Estamos hechos del mismo material que los sueños

Arantxa Alvaro Fariñas · 4 marzo, 2016

Cuenta Paulo Coelho que cuando él era adolescente, les dijo a sus padres que uno de sus sueños era ser escritor, pero ellos querían que se dedicase a la abogacía, así que le internaron hasta en tres ocasiones en un hospital psiquiátrico “por su bien”, para que le quitaran esas absurdas ideas de la cabeza.

Sin embargo, él fue fiel a sí mismo a pesar de la oposición de su familia y se dedicó a la escritura con gran éxito. Esta historia de superación nos sugiere que debemos ser fieles a nosotros mismos y perseguir nuestros sueños

Los sueños no son tan diferentes de la realidad, simplemente falta la magia que se crea con la voluntad de ir tras ellos, de no renunciar y de creer en nosotros mismos. De esta forma iremos transformando un sueño en una realidad que se puede tocar, oler y sentir con todo nuestro corazón.

“Cuánto más se aproxima uno al sueño, más se va convirtiendo la Leyenda Personal en la verdadera razón de vivir.”

-Paulo Coelho-

¿De qué están hechos los sueños?

Ken Robinson, autor de “El elemento”, no enseña a través de su libro como la pasión por hacer algo puede cambiar toda nuestra vida. “El elemento” es el punto de encuentro entre las aptitudes naturales y las inclinaciones personales. Cuando una persona encuentra su “Elemento”, hace lo que le apasiona y al hacerlo siente que es ella misma, se siente más viva, tiene ilusión y hace surgir una gran fuerza para seguir adelante.

Pareja con los ojos cerrados pensando en sus sueños

Los sueños están hechos de ilusión como fuerza motriz, de alegría por saber que por fin hemos alcanzado nuestro objetivo, de perseverancia por la voluntad sin excusas que hemos tenido para llegar hasta aquí. En ese camino para alcanzar los sueños, existirán momentos en los que querremos desistir de todo, pero en nuestro interior encontraremos esa voluntad para continuar y no cesar nunca de ir al encuentro de lo que soñamos.

“Existe una poderosa fuerza motriz dentro de cada ser humano que, una vez liberada, puede hacer realidad cualquier visión, cualquier sueño.”

-Anthony Robbins-

Cómo definir un sueño

Definir con claridad lo que soñamos, nuestros objetivos, puede parecer una tarea fácil pero no lo es. Si pensamos en un objetivo que sea nuestro sueño, es necesario definirlo con todos sus matices. Así, para empezar a definir un sueño, hay que hacerse una serie de preguntas, como las siguientes: “si pudieras dedicar tu vida a hacer cualquier cosa, sin impedimentos económicos, físicos o sociales, ¿qué harías?”

Una vez que hemos definido aquello que será nuestro sueño, es esencial ver si cumple todos los requisitos que un objetivo debe tener. Según algunos expertos en coaching, son los siguientes: debe estar expresado en positivo y además es necesario que suponga un reto para ti. Alcanzarlo no debe ser fácil, sin embargo tampoco es bueno que nuestras opciones de lograrlo sean muy reducidas o nulas.

Lo mejor es que una buena parte dependa de ti y no de otras personas; no obstante, perfectamente podemos compartir el camino con ellas. Por otro lado, el objetivo es mejor cuanto más específico sea: en vez “quiero cambiar de trabajo”, es mejor “quiero ser escrito (artista, fontanero, agricultor, etc.)”. Finalmente, tiene que ser estructurado y con objetivos intermedios que permitan recompensas en el proceso.
Mujer escribiendo sus objetivos en una libreta

Los límites de nuestros sueños

No podemos olvidar que todo sueño tendrá unos fantasmas o agentes limitantes y que estos pueden emanar tanto de nosotros mismos como de los demás. Así, podemos decir que existen fundamentalmente dos: el miedo y la opinión de los demás.

El miedo

El miedo a nosotros mismos, al futuro, a si vamos a ser capaces de hacer lo que queremos, a fracasar, es muy humano, pero no debe ser paralizante sino estimulante. Para superar el miedo es importante empezar a cuestionarse todo. En la biografía sobre Albert Einstein, su narrador dice lo siguiente:

“Cuando era estudiante, a Einstein nunca se le dio bien el aprendizaje por memorización. Más tarde, como teórico, el éxito no le vino de la fuerza bruta del poder de sus procesos mentales, sino de su creatividad e imaginación. Podía construir complejas ecuaciones, pero además y más importante, sabía que las matemáticas eran el lenguaje que la naturaleza utiliza para describir maravillas.”

La opinión de los demás

Otro elemento que puede ser paralizante y que surgirá en el camino hacia nuestros sueños es la opinión de otras personas: amigos, familia, conocidos, etc. Todas esas personas tienen una gran influencia sobre nosotros y hacer algo que va en contra de la opinión generalizada puede suponer rechazo.

En muchas ocasiones las opiniones de los demás se convierten en un lastre en vez de en un apoyo. Nos gustaría que nos animaran, ya sabemos lo difícil que es cumplir lo que deseamos, pero cuando aparecen las dudas nunca viene mal alguien que nos ayude a espantarlas.

“Si uno avanza confiadamente en la dirección de sus sueños, y se esfuerza por vivir la vida que ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado en algún momento.”

-Henry David Thoreau-