Freud, la serie: qué es cierto y qué no en la nueva ficción de Netflix

26 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
La serie de Netflix no aclara mucho sobre la vida y obra del padre del psicoanálisis. Es una ficción histórica basada en la imaginación de su director y con muy pocas partes basadas en la realidad.
 

Sigmund Freud sigue levantando los ánimos desde que se fue. Está en una discusión en el bar, en la universidad y ahora como figura de ficción. Y es que la nueva serie de Netflix no aclara mucho sobre la vida y obra de este neurólogo austríaco. Mejor dicho, contribuye a una mayor confusión.

Hay muy pocos datos históricos, biográficos y académicos que estén reflejados con exactitud en la serie, ya que es una ficción histórica. De hecho, la serie imagina cómo Freud podría haber utilizado sus habilidades de psicoanálisis en ciernes para resolver crímenes.

Marvin Kren, director de la serie, ha afirmado que no quería que pareciera demasiado histórica, sino que el público joven y moderno se sintiera atraído por ella. Dicho y hecho.

La serie es una mezcla de elementos modernos, provocativos e históricos. Ahora bien ¿por qué mezclar al padre del psicoánalisis con crímenes y sesiones de espiritismo? ¿no había ya suficiente polémica y confusión sobre su figura?

Al parecer no, ya que este interés por hacer de él un personaje mezclado con la ficción no es reciente. En este artículo, te contamos las “incursiones cinematogáficas y artísticas” anteriores de Freud y aclaramos qué es cierto en la reciente ficción de Netflix.

El gran interés cinematográfico detrás de Freud

Actualmente, la obra de Freud es estudiada más en departamentos de humanidades que de ciencias. Su popularidad no es precisamente gracias a su rigor científico. Sin embargo, Freud tuvo la ventaja de ser un escritor extremadamente bueno que ilustraba el psicoanálisis con referencia a la obra de grandes artistas, como Shakespeare, Dostoyevski y Leonardo da Vinci.

 

Su obra y supuestos teóricos llegan con interés al público en general, en gran medida gracias al arte y el cine. “No tienes que leer a Freud para vivir en un mundo en el que Freud es importante o para pensar de manera freudiana”, dice Stefan Marianski, de la Casa Museo Freud, en Londres.

Por otra parte, Nicholas Ray, catedrático de la Universidad de Leeds, afirma que en el campo de la cultura popular su trabajo ha sido procesado para suavizarlo y convertirlo en una fantasía acogedora y tranquilizadora.

Es notable en el caso de prácticamente la obra entera de Woody Allen o en la dinámica de padre e hijo en El imperio contraataca  o Volver al futuro. También están las novelas de Virginia Woolf y James Joyce. Salvador Dalí y los surrealistas. Los Soprano y Frasier y ya más específicamente la película de 2011 Un método peligroso con Viggo Mortensen.

Intentos anteriores de hacer una serie de detectives con Freud

Una novela de 2006, La interpretación del asesinato (Jed Rubenfeld), exploró a Freud resolviendo un caso de asesinato. Se basó en la primera y última visita del padre del psicoanálisis a Nueva York en 1909.

Luego, en 2014, Frank Spotnitz, director de Expediente X, estaba listo para escribir Freud: The Secret Casebook en el que pretendía utilizar sus teorías para resolver casos no resueltos. Sin embargo, la serie nunca se materializó.

Freud, la serie: qué es cierto y qué no

Freud nació en Freiberg (ciudad llamada ahora Pribor en República Checa). Su familia se trasladó a Leipzig y luego se estableció en Viena definitivamente.

 

Hay muy pocos datos que puedan extraerse con claridad de esta serie. A continuación, hemos rescatado algunos de ellos.

Fechas de sus estudios de medicina

Estudió medicina en la Universidad de Viena y trabajó en el hospital de la ciudad. Fue en 1881 cuando se graduó en esta universidad como médico. Más tarde, en 1885, completó su habilitación y comenzó su carrera en neuropatología como profesor universitario.

La serie se desarrolla en 1886, por lo que parece concordar con su incipiente teoría y revisión de los primeros casos en la realidad.

Adicción a la cocaína

Freud comenzó a probar la cocaína en su juventud, creía que era una droga milagrosa. En 1884, escribió un artículo titulado Über coca, una especie de alabanza a esta sustancia, ya que estaba sorprendido por sus efectos físicos y psicológicos. Solo más tarde descubrió la adicción causada por esta droga.

La serie de ocho capítulos de Netflix explora esta adicción a la cocaína de forma acertada.

La práctica psicoanalítica temprana junto a Breuer

En 1886, ingresó a la práctica privada en Viena y comenzó a utilizar la hipnosis en su trabajo, que en ese momento era un enfoque impopular.

Curiosamente, la serie explora esta parte de su vida. En realidad, adoptó el enfoque de su amigo, Josef Breuer, con quien colaboró para escribir Estudios sobre la histeria.

En sus trabajos destacan las experiencias de Breuer en el tratamiento de su paciente Anna O, a quien le diagnosticaron histeria. Debido a las inconsistencias en los resultados, Freud finalmente abandonó la técnica de hipnosis y luego desarrolló lo que llamó “asociación libre”. Todo esta relación con su mentor no se aclara del todo en la serie.

 
Freud haciendo hipnosis

Romance con Fleur Salomé

Otro aspecto del programa que parece basado en la vida real es el personaje de Fleur Salomé, una medium que se une a la trama para ayudar a resolver los casos. El personaje parece estar basado en Lou Andreas-Salomé.

Siempre ha habido rumores de que los verdaderos Freud y Lou Andreas-Salomé experimentaron sentimientos el uno por el otro, pero no se ha demostrado. La serie tiene lugar en la década de 1880 y se cree que no se conocieron hasta 1911.

Detective de asesinatos

Sigmund Freud nunca estuvo a cargo de ninguna investigación criminal ni ayudó a resolver delitos de cualquier índole. En la ficción se ve también como se adentra en sesiones oscuras de espiritismo. Tampoco hay constancia de ello.

Sí fue un gran lector de novelas de detectives, incluidas aquellas sobre Sherlock Holmes. Esto nos lleva a pensar que quizás, aunque no resolvió crímenes en su vida real, puede que se sintiera halagado con este trabajo.

Como vemos, hay muy poco que rescatar de las teorías freudianas a lo largo de los ocho capítulos, pero quizás algunos conceptos de estas dieron pie a la imaginación y a la construcción de semejante ficción.