Fernando de Magallanes, biografía de un viajero épico

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 8 julio, 2019
Edith Sánchez · 8 julio, 2019
Fernando de Magallanes fue un hombre de mar, un aventurero. Intuía la existencia de un paso entre los océanos Atlántico y Pacífico. Cuando cruzó el estrecho que hoy lleva su nombre, lloró de emoción al encontrar un mar en calma, después de grandes vicisitudes.

Fernando de Magallanes fue quien ideó y dirigió la primera circunnavegación del globo terráqueo. Para desarrollar tal travesía era necesario tener mucho coraje y valentía, especialmente, teniendo en cuenta que no sabía qué le depararía la aventura. Lo suyo fue, realmente, una gran hazaña.

En 2019, se cumplen cinco siglos de esa primera vuelta al mundo, encabezada por Fernando de Magallanes. Lo que lo guió fue la intuición y el olfato desarrollado de un buen navegante. Nadie podía afirmar en ese entonces que existiese un paso natural del Atlántico al Pacífico, en el sur de América, pero algo le decía a Magallanes que así era.

“La Iglesia dice que la Tierra es plana, pero yo sé que es redonda, porque vi su sombra en la Luna. Y tengo más fe en una sombra que en la Iglesia”.

-Fernando de Magallanes-

Aunque Fernando de Magallanes no logró completar del todo esa primera vuelta al mundo, lo cierto es que le faltó muy poco. Lo único que detuvo su avance fue la muerte, tras una vida llena de osadas aventuras y de varios momentos que rozaron lo épico.

Barco navegando

Fernando de Magallanes en sus inicios

Fernando de Magallanes nació en Oporto, Portugal, en 1480. Era hijo de nobles y, como consecuencia, tuvo una educación privilegiada, en la que se dedicó principalmente al estudio de cartografía y náutica. En aquel entonces, residía en Lisboa, aunque se convirtió en viajero a temprana edad.

A los 25 años, realizó un viaje a la India. Posteriormente, hizo otros viajes y en ellos consiguió a quien se convertiría en su esclavo de por vida: Enrique de Malaca. Muchos piensan que fue este último quien realmente dio la primera vuelta al mundo, ya que volvió vivo a Europa, a diferencia de Magallanes.

Más adelante, Fernando de Magallanes viajó a Marruecos, lugar en el que fue herido en un pie durante un enfrentamiento. Al volver a Portugal, cayó en desgracia con el rey Manuel I. Esa tensión lo llevó a España, para probar suerte y, después de enormes esfuerzos, logró que el rey Carlos I le autorizara un viaje hacia las Indias por la ruta de occidente.

Un viaje épico

El 10 de agosto de 1519, Fernando de Magallanes inició su aventura. Tenía bajo su mando  cinco naves: Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago. Contaba con una tripulación de 270 hombres, de distintas nacionalidades. La mayoría de ellos eran portugueses y vascos.

La expedición bordeó el norte de África hasta Sierra Leona. Posteriormente, enfiló al occidente y así llegaron a las costas de lo que hoy es Río de Janeiro. Más adelante, se encontraron con el Río de la Plata, al que, en un principio, confundieron con el famoso paso que intuía Magallanes. La decepción fue grande cuando vieron que no era así.

Finalmente, se toparon con la bahía San Julián, en pleno invierno. Decidieron esperar allí con la intención de que el clima mejorase, pues la tripulación estaba desesperanzada. Los capitanes de las diferentes naves urdieron una conspiración contra Fernando de Magallanes. Este la conjuró y algunos responsables fueron dados de baja, mientras que a otros se les abandonó a su suerte.

Un sueño realizado

En la primavera de 1520, pudieron proseguir el viaje y se encontraron con ese paso soñado años antes. Ahí estaba la vía expedita hacia el Mar del Sur, nombre con el que conocían al océano Pacífico en aquellas fechas.

Atravesar ese inmenso mar supuso un auténtico tormento, pero al llegar al otro lado los esperaba un mar tranquilo. Por esta razón, fue bautizado como océano Pacífico, nombre que ha pervivido hasta nuestros días, aunque, en realidad, se trate del océano más furioso de la Tierra. Dicen los cronistas de la época que Fernando de Magallanes lloró de emoción ante el espectáculo.

El estrecho, que hoy lleva el nombre de Magallanes, fue bautizado inicialmente como estrecho de Todos los Santos por el propio Magallanes. Navegaron luego hacia el norte, bordeando la costa chilena. Más tarde, entraron en mar abierto, adentrándose hacia occidente.

Mar con el cielo azul

La hazaña final

Nuevamente, comenzaron las penurias, los víveres y el agua escaseaban. Antonio Pigafetta, cronista de la expedición, lo describió así:

“La galleta que comíamos ya no era más pan sino un polvo lleno de gusanos que habían devorado toda su sustancia. Además, tenía un olor fétido insoportable porque estaba impregnada de orina de ratas. El agua que bebíamos era pútrida y hedionda. Por no morir de hambre, nos hemos visto obligados a comer los trozos de cuero que cubrían el mástil”.

Finalmente, llegaron a la Isla de los Ladrones, probablemente Guam. Allí pudieron aprovisionarse de agua y alimentos. Luego partieron de nuevo y encontraron otro archipiélago, al que bautizaron como Filipinas, en honor a Felipe II, rey de España.

Los indígenas del lugar se resistieron a la presencia de los visitantes y libraron cruentas luchas contra ellos. En una de ellas, Fernando de Magallanes cayó batallando, en 1521. La hazaña de completar la vuelta al mundo la terminaron quienes le sobrevivieron, pues la muerte acabó con su vida sin dejarle ver cumplido su objetivo.

  • Toribio-Medina, J. (1913). El Descubrimiento del Océano Pacífico: Vasco Núñez de Balboa, Fernando de Magallanes y sus Compañeros. Tomo II: Documentos Relativos a Núñez de Balboa. Santiago de Chile: Imprenta Universitaria.