6 frases para reflexionar sobre la excelencia - La Mente es Maravillosa

6 frases para reflexionar sobre la excelencia

Eva Maria Rodríguez 5 febrero, 2018 en Frases 0 compartidos
Mujer con las manos hacia arriba pensando en la excelencia

Pocos conceptos son complicados de entender y de integrar como el de excelencia. Excelencia es una palabra maravillosa, que “vende” mucho. Pero, ¿qué implica realmente? ¿Qué sentido tiene en nuestra vida? ¿Aspirar a la excelencia es lo mismo que aspirar al perfeccionismo? ¿Significa ser el mejor o hacer las cosas lo mejor posible cada día?

En realidad, no es solo una cuestión operativa o de saber hacer. Va mucho más allá. Es una cuestión con un lado moral que implica conseguir el mejor rendimiento en las circunstancias dadas, buscando la mejora continua. Para muchos es una cuestión de logros cuantificables, de adquisición de habilidades. Pero, no deja de ser mucho más: alcanza un plano espiritual, de satisfacción y desarrollo personal.

La excelencia no es un acto, sino un hábito

La excelencia no es un nivel establecido o consensuado de calidad o perfeccionismo. Es una dinámica en constante cambio, que se construye con lo que hacemos día a día. No se trata tanto de ser perfecto en algo -una aspiración tan respetable-, como de hacer las cosas lo mejor posible cada vez.

Luchar por la excelencia en lo que hacemos requiere esfuerzo y pasión. El impulso y el compromiso para hacer las cosas bien y hacer un esfuerzo que nos ayude a lograr grandes resultados.

motivación intrínseca

La excelencia es un trabajo de todos los días

La búsqueda de la excelencia no descansa, no permite pausas, no consiente excepciones. La excelencia requiere trabajo diario, porque está basada en tus propios valores; esos que cada día te ponen a prueba, esos que ves en todo lo que haces y en todo lo que pasa. Si algo es importante para ti, lo mejor es trabajarlo todos los días, sin excepciones.

En muchas ocasiones, la motivación para obtener un rendimiento óptimo se nutre de un pensamiento: existe la posibilidad de marcar la diferencia. Es decir, de que existe un distancia importante entre lo que seríamos capaces de hacer con un esfuerzo mínimo y lo que seríamos capaces de hacer con una mayor dedicación.

El gusto por hacer las cosas bien

Apostar por la excelencia en el trabajo es una de las mejores maneras de disfrutar con él. Una actitud en el trabajo alineada con esta aspiración no solo permite obtener buenos resultados, sino que también es enriquecedora para quien la mantiene, personal y profesionalmente.

Cuando sabes que haces algo bien, la sensación de deleite que puede acompañar a la actividad se multiplica. Y cuando más lo haces, mejores son los resultados y mayor es el refuerzo que obtienes.

La excelencia es una búsqueda continua

Hablamos de un proceso que rara vez termina mientras exista una posibilidad de intervención. Además, en la medida que seguimos buscando la excelencia, nuestro espíritu de alguna manera se mantiene joven, ilusionado, activo. De fondo in pensamiento: siempre se puede mejorar, en todos los ámbitos de la vida, tanto personales como profesionales.

Así, la elevada altura de este listón personal es el resultado de una inquietud por mejorar el rendimiento, de optimizar los resultados con los recursos que contamos. Es una expresión externa de integridad interna, pasión y un fuerte sentido de marcar una verdadera diferencia.

En cada trabajo que hacemos se nos presenta la opción de tomar esta actitud. Nuestras habilidades y capacidades o los recursos o la información que tenemos pueden constituir limitaciones, pero también es habitual que tengamos un buen margen de actuación. Aquí entran en juego, sobre todo, la pasión y el compromiso.

El reconocimiento viene de la mano de la excelencia

Muchas personas luchan por ser reconocidas, pero no todas lo hacen por el camino correcto. En realidad, alcanzar el reconocimiento por la vía de la excelencia es la forma más noble de hallarlo. Sin embargo, para quien haya el reconocimiento por esta vía, obtenerlo no suele ser tan importante como lo óptimo del resultado.

Por otro lado, si no buscas excelencia, es difícil que la encuentres. Y buscar excelencia implica actuar con excelencia, dando siempre lo mejor de uno. Incluso aunque parezca que la excelencia está muy lejos, en realidad es el interés y el esfuerzo lo que más valor tiene. Porque solo el hecho de desearlo y actuar en consecuencia ya nos lleva un paso más cerca de conseguirlo.

Mujer corriendo con motivación

Aprovecha cada pequeña oportunidad para la excelencia

“[…] difícilmente se llega paseando a ritmo demasiado sosegado. Los triunfadores se apoderan de las oportunidades y les dan forma. Viven como obsesionados por las maravillosas ocasiones de cada día, convencidos de que lo único que no le sobra a nadie es el tiempo”.

-Tony Robbins-

Elegir esta actitud implica hacer una inversión de fe, dar oportunidad a la destreza de ver/identificar una oportunidad para mejorar, implica avanzar y buscar la manera de mejorar cada detalle. Es acción, no observación ni reflexión, aunque pueda partir de ellas.

Por otro lado, elegir y mantener esta actitud no es fácil. En ocasiones puede ser muy frustrante y doloroso, en el sentido de que los resultados iniciales muchas veces se encuentran muy lejos de los esperados. Así, finalmente, la excelencia se convierte en un ejercicio de inteligencia y paciencia, que recompensa aquellos que cuentan con una resiliencia suficiente como para dar un paso más allá de las dificultades.

Eva Maria Rodríguez

Profesora, escritora, blogger y madre de dragones. Espero que mi experiencia como madre, como educadora y como mujer sea de utilidad para tod@s los que leéis este blog.

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