Frases cotidianas con las que te saboteas a ti mismo

31 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Muchas veces no existe peor enemigo que nosotros mismos. ¿Sabías que es posible que estés utilizando un lenguaje que te lleva a sabotear tus oportunidades de ser feliz?
 

Nuestros pensamientos definen nuestra realidad, ya que todo lo que pensamos está formulado en palabras. Así, el lenguaje que utilizamos tiene un enorme impacto en nuestras vidas, aunque muchas veces no seamos conscientes. No obstante, si prestas atención descubrirás que hay varias frases cotidianas con las que te saboteas cada día.

A menudo hablamos sin pensar, utilizando por inercia frases hechas o escudándonos en un tono jocoso para restar importancia a las aseveraciones tan duras que nos dedicamos a diario. Pero has de saber que, en contra de lo que afirma aquel dicho popular, a las palabras no se las lleva el viento. Estas permanecen, se arraigan en nuestra mente y dan forma a lo que vivimos.

Cuando empiezas a hacer un uso consciente de tu vocabulario, los cambios son rápidamente palpables. Tú mismo fabricas y alimentas tus creencias más profundas acerca del mundo.

Mujer pensando en sus caprichos

Algunas frases cotidianas con las que te saboteas

Sabotearse a uno mismo implica impedirse alcanzar metas, ponerse la zancadilla para no lograr el éxito o la plenitud que deseamos experimentar.

Seguramente en muchos momentos hayas sentido que mereces algo mejor: un empleo más enriquecedor, unas relaciones más sanas, un estado emocional más placentero. Sin embargo, a pesar de tu esfuerzo, esta mejor calidad de vida parece fuera de tu alcance. Si es así, presta atención a tu lenguaje interno y externo, pues probablemente te estés saboteando.

 

La vida es dura

En nuestra sociedad tenemos mucha tendencia a afirmar que la vida es dura y que estamos en un valle de lágrimas. Repetimos como un mantra que el dinero no crece en los árboles, que para lograr algo hay que sufrir. Hemos normalizado el sacrificio hasta el punto de no sentirnos merecedores de las cosas positivas.

Así desconfiamos de las buenas intenciones de los demás, justificamos los halagos que recibimos en vez de aceptarlos y tendemos a minimizar nuestros logros y oportunidades. Si alguien nos pregunta cómo estamos, sospechamos de inmediato que quiere algo de nosotros. Si nos dicen que llevamos un jersey muy bonito, le restamos importancia alegando que es muy viejo.

Cuando aparece ante nosotros una gran oportunidad, dudamos y nos sentimos inseguros, pues hemos interiorizado que la vida es dura y hostil. Cambia tu lenguaje y cambiarás tus creencias. Comienza a afirmar que gozas de una vida cómoda, que mereces ser feliz. Aprende a recibir y a aceptar todo lo bueno y siéntete agradecido.

Podría ser peor

No hay mayor acto de autosabotaje que el conformismo. Deseas una relación sana, pero cuando tu pareja te daña o te falta al respeto te consuelas pensando que podría ser peor, que al menos no te es infiel. Cuando en tu trabajo te menosprecian o no valoran tu esfuerzo ni económica ni personalmente, piensas que peor sería no tener empleo.

Por supuesto que todo ello sería peor, pero también podría ser mejor. No compares tus vivencias con otras más desdichadas y desafortunadas, compáralas con lo que verdaderamente deseas.

 

Mereces ser apreciado, valorado y tratado adecuadamente en todos los ámbitos de tu vida. No te sabotees permaneciendo en situaciones nocivas; asume que eres merecedor de algo mejor y trabaja por ello.

Mujer con preocupaciones de pareja

Yo soy así

Tal vez haya ciertos rasgos de tu personalidad que te vienen limitando y alejando de tus metas desde que tienes uso de razón. Te gustaría tener más amistades, pero eres demasiado tímido; te gustaría marcar límites a las personas de tu entorno, pero eres demasiado inseguro. Quizá quieras dejar de discutir con tu pareja, pero eres demasiado impulsivo.

Para de etiquetarte en base a tus acciones, siempre es el momento apropiado para cambiar, mejorar o pulir lo que somos. Todas las posibilidades están abiertas para ti. No importa lo que fuiste hasta el día de hoy ni lo que aún consideras que eres, únicamente es relevante lo que deseas ser, pues hacia ahí debes enfocar tus esfuerzos.

Pon fin a las frases cotidianas con las que te saboteas. Si eres capaz de comprender y asumir tu parte de responsabilidad en lo que acontece en tu vida, pronto comenzarás a percibir cambios.

Por ello, te invitamos, desde ahora, a prestar atención a tu lenguaje, a esas frases que repites sin pensar. ¿De qué realidad hablan? ¿Concuerdan con lo que deseas experimentar? Si no es así, cámbialas. Haz el esfuerzo consciente de sustituirlas por otras más funcionales.

 
  • Baldwin, M. (2002). Autosabotaje. Edaf.
  • Fox, E. A. (2014). Más allá del sí: Un método para superar el autosabotaje y negociar con éxito. Conecta.