7 claves para evitar el fracaso escolar

El fracaso escolar puede tener diferentes orígenes. Las siguientes claves ayudan a evitarlo y a favorecer que un niño aprenda todo aquello que se proponga.
7 claves para evitar el fracaso escolar
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 16 Abril, 2021.

Escrito por Pedro González Núñez, 16 Abril, 2021

Última actualización: 16 Abril, 2021

¿Sabías que en un país tan avanzado e industrializado como España encontramos que en torno al 30 % de los alumnos no terminan la enseñanza obligatoria? Una cifra muy elevada que todavía crece más en naciones menos desarrolladas. Por eso, es clave evitar el fracaso escolar, y hacerlo pronto, ya que los estudios son básicos y claves para un correcto desarrollo humano.

Entre las consecuencias más comunes que arroja el abandono escolar temprano, una de las más graves y preocupantes es la tasa elevada de parados juveniles. Es decir, gente joven con capacidad para trabajar que tarda demasiado en incorporarse al mercado laboral que, en muchos casos, no es por falta de oportunidades o por saturación, es por no tener la formación mínima adecuada.

Ahora bien, ¿podemos acabar con el fracaso escolar? Tal vez sea una quimera, pero sí que tenemos capacidad para reducirlo mucho.

Cómo evitar el fracaso escolar

Vamos a ir entrando en materia. ¿Cómo podemos evitar el fracaso escolar? Sin duda, es un trabajo en el que han de estar implicados tanto la escuela como la familia. Para ello, algunas claves básicas serían estas.

“No existe el fracaso, salvo cuando dejamos de esforzarnos”.

-Jean Paul Marat-

Alumna con la cabeza en la pizarra

Descanso y alimento

Rasgos comunes en niños que sufren fracaso escolar se relacionan con la mala alimentación y el descanso inadecuado. No duermen lo suficiente y llevan una dieta pobre en nutrientes y alta en sal, azúcares, etc.

Según los estudios mayoritarios, tres factores que se han encontrado de forma común en los niños que acaban por fracasar son: pocas horas de sueño, no desayunar antes de ir al colegio y ver la televisión por las mañanas y por las noches hasta muy tarde.

Sea como fuere, estos elementos ya nombrados no explican por sí solos el fracaso escolar en niños. Es bueno que cada caso sea tratado de manera personalizada: cada víctima tiene un contexto y unas circunstancias muy particulares que van a favorecer una reacción diferente a las distintas intervenciones.

Sea como fuere, una correcta organización en casa y en la escuela y una selección de rutinas adecuadas ayudarán al niño a obtener una mayor concentración y un rendimiento académico superior.

Seamos su ejemplo

Así se deduce de diversos estudios realizados por diferentes instituciones. Si el niño se cría en un ambiente rodeado de libros, aunque sean novelas o cuentos, incluso manuales, y ve a sus padres que son lectores habituales, el pequeño recibirá una buena influencia que tendrá su eco positivo en el nivel académico, tanto en Primaria como en Secundaria, Bachiller e incluso en el instituto y durante sus años de universidad.

Atenciones constantes

Sin avasallar, sin sobreproteger y sin abusar, es necesario que tanto padres como docentes estén pendientes de los niños y sean parte de su formación.

Para ello es positivo ayudar en los deberes, mantener una buena comunicación con todos los actores implicados, felicitar al niño por sus éxitos, no centrar demasiado la atención en los fracasos y analizar las causas originales de los mismos… O sea, crear las condiciones óptimas para optimizar el rendimiento de los chicos.

Trabajar la educación infantil

Los resultados son alentadores cuando empezamos a trabajar con los niños desde la infancia. Es decir, aunque haya todavía quien habla de comenzar en Educación Primaria, en realidad es muy importante empezar con Educación Infantil, fase que cubre los 0 a 6 años.

Si se hace una buena labor, es probable que durante la formación el niño adquiera consciencia de la calidad de la misma.

Dar ayuda

Muchos sistemas educativos siguen utilizando en exceso el castigo como medida correctiva, sin ir directamente a las causas que provocaron el fracaso. En su lugar, sería conveniente ayudar al infante después de investigar en profundidad las causas que provocaron la situación indeseada.

Se dan muchos casos en los que el niño no es vago, simplemente no entiende, está desmotivado, se siente humillado o su autoestima es muy baja. Por eso, por norma, hay estrategias alternativas al castigo que nos dan un mayor rendimiento.

Profesora hablando con un alumno sobre la tarea

Búsqueda temprana

El punto anterior enlaza con este. En una educación completa, identificamos fortalezas y debilidades cuando el niño todavía es pequeño. Analizamos esos factores que aumentan su rendimiento y los potenciamos; identificamos aquellos que lo lastran y los mejoramos.

Se trata de que el pequeño siempre trabaje en equilibrio, donde los desafíos que le planteemos aumenten su activación solo hasta ese punto que optimiza su aprendizaje.

Las debilidades que podemos identificar en un niño pueden estar muy asociadas a fallos puntuales en la adquisición de conceptos básicos, falta de maduración, problemas visuales, trastornos del aprendizaje… Sea cual fuere, se ha de analizar, localizar de forma temprana y solucionar.

Comprensión

Valorar el esfuerzo de un niño, aunque en ese momento no produzca os resultados que nos gustaría, a la larga puede ser precisamente el hecho diferencial que le haga persistir en su empeño y, finalmente, doblegar las dificultades y alcanzar la meta. En este sentido, es básico que el cariño, el amor y el respeto estén totalmente desligados de los resultados.

Las claves para evitar el fracaso escolar de los niños que hemos repasado en este artículo actúan como una especie de vacuna. Cada una de ellas por separado o varias de ellas en interacción son constituyen los mejores ingredientes para que un niño aprenda todo aquello que se proponga.

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  • Pérez Álvarez, S., (1990).
  • . Buenos Aires: Editorial Braga.