Eustrés: 10 ventajas del estrés positivo

28 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por Psicóloga y periodista Sara Clemente
El estrés tiene mala fama. No le queremos, pese a que está con nosotros la mayor parte del tiempo. Sin embargo, has pensado qué pasaría si afrontáramos todos los retos con un nivel de activación mínima. Hoy queremos hablar del eutrés (el estrés facilitador).

El estrés forma parte del día a día de multitud de personas en el mundo. Su vertiente negativa, llamada distrés, se caracteriza por el impacto tan nocivo que tiene en la salud. Sin embargo, hay otro tipo de estrés completamente diferente y ¡beneficioso! A continuación, te contamos las 10 ventajas del estrés positivo.

Hans Seyle es el creador de este concepto de eustrés o “estrés beneficioso”. Este se caracteriza por ser poco duradero y un gran contribuyente al desarrollo positivo de las personas. Esto le diferencia del distrés, más duradero y fuente de sufrimiento y de enfermedad.

Motivación y afrontamiento

La principal utilidad de este constructo psicológico es la de proporcionarnos un aumento de nuestra capacidad de afrontamiento. De esta forma, gracias al eustrés, las personas se sienten más capacitadas para enfrentarse a todo tipo de retos. Problemas del día a día, situaciones que sobrepasan sus recursos en momentos puntuales o los diversos desafíos del entorno a los que toca hacer frente cotidianamente.

Esta potenciación de nuestras habilidades para hacer frente a momentos de estrés, es, a su vez, un excelente agente motivador. Sentirnos respaldados ayuda en todas las facetas de nuestra vida.

Hombre motivado con el ordenador

Proactividad, productividad y creatividad

Pues una de esas áreas que se pueden ver muy beneficiadas es la laboral. Esto se debe a que el eustrés es verdaderamente útil en este ámbito al permitirnos abordar cualquier cambio de manera propositiva.

De ahí que, entre las ventajas del estrés beneficioso, se encuentre la de potenciar habilidades tales como la creatividad o la mejora de la proactividad y la productividad. Estos rasgos nos permiten estar más orientados al cambio y ampliar puntos de vista que anteriormente podríamos haber estado obviando.

El eustrés, a diferencia del distrés, nos impulsa, no nos lastra.

Control de la propia actividad

El eustrés puede activarse en situaciones de riesgo controladas. De estas últimas, podríamos destacar algunas, como hacer puenting, rafting, correr encierros, montarse en atracciones o tirarse en paracaídas, entre muchas otras. Seguro que conoces a alguien que siente efectos estimulantes cuando realiza alguna o varias de estas actividades.

Es probable que estas personas te cuenten que, antes de realizarlas, les suele aparecer una sensación subjetiva de ansiedad. Acompañada de algunos signos característicos de la misma, como palpitaciones, temblores o sensación de ahogo. Esa ansiedad se va reduciendo a medida que hacemos la actividad.

Por ejemplo, podemos pensar en el momento inmediatamente antes de tirarnos desde un avión en paracaídas. La ansiedad suele ser muy elevada esos instantes previos. Pero se va disipando desde que nos tiramos y va disminuyendo más a medida que vamos descendiendo.

Seguridad y estabilidad emocional

Entre las ventajas del estrés beneficioso se encuentra la de permitirnos mejorar nuestro locus de control interno. Es decir, nuestra seguridad en que nuestras acciones tienen un efecto directo en nuestra vida y que somos nosotros quienes la controlamos. De esta manera, la sensación de vulnerabilidad e indefensión se minimiza.

A su vez, esta mejora en la percepción de control de las situaciones contribuye a garantizar nuestra estabilidad emocional. Dado que el eustrés no es duradero, sino que se activa en momentos puntuales, es menos probable que no aparezca labilidad afectiva y que, por tanto, nuestra salud emocional no corra peligro.

Energía y vitalidad

Otras de las ventajas del estrés positivo es que se activa en el momento en que salimos de nuestra zona de confort. Es decir, de ese lugar en el que nos sentimos protegidos y seguros. Sin embargo, cuando hemos de enfrentarnos a un nuevo desafío, este estrés beneficioso nos impulsa a reaccionar. Esto permite que podamos mantenernos alerta y que aumente nuestra rapidez de reflejos.

Por tanto, nos proporciona energía y vitalidad. Con ello, es probable que aumenten nuestras ganas de realizar actividades físicas, ya que éstas nos permiten canalizar toda esa fuerza vital. Igualmente, el eustrés se asocia con la producción de dopamina, relacionada, a su vez, con la felicidad.

Mujer contenta

Un nivel de activación bajo no nos ayuda

Es importante resaltar que un nivel de estrés nulo no es recomendable. El estrés es adaptativo y no contar con él en ciertos momentos nos estanca. Es probable que esta ausencia de activación o de nivel de alerta disminuya nuestra creatividad, pudiendo ser más propensos al aburrimiento. Y esto, al final, termina pasando factura.

Ahora que ya conocemos las múltiples ventajas del estrés positivo, quizá quieras poner en marcha estrategias para activarlo. Puedes probar a hacer respiración profunda y consciente, practicar deporte, afrontar los pensamientos negativos o ajustar la perspectiva con la que afrontas los problemas.

Gibbons C, Dempster M, Moutray M. Stress and eustress in nursing students. Adv Nurs. 2008; 61 (3): 282290. Gutiérrez García (1997): La promoción del eustrés. Psicologia.COM [On Line], 1 (2), 38 párrafos. Disponible en: http://www.psiquiatria.com/psicologia/vol2num1/art_3.htm [1 Febrero 1998]