Existen tantas realidades como personas

Beatriz Caballero · 12 enero, 2018

El impacto de cualquier situación depende del significado personal, y por lo tanto subjetivo, que la persona le otorgue. Por tanto, las mismas situaciones pueden ser vividas como distintas realidades por diferentes personas.

Por otro lado, existen dificultades para que las personas reconozcan la construcción social de las situaciones. Incluso en la percepción de objetos y situaciones simples. Además, estas dificultades tienen consecuencias, como veremos a continuación.

Las personas construyen sus realidades

El simple hecho de recordar es un proceso constructivo. Así, por mucho que seamos buenos recordando, nuestra memoria es imperfecta. Lo cierto es que la memoria está inevitablemente influenciada por el contexto del recuerdo (conversaciones sobre el recuerdo, las veces recordadas, otros testigos…).

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Loftus y Palmer demostraron el “efecto de la información errónea” a través de un experimento llamado “Accidente de coche”. Este trabajo explica como distintas personas, ante un mismo accidente, construyeron sus propias realidades sobre lo ocurrido dependiendo de cómo les preguntaran por el incidente. Por ejemplo, ante los mismos hechos, a las personas que se les preguntó por los coches que se habían “golpeado” definieron el accidente como más leve que aquellos a los que se preguntó por los coches que se habían “estrellado”.

Distintas funciones llevan a distintas realidades

En el planeta tierra existen diversas formas de estructura, función y organización social de la vida, y por tanto realidades muy diferentes. Por ejemplo, el concepto que entendemos de familia no es el mismo para una tribu que para un clan, aunque estén formados para conseguir fines similares.

¿Por qué cuesta tanto entender completamente a otras culturas? Si miramos un edificio en obras no nos sorprende el modo en que lo construyen porque esa forma de construcción es corriente en nuestra realidad. En cambio, cuando observamos una catedral antigua, puede que nos cueste imaginar cómo fue su proceso de construcción debido a que formó parte de otra realidad.

Consecuencias de no aceptar que existen diferentes realidades

Del mismo modo que resulta fundamental asumir que la realidad es algo que construimos, también debemos ser conscientes de un dato: esta construcción queda muy bien fusionada con la parte de objetiva que pueda tener, de manera que no se reconoce fácilmente. Y si no se reconoce fácilmente, ¿cuáles son las consecuencias de no reconocer esta subjetividad?

La principal consecuencia de no tener en cuenta la construcción social es el “sesgo del falso consenso”. El sesgo del falso consenso (creencia acerca de que nuestro juicio es lo más común y compartido por los demás) conduce a sesgos de atribución (errores a la hora de atribuir causas). Las principales consecuencias de no reconocer distintas realidades explican a su vez el sesgo del falso consenso:

  • Creemos que nuestros juicios, elecciones, creencias y opiniones son relativamente comunes y apropiadas a las circunstancias.
  • No considerar que los demás estén respondiendo a una situación distinta a la nuestra.
  • Se sobrestima el grado en el que los demás comparten nuestras creencias, conductas, y por tanto confiamos excesivamente en nuestras predicciones (sobre nosotros mismos y los demás).
  • No tener en cuenta o no considerar lo suficiente la perspectiva del otro
  • Las respuestas alternativas que proporcionan otras personas ante nuestras creencias, las consideramos como desviadas o inapropiadas.
  • No reconocer que la realidad se construye de manera diferente.

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La realidad es como la personalidad

Cada persona posee una personalidad que es única e irrepetible, no es posible copiarla ni imitarla al 100% y lo mismo ocurre con la realidad. Si nos preguntaran cómo le explicaríamos a un extraterrestre el mundo en el que vivimos, cada uno de nosotros daríamos una respuesta diferente.

El contexto y el aprendizaje van tallando nuestro ser desde que nacemos, pero nuestra base de herencia genética también forma parte de nosotros. No podemos sentir, pensar, mirar, respirar, recordar,… exactamente de la misma manera que los demás, y por tanto la realidad siempre será vivida de forma diferente.

¿Cuántas veces escuchaste o dijiste que hay que ser realistas ante una determinada situación? Cuesta entender que la realidad en sí misma no existe, y en consecuencia, que cada uno posee su propia verdad. Saber esto nos atribuye la responsabilidad de respetar y comprender las realidades ajenas, sin imposiciones ni juicios de valor.