazos

De igual manera, la cantante Soraya recibió un aluvión de críticas por haber salido a cenar con su pareja siete días después de haber dado a luz y haber dejado a otra persona a cargo del bebé. Después de colgar la foto de esa cena que se hizo tan famosa, las críticas en las redes sociales no se hicieron esperar: “a mí como mamá desde luego no se me pasaba por la cabeza ir a ningún sitio sin mi bebé” o “si tú quieres seguir haciendo con tu vida lo que quieras no tengas hijos”.

Este tipo de críticas son un reflejo de la necesidad que tienen algunas madres de ser perfectas o de imponer su idea de perfección a otras, condenando aquellas prácticas que desde su punto de vista son criticables. Además, estás críticas también nos permiten reflexionar sobre el modelo de madre que la sociedad está potenciando. Todos albergamos unas determinadas creencias sobre qué significa ser madre o debería significar. Pero, ¿no adecuarse a las de la mayoría o a las de un grupo te convierte en una mala madre?

Toda esta situación contribuye a avergonzar, humillar y hacer que una mujer se sienta insegura en su papel de madre. Piensa que la mayoría quieren que su hijo esté bien y desean hacer las cosas lo mejor posible y en esta intención ya es normal que de por sí aparezcan un montón de dudas.

En este contexto, las críticas a las que nos referimos son como “un jarro de agua fría” que la instan a cumplir con unas normas muy rígidas. Porque no existe la madre perfecta, tan solo la madre real en tanto que elige serlo y se esfuerza por serlo.

“No existe la madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser una buena madre”

-Jill Churchill-

¿Por qué soy una mala madre?

Las situaciones anteriores tan solo son un ejemplo de cómo hay determinados actos que etiquetan a una madre como mala. Sin embargo, existen determinadas creencias que no por ser falsas dejan de estar extendidas, y precisamente porque están extendidas son un fuentes de confusión y censura contra las madres que no las siguen o las apoyan. Veamos algunas de ellas:

  • Tener a tu hijo por cesárea y no por parto natural te convierte en menos madre.
  • No darle el pecho a tu hijo indica que no tienes instinto maternal.
  • Ninguna madre de verdad sufre depresión postparto.
  • ¿Para qué tienes un hijo si lo tienes que dejar con alguien porque tienes que trabajar?
  • Eres mala madre por dejar a tu hijo frente al televisor o una tablet para poder descansar o hacer otras tareas.
  • Si fueses una buena madre nunca perderías la paciencia con tus hijos.

Madre con su bebé preocupada

Tras todas estas afirmaciones con las que podemos sentirnos más o menos identificadas, lo que se deduce de todas ellas es que una madre real es de por sí una mala madre. Porque una madre real no puede ser perfecta ni ideal. Porque una madre real comete errores, se equivoca y en ocasiones pierde la paciencia.

Las madres no son seres que provengan de otro planeta, aunque en muchos casos lo parezca. Son personas normales y corrientes, que llevan vidas normales y corrientes. Tienen que trabajar para poder vivir, necesitan tiempo para descansar al igual que el resto de las personas. Las elevadas expectativas que la sociedad tiene con respecto a las madres provoca en estas una presión a veces difícil de sobrellevar.

Si te has sentido identificada, si alguna vez has tenido que escuchar críticas por ser una madre real, no te angusties, eres humana. Muchas de las personas que te critican también pierden la paciencia o no tienen tiempo para sus hijos. Solo que tú les estás haciendo de espejo, por eso descargan su frustración en ti por no poder llegar a cumplir con creces ese papel de madre perfecta. Pues, al igual que tú tan solo son capaces de interpretar uno: el de madres reales.

“No importa que a veces te equivoques al criar a tus hijos. Lo importante es cómo los acompañas después de reconocer que cometiste un error”

-Doris Ruiz Galindo-

Madre pintando uñas de su hija