La falacia de las muchas preguntas: ¿una forma de manipulación?

La falacia de las muchas preguntas es un planteamiento lógico con el que se pretende que una persona admita, o aparentemente admita, una premisa que en realidad es falsa. Se combate replanteando la forma en que está hecha la pregunta.
La falacia de las muchas preguntas: ¿una forma de manipulación?
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 09 diciembre, 2021

La falacia de las muchas preguntas podría definirse como una forma de razonamiento en la que a través de una pregunta se da por hecho algo que no está probado. También cabría decir que se trata de un planteamiento que, de manera tramposa, pretende validar un hecho falso, a través de una pregunta que se le plantea a otro.

En la falacia de las muchas preguntas hay un ardid por el cual se busca que el otro caiga en el error. El ejemplo más clásico es el propuesto por un libro de humor de 1914: “¿todavía usted golpea a su esposa? Responda sí o no”. Como se ve, cualquiera de las dos respuestas inculpa al interlocutor.

Hay que decir que la falacia de las muchas preguntas adquiere formas distintas. A veces, como el nombre lo indica, tiene que ver con varias preguntas sucesivas. Otras veces solo tiene que ver con un interrogante. Se emplea, cómo no, en las entrevistas periodísticas sesgadas, pero también en todo tipo de situaciones cotidianas.

Aunque no es un argumento como tal, una pregunta compleja implica un argumento implícito. Este argumento generalmente tiene la intención de atrapar al encuestado para que reconozca algo que de otro modo podría no querer reconocer. Ejemplos: obviamente, cada una de las preguntas son realmente dos preguntas”.

-Patrick J. Hurley-

Una forma de manipulación

Lo esencial en la falacia de las muchas preguntas es que, de manera maliciosa, se induce una respuesta en la persona a quien se interroga. El objetivo no es obtener una información o crear las condiciones para que el otro plantee su opinión, sino llevarla a que, en apariencia, admita como cierto algo que no lo es.

La pregunta que se formula parte de una premisa no probada. Por lo tanto, carece de una base argumental, pero aun así se utiliza para formular el interrogante. Lo que se busca con esto es coaccionar al interrogado, quien, si cae en la trampa, debe incurrir en una serie de explicaciones para matizar y aclarar su respuesta.

Todas esas explicaciones que debe dar el interlocutor terminan siendo interpretadas como intentos de desmentirse a sí mismo. Así, es posible que pierda credibilidad o dé pie para que se le siga interrogando en la misma línea, volviendo a poner en tela de juicio su veracidad.

Hombre hablando con su pareja

Un ejemplo ilustrativo de la falacia

La falacia de las muchas preguntas también es conocida como falacia de pregunta compleja, pregunta compuesta, pregunta falsa o pregunta cargada, entre otras. Todos esos nombres derivan del hecho de que este tipo de razonamientos pueden adquirir diversas modalidades.

Veamos un ejemplo de la falacia de las muchas preguntas:

Un candidato a la presidencia dice que hay áreas de tierra improductiva concentradas en pocas manos. Añade que, si es elegido, comprará esas tierras para venderlas troceadas a precios más bajos.

Frente a esto, se produce una entrevista periodística del siguiente estilo:

Periodista: ¿Cuál es el mecanismo que utilizará para expropiar las tierras de los hacendados?

Candidato: No es una expropiación, sino una compra.

Periodista: Pero implica despojar a los hacendados de sus propiedades, ¿sí o no?

Candidato: No es un despojo, sino una venta.

Periodista: El resultado final es que los hacendados se quedarán sin su tierra, ¿sí o no?

Candidato: Sí, pero no por expropiación o despojo, sino por venta.

Periodista: De todos modos, usted admite que los hacendados no podrán seguir siendo propietarios de tierras y que una decisión suya es la causa de que esto ocurra.

Lo anterior ilustra cómo una propuesta legítima y quizás conveniente, termina siendo tergiversada por una serie de preguntas. La presunción falsa de base es que el candidato pretende atentar contra la propiedad privada. De forma deliberada, se omite el matiz de la variable “compra”.

Amigas hablando

Cómo salir de la falacia de las muchas preguntas

El ejemplo anterior tiene que ver con un asunto público, pero la falacia de las muchas preguntas también se produce en una discusión de pareja, o en un conflicto entre un profesor y sus alumnos, o en cualquier tipo de conversación. La pregunta entonces es: ¿cómo evitarlo?

Por regla general, las preguntas sobre temas controvertidos que solo admiten respuestas de “sí” o “no” deben evitarse. Una seguidilla de interrogantes de ese estilo fácilmente puede llevar a malos entendidos o contradicciones en tanto que el tema da para sostener una opinión con muchos matices.

Lo más recomendable cuando se detecta que el otro acude a la falacia de las muchas preguntas es replantear el interrogante formulado. Al hacer esto, se debe eliminar la parte que implica una presuposición falsa. En el ejemplo “¿todavía usted golpea a su esposa?”, bastaría con eliminar el “todavía”. También se puede responder con otra pregunta: “¿Por qué usted afirma que yo golpeaba a mi esposa?”.

Te podría interesar...
Conoce qué es una falacia argumentativa y si utilizas alguna en tus debates
La Mente es Maravillosa
Leerlo en La Mente es Maravillosa
Conoce qué es una falacia argumentativa y si utilizas alguna en tus debates

La falacia es un razonamientos que vulnera alguna regla lógica. Es un tipo de error, un argumento que se asemeja a un buen razonamiento.



  • INTERPRETATION, A. (2020). Argumentación-Falacias (Doctoral dissertation, Universidad Nacional Autónoma de México).