Estrés postraumático: el casete que se rebobina una y otra vez

El trastorno por estrés postraumático puede hacer que una persona reviva una y otra vez momentos horribles de su vida. Aquí te contamos todos los detalles.
Estrés postraumático: el casete que se rebobina una y otra vez

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 25 octubre, 2022

El estrés postraumático aparece después de un suceso dramático que afecta profundamente. Veamos un ejemplo que puede ayudar a entender un poco mejor este trastorno.

Cada vez que ella oía la puerta cerrarse de golpe, estaba de nuevo en la farmacia. Ya no durmiendo en la seguridad de su cama, donde el viento había cerrado escandalosamente la puerta que su esposo había dejado entreabierta al ir al baño.

Ya no en la fiesta de cumpleaños de su sobrino, donde los niños habían cerrado la puerta de golpe mientras corrían. Ya no en su oficina, donde la puerta era pesada y cedía ante el intento de su asistente para sostenerla. Así, su lugar de trabajo, la casa de su hermana y su propia habitación, lugares seguros, se habían convertido en un riesgo de muerte, como aquel día en la farmacia.

Ese día, cuando se detuvo a comprar pastillas para un simple dolor de garganta, mientras se encontraba de espaldas, escuchó la puerta cerrarse de golpe. Luego, el frío de un cañón en la cabeza que pronosticaba la muerte si no entregaba en ese momento todas sus pertenencias.

Y después, el sonido de los disparos cuando el dependiente accionó la alarma debajo del mostrador. La sangre en el piso de baldosas grises. Y una persona cuya vida se derramaba sobre ese mismo piso, tiñendo las baldosas de color rojo.

Desde entonces, la vida ya no fue la misma para ella. Todo lugar con una puerta capaz de cerrarse de golpe constituía un peligro de muerte.

Estrés postraumático: síntomas de un casete que se rebobina

Mujer con estrés postraumático
El trastorno de estrés postraumático (o TEPT) está clasificado dentro de los trastornos de ansiedad.

Así, posteriormente, aunque el peligro haya pasado, la misma sensación de terror regresará ante la menor señal que nos la traiga a la memoria y desencadenará una reacción emocional severa. Como una maldición, vivimos la misma experiencia una y otra vez.

Y la vivimos a través de sueños y recuerdos recurrentes que aparecen sin que podamos controlarlos, con tal intensidad que pueden incluir alucinaciones y flashbacks. Y este malestar puede manifestarse también de forma fisiológica e incluir náuseas, mareos, dolores de cabeza y otros síntomas cuyos orígenes están en nuestra psique.

También es habitual encontrar síntomas emocionales y conductuales, como la hipervigilancia, conductas autodestructivas o irritabilidad. Una persona acosada por un recuerdo traumático, como es lógico, se verá afectada con respecto a su ánimo y comportamiento: tendrá dificultades para concentrarse o vivirá acosada por sentimientos negativos.

¿Qué tipos de estímulo pueden desencadenar un TEPT?

Basta solo un estímulo interno o externo para que todo se repita. Por ejemplo, alguien que haya presenciado en Nueva York los acontecimientos del 11 de septiembre puede sentirse ansioso tan solo al escuchar un avión y evitará a toda costa tener algún tipo de contacto con uno.

Los acontecimientos traumáticos que producen una tasa más elevada de trastorno de estrés postraumático son: violación, combate de guerra, cautiverio o prisión por causas étnicas o políticas.

Cuando el evento que origina el estrés postraumático es por causa humana, los síntomas pueden ser mucho más graves que uno ocasionado por una catástrofe natural. Ahí entra en juego la maldad humana: nos sentimos más vulnerables en un mundo donde hay seis mil millones de personas que pueden ocasionar el mismo daño, que en un mundo donde no hay, ni por asomo, seis mil millones de terremotos de magnitud ocho.

Tipos de estrés postraumático

Existen 2 tipos de TEPT, clasificados según su duración: agudo y crónico. Cuando los síntomas duran más 3 meses se habla de estrés postraumático crónico. Por otro lado, si duran menos de 3 meses, se denomina estrés postraumático agudo.

En Estados Unidos la prevalencia anual de Trastorno de estrés postraumático es muy elevada, en torno al 3,5 %. Por el contrario, en Europa, Asia y América del Sur esta prevalencia anual es bastante menor, de entre el 0,5 y el 1 %.

Factores de riesgo

Una persona puede desarrollar TEPT a cualquier edad. Aparte de la naturaleza del suceso traumático, existen ciertos factores que facilitan la aparición de este trastorno:

  • El género: las mujeres tienen más probabilidades de desarrollar TEPT.
  • Presencia de traumas en la infancia.
  • Sentir horror, impotencia o miedo extremo.
  • Pasar por un evento traumático que dura mucho tiempo.
  • Tener poco o ningún apoyo social después del evento.
  • Sufrir estrés adicional después del evento, como la pérdida de un ser querido, dolor y lesiones, o la pérdida del trabajo o del hogar.
  • Tener antecedentes de enfermedades mentales o uso de sustancias.

En ocasiones, se dan casos de personas que piensan en el suicidio cuando sufren estrés postraumático. Por lo general, son estos factores de riesgo los que agravan esta tendencia, por lo que conviene estar alerta y, ante el menor signo, poner en marcha un protocolo para prevenirlo.

Además, estos factores de riesgo no solo juegan un papel en la aparición de un TEPT, sino que pueden favorecer también el desarrollo de otras dolencias. Entre ellas se encuentran las siguientes:

  • Depresión y ansiedad.
  • Problemas con el consumo de drogas y alcohol.
  • Trastornos de alimentación.
  • Pensamientos y acciones suicidas, ya mencionadas.


Tratamiento para apagar el casete

Entre los tratamientos para aliviar los síntomas del estrés postraumático, la atención psicológica juega un papel central. Por medio de terapia cognitivo-conductual se pueden lograr grandes progresos. Una de las terapias más utilizadas es la EMDR, que consiste en desensibilizar al paciente a los estímulos gatillo a través de movimientos guiados de la mirada.

Psicólogo con paciente
También los grupos de apoyo de personas que hayan pasado por algo similar pueden servir como catalizador

Contar con el apoyo de personas que han vivido lo mismo nos permite verbalizar la experiencia y así, llegar a asimilarla en el presente, dándonos una oportunidad que no tuvimos en el pasado.

Los fármacos, de ser necesarios, ayudan a controlar la ansiedad y a dormir mejor. Asimismo, exponerse poco a poco y bajo control a los factores externos que recuerdan el suceso puede hacernos mejorar nuestra reacción ante ellos.

Por ejemplo, escuchar un avión de nuevo y verlo despegar, dándose cuenta de que nada malo ocurre, puede ayudar a cubrir el recuerdo negativo para una persona que estuvo presente en los acontecimientos del 11 de septiembre.

Todo esto no hará que se borre por completo el casete, pero sí su capacidad de rebobinarse y hacernos vivir de nuevo experiencias de las cuales ciertamente podemos aprender mucho, pero que no tenemos necesidad de revivirlas hasta hacernos sufrir docenas de veces un mal que ningún ser humano se merece.

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  • Jordà Alonso, L. Trastorno de estrés post-traumático y tratamiento con EMDR desde la neuropsicología.