¿Es posible modificar los recuerdos?

¿Es posible modificar los recuerdos?

Claudio Navarro 12 enero, 2014 en Actualidad y psicología 200 compartidos

¿Recuerdas la película “Total Recall”, con Arnold Schwarzenegger? En ella, el personaje principal revivía una vida ficticia llena de recuerdos falsos implantados en su cerebro. Pero más tarde, los recuerdos reales comienzan a aparecer y, por lo tanto, comienzan a coexistir dos realidades contendiendo en su cerebro, sin él poder discernir cuál es falsa y cuál es la verdadera, hasta que los recuerdos encajan con situaciones verídicas como calles, edificios o personas que les otorgan validez.

Esto, que parece mera ciencia ficción sucede en nuestro cerebro mucho más a menudo de lo que nosotros reconocemos. Para nosotros, los recuerdos “deben” ser fijos, ya que son marcos de referencia que como seres humanos utilizamos. La experiencia es una de las herramientas que las personas más utilizamos a lo largo de nuestra vida, con excelentes resultados, pues nos permite calcular el resultado a futuro de una acción o una decisión que hemos tomado.

Los recuerdos son modificables

A pesar de que las experiencias pasadas son hitos o referencias que los humanos utilizamos toda nuestra vida, estudios hechos en los años 90, y a principios de la década siguiente, demostraron que los recuerdos pueden ser modificados. Yendo aún más lejos, incluso es posible que nuevos o falsos recuerdos sean implantados en la mente de los individuos.

El caso que mejor ejemplifica esto último es el estudio realizado por la doctora Kimberley Wade de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, donde más del 50% de los sujetos que participaron en el estudio sufrieron una modificación de sus recuerdos reales, al enseñarles una foto trucada donde aparecían ellos mismos disfrutando un viaje en globo. Curiosamente, las personas fueron convencidas por la investigadora de que, efectivamente, habían realizado ese viaje en globo aerostático que nunca realizaron.

Esto parece un contrasentido, ya que si los recuerdos nos ayudan a acumular experiencias que nos sirven a la hora de tomar decisiones, se supone que estos deberían ser fijos e inmutables en nuestra mente y no susceptibles de modificaciones.

¿Por qué el cerebro modifica los recuerdos?

Para aprender, nuestro cerebro “sabe” que los recuerdos son importantes para nosotros, pero también es conocedor de que las circunstancias exteriores cambian sin cesar. Así, el cerebro actúa como una máquina de cálculo de probabilidades, donde los recuerdos y la experiencia juegan un papel preponderante, pero las circunstancias ambientales también son percibidas por nuestro cerebro y entran dentro de la ecuación.

Si nuestro cerebro decide que estas últimas son más importantes que los recuerdos, las tomará de base para determinar futuras decisiones. Esta es la razón por la que nuestro cerebro puede modificar los recuerdos, porque a veces, para quitarle peso a los recuerdos que tenemos, los modifica con otras informaciones que en ese preciso momento son considerados más importantes que los recuerdos almacenados.

A diferencia de las computadoras, que han sido entrenadas para pensar de una manera totalmente lineal, tomando en cuenta unos factores y descartando otros por tener poco peso estadístico, nuestro cerebro no es lineal, sino que se reajusta en pocos segundos y tiene en cuenta detalles que solo son importantes si varios factores ambientales se alinean en un determinado momento y en un lugar determinado. El cerebro sabe algo que las computadoras ignoran y es que los detalles (del tipo que sean) deben condicionar nuestras respuestas para que sean lo más optimas posibles, aunque las estadísticas no las respalden.

Nuestro cerebro se equivoca adrede

La mente del ser humano suele cometer “errores”, pero estos tienen un objetivo útil. A continuación, un ejemplo presentado por el experto en neurociencia cognitiva de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido, Sergio Della Sala: Imagina que te encuentras en medio de la jungla y, de repente, te das cuenta de que hay un movimiento en la hierba. Muy probablemente, cualquier persona se aterrorice y huya despavorido, pues existe la posibilidad de que un tigre se esté acercando.

En cambio, una computadora realizaría cálculos y llegaría a deducir que la causa de tal movimiento, en el 99% de los casos, es el viento. Si los seres humanos actuáramos igual que las computadoras, en la oportunidad (1 sobre 100) en que, efectivamente, hubiera un tigre, seríamos comidos. Por este motivo, nuestro cerebro está “diseñado” para cometer errores de cálculo en 99 oportunidades, con tal de salvarnos de la fiera. De hecho, Della Sala agrega que los recuerdos falsos son señales de que un cerebro es saludable.

Imagen cortesía deagsandrew

Claudio Navarro

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