La curiosa evolución de la sonrisa del bebé

¿Cuándo empezamos a sonreír? ¿Qué cambios se producen en la sonrisa durante nuestros primeros meses de vida? ¡En este artículo te lo contamos!
La curiosa evolución de la sonrisa del bebé
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 18 noviembre, 2022

Pocos momentos existen tan placenteros para unos padres como aquellos en los que ven sonreír a su bebé. La primera sonrisa de un hijo provoca júbilo e ilusión; con ella, tienen la sensación de que han avanzado un poquito más en la comunicación con el bebé. Ahora bien, ¿es realmente así? Vamos a verlo haciendo un pequeño viaje por la curiosa evolución de la sonrisa de los más pequeños.

Sonreír es un acto comunicativo central en el ser humano. Nos ayuda a generar cercanía con los demás, a mostrar buena disposición y a expresar agrado y bienestar. Por esto, no es de extrañar que este hábito innato sea uno de los primeros que desarrollamos; mucho antes que el lenguaje e independientemente de nuestro entorno cultural. Si quieres saber más acerca de la sonrisa del bebé y su evolución a lo largo del tiempo, te invitamos a seguir leyendo.

La sonrisa refleja

Es posible que si tienes un bebé recién nacido le hayas visto esbozar una pequeña mueca similar a una sonrisa en algún momento. Incluso puede que durante las últimas ecografías lo “pillarais” sonriendo. Y es que se ha observado que los fetos en el vientre materno sonríen ya desde la semana 23 de embarazo.

Tradicionalmente, este tipo de sonrisas no se consideran gestos conscientes ni intencionales, sino un reflejo. Se entiende que no tienen intención comunicativa y que constituyen únicamente un automatismo. No obstante, esto no está del todo claro.

Es posible que también sea una expresión emocional que surge debido a un estado de bienestar. Y es que algunas investigaciones han visto que los bebés más pequeños sonríen en respuesta a las caricias, o a determinados aromas y sabores. Además, se ha visto que durante la vigilia las sonrisas son más numerosas y morfológicamente diferentes a las que se producen durante el sueño. Algo que sugiere que la expresión facial podría tener un significado social.

Bebé sonriendo

La sonrisa social

Algo que sí está claro es que hacia las 4-5 semanas ya podemos considerar como real la sonrisa del bebé. Ya en este momento el gesto se produce en respuesta a un estímulo del entorno, generalmente el contacto y la interacción con otro ser humano. Así, si la madre, el padre u otra persona se acercan al niño, lo miran y le sonríen, él responderá a este acercamiento. Aunque también puede sonreír ante voces o sonidos que le resulten familiares o agradables.

Un hecho interesante al respecto es que esta reacción se irá volviendo cada vez más selectiva. En un inicio, el bebé puede regalar su sonrisa a cualquier persona, pero a medida que crezca aprenderá a distinguir entre extraños y conocidos, y solo obsequiará con ella a quienes más le agraden. Algo que puede comenzar a ocurrir alrededor de los cinco meses.

Por otro lado, su habilidad de comunicación mediante la sonrisa también se irá incrementando. Es común que entre los cuatro y los seis meses se produzcan las primeras carcajadas del bebé. Risas en voz alta que pueden venir motivadas por juegos, canciones o estímulos del exterior lo suficientemente llamativos. Incluso, puede acompañar su expresión facial con un movimiento de pies y manos.

¿Cómo diferenciar la sonrisa del bebé?

Lo cierto es que hay diferencias individuales en lo que respecta a la evolución de la sonrisa del bebé; no hay un momento exacto en el que todos cambien de la sonrisa refleja a la social. Entonces, ¿cómo podemos distinguir si se trata de una verdadera acción comunicativa? Lo sabremos principalmente por el contexto.

Cuando estamos ante una sonrisa social, veremos que el bebé establece contacto visual y que su sonrisa es más duradera. Observará a su interlocutor con interés y atención, esperando una respuesta por su parte. También puede sonreír en respuesta a una interacción iniciada por el adulto. En suma, veremos que existe una intención de transmitir.

Esto será especialmente claro en el caso de la sonrisa anticipatoria. Esta surge cuando el pequeño quiere llamar la atención respecto a un objeto o compartir contigo lo mucho que le gusta o le sorprende. Para hacerlo, mirará al objeto sonriendo, luego te mirará a ti y regresará al objeto.

Bebé sonriendo a su madre

La importancia de responder a la sonrisa del bebé

El hecho de que la sonrisa sea innata no es casual; de hecho, se trata de un importante mecanismo de supervivencia. Gracias a ella, el bebé puede captar la atención de los demás y comenzar a vincularse social y emocionalmente con ellos. Es una especie de reclamo que le permite tener a los adultos cerca, igual que puede serlo el llanto, solo que en este caso trata de comunicar alegría, bienestar y satisfacción.

Por esto, es fundamental que la otra parte contribuya a esa interacción que el niño ha iniciado. En otras palabras, es muy importante que la madre, el padre o el cuidador respondan a las sonrisas del niño.

En un famoso experimento llamado The Still Face (la cara inmóvil) se pidió a varias madres que no interactuasen con sus bebés de un año, que no respondiesen a sus sonrisas o gestos comunicativos. A los pocos instantes, los bebés trataron de recuperar la interacción con sus madres por todos los medios y, al no lograrlo, la mayoría comenzaron a llorar. En definitiva, los bebés son seres sociales y la sonrisa es uno de los grandes medios con los que cuentan para comunicarse. Por esto es necesario atender a su evolución y saber responder a ella de forma sensible y adecuada.

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