¿Qué es la esencia de una persona?

A pesar de todos los cambios por los que atravesamos, tenemos siempre la convicción y la sensación de que hay algo que se mantiene, que es siempre reconocible. ¿Es esa nuestra esencia? ¿Qué es la esencia de una persona?
¿Qué es la esencia de una persona?
José Padilla

Escrito y verificado por el psicólogo José Padilla.

Última actualización: 06 diciembre, 2022

Vivimos en un mundo cambiante, donde cada día nos tenemos que enfrentar a nuevos desafíos. Aunque la rutina pueda hacernos creer que todos los días son iguales, en realidad cada día es diferente al anterior. La realidad muta, y nosotros también.

Sin embargo, parece que hay algo que no cambia en nosotros, que se mantiene intacto a pesar del paso del tiempo. A esta parte inmutable y que nos hace ser lo que somos la llamamos esencia. Gracias a ella podemos diferenciarnos de otras personas.

¿Qué es la esencia?

Mujer sonriendo

Entendemos por «esencia de una persona» al conjunto de cualidades, rasgos o características que hace que una persona sea lo que es. La esencia es invariable o prácticamente invariable, puesto que si cambia, la persona ya no se reconocería.

Este concepto lo podemos equiparar al de identidad, el cual es comprendido como conjunto de creencias, patrones conductuales y modos de sentir que nos diferencian de las demás personas. La identidad es una construcción que nos proporciona una sensación de singularidad.

Retomando el concepto de esencia, ¿de dónde procede el sentido de permanencia que la caracteriza? Probablemente, venga de nuestras creencias, de la convicción de que no cambiamos. Esta creencia es la que parece mantenerse inmutable, pero no porque en esencia lo sea, sino porque nos resistimos a cambiarla.

Cuando todo cambia y la persona no, podemos afirmar que no es que la persona en sí misma no cambie, sino más bien que se resiste a hacerlo. Esto no debe extrañarnos, todos lo hacemos porque la idea de inmutabilidad que hemos asociado con nuestra esencia nos proporciona la seguridad de ser alguien. Si cambiamos constantemente, entonces ¿Quiénes somos a cada instante? Es mejor evitar la angustia de no saberlo y sentir la seguridad de que realmente somos algo.


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La esencia: ¿nace o se hace?

Desde una postura existencial, podemos decir que toda esencia se construye a partir de la existencia. En palabras de Jean Paul Sartre, la existencia precede a la esencia. Primero existimos, luego somos. No venimos a este mundo preconfigurados, nos configuramos en él.

Así que, primero existimos, es decir, emergemos al mundo, aparecemos y entramos en escena, y luego nos definimos: «soy un doctor», «soy padre de familia», «soy una persona carismática». Por lo tanto, no nacemos siendo ya lo que somos, nos hacemos al relacionarnos con el mundo y los demás. 

Ahora bien, ya tenemos claro que la esencia se hace, se construye. Pero ¿cómo? Para ello, vamos a centrarnos en una explicación biopsicosocial, en la que entenderemos que la construcción de la esencia de una persona se hace a partir de la interdependencia de varios factores: el biológico, el psicológico y el social.



Construcción biopsicosocial de la esencia de una persona

Nuestra biología es parte importante de lo que somos. Los genes juegan un papel relevante en nuestra personalidad. Así, nuestra esencia depende también de la herencia genética de nuestros padres. No obstante, no hay que entender esta influencia como determinante, sino como probabilística. Tenemos una predisposición que puede o no activarse dependiendo del entorno.

El factor psicológico desempeña otro papel importante en la construcción de la esencia. Lo que pensamos, lo que creemos, la manera de sentir y de emocionarnos en el mundo va creando un patrón cognitivo, conductual y afectivo de relacionarnos y de ser.

A nivel cognitivo, las narraciones que construimos sobre lo que nos sucede y sobre nosotros mismos dan pie a una consolidación de dicha esencia. A través de ellas, mantenemos una historia coherente que refuerza lo que somos.

Estos factores se despliegan dentro de un contexto particular, dentro de una estructura social en la que no solo intervienen variables socioeconómicas o políticas, sino también familiares.

En este sentido, la crianza que nos dan nuestros padres son un elemento clave en lo que somos y en la activación de nuestras predisposiciones genéticas. El ambiente instaura un ideal de ser para nosotros, lo refuerza, lo moldea, lo define de acuerdo con sus propias expectativas.

Padre hablando con su hijo

La esencia es interrelacional

La esencia es producto de las interrelaciones de varios factores y no podemos reducir a una simple cuestión biológica o psicológica. Las personas somos un sistema biológico que piensa, siente y actúa, es decir, somos también un sistema psicológico. Sufrimos, disfrutamos, gozamos, añoramos y vivimos en nuestras relaciones con el entorno.

En el mundo podemos hallar a personas con genomas iguales, pero no con los mismos conocimientos, las mismas vivencias y experiencias. La esencia reside en la relación de diferentes factores que actuando conjuntamente. Se puede decir que la dimensión biológica crea un cuerpo humano, la psicológica lo identifica como propio y la social lo moldea.

La esencia y el cambio

En este punto, podemos aventurarnos a decir que la esencia de una persona es el cambio y la interacción de lo biológico, lo social y lo psicológico. Aunque tengamos la impresión de que no cambiamos o nos resistamos a él para seguir reafirmando lo que creemos ser, no implica que no seamos un continuo cambio.

Aunque hay elementos más estables que otros en nuestra dimensión humana, como la genética o el ADN, no debemos tomar por sentado, entonces, que somos inmutables, porque, recordemos, un solo factor no hace la esencia, sino la interrelación de ellos.

Para terminar, la esencia como un constructo biopsicosocial nos abre camino para que podamos asumir una postura más activa a la hora de configurar lo que somos. No todo está predeterminado por lo biológico o por las estructuras sociales. Podemos elegir lo que queremos ser en cada momento de nuestra vida.

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  • Martínez, Y. (2012) Filosofía existencial para terapeutas y uno que otro curioso. Ediciones LAG-Leticia Asencio Villanueva.
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