Gary Ridgway, el asesino de Green River

Gary Ridgway fue uno de los asesinos en serie más prolíficos de los Estados Unidos junto a Ted Bundy y Samuel Little. Si tienes curiosidad, ¡continua leyendo para conocer más sobre él!
Gary Ridgway, el asesino de Green River
Vanessa Viqueira

Escrito y verificado por la psicóloga Vanessa Viqueira el 17 marzo, 2021.

Última actualización: 17 marzo, 2021

El 5 de noviembre de 2003 se celebró un emotivo juicio contra Gary Ridgway, en el que las familias de sus víctimas pudieron expresar lo que sentían y pensaban acerca del temible asesino. Hasta entonces Gary no había mostrado ni un ápice de arrepentimiento, serio e inexpresivo parecía que ni el desprecio, ni los insultos, ni el sufrimiento, ni el odio manifestado por las familias podían quebrarle. Hasta que un padre subió al estrado.

Señor Ridgway, hay personas que le odian, yo no. Ha hecho que sea difícil cumplir con mis creencias; pero Dios dice que debemos perdonar. Está perdonado“, concluyó. Era el padre de Linda Jane Rule, asesinada el 26 de septiembre de 1983 por Gary Ridgway. Aquel acto de indulgencia provocó el llanto de Gary, un hombre cristiano, quien acto seguido pidió perdón por todos los actos que había cometido.

Infancia y adolescencia

Gary Leon Ridgway nació el 18 de febrero de 1949 en Salt Lake City (Utah). Se crió en un ambiente autoritario. Su padre, que trabajaba como conductor de autobús, no tenía reparos en mostrar su desprecio por las mujeres que ejercían la prostitución; mientras que su madre, maltrataba física y psicológicamente al pequeño Gary y a sus dos hermanos.

Durante varios años, sufrió incontinencia urinaria. Manifestaba su rabia y su frustración en su comportamiento hacia los animales, torturándolos de diferentes maneras.

Si en casa la cosa no iba bien, en el colegio tampoco. Con un CI de 82, era un pésimo estudiante y además tenía mala relación con sus compañeros. Tal como confesó a los investigadores, con catorce años intentó apuñalar a un niño de seis, y es que tan solo quería saber qué se sentía matando a alguien.

Con el paso de los años, logró graduarse en la escuela secundaria. Se alistó en la Marina y puso rumbo a Vietnam. Se casó con su novia del instituto, pero sería un matrimonio que no duraría ni un año y al cual le siguieron dos más.

Llegó a obsesionarse con la fe religiosa y se volcó en asistir a la iglesia Pentecostal, leyendo la Biblia continuamente, incluso en el trabajo que había conseguido como chapista, pintando vehículos en una fábrica de camiones. Pero esto no evitó los fuertes impulsos sexuales, pues acudía a menudo al encuentro de prostitutas para poder saciar su apetito sexual.

Hasta este punto hemos conocido a un Gary con una infancia complicada, desarrollando una personalidad y un comportamiento inestable y extraño que tal vez hubiese necesitado una supervisión, pues nos indica la posible existencia de un trastorno de conducta en la infancia. Todo cuanto hemos leído nos acerca al Gary en el cual se convirtió, el asesino en serie de Green River, un psicópata.

The Green River killer

Sus primeros asesinatos los cometió entre 1982 y 1983, fechas en las que la policía empezó a hallar cadáveres de mujeres en diferentes parajes cerca del río Green, al sur de Seatle. Secuestraba a mujeres, principalmente prostitutas, en la Ruta 99 del condado de King (Washington), para posteriormente agredirlas sexualmente y acabar con su vida estrangulándolas. Posteriormente, amontonaba los cadáveres y practicaba necrofilia.

Fue apodado por las autoridades como El asesino de Green River, ya que se deshacía de los cadáveres arrojándolos al río Green. Su modus operandi no variaba y su perfil de víctima siempre era muy similar: mujeres jóvenes cuyas edades estaban comprendidas entre los 15 y 35 años y que ejercían la prostitución en los alrededores de la zona.

A pesar de ser detenido en varias ocasiones como sospechoso, no se pudo aportar ninguna prueba como autor de alguno de los asesinatos.

La prueba del ADN

Pero en el año 2001, el sheriff que estuvo al mando del caso desde 1982, decidió utilizar una tecnología novedosa: la prueba de ADN. Dave Reichert estaba convencido de que al reexaminar las evidencias recogidas años atrás, lograrían dar con el asesino en serie. No se equivocaba.

Veinte años después del primer crimen, una muestra de fluido fue determinante para demostrar que Gary Ridgway, un hombre de apariencia tranquila y apacible, era el asesino en serie que había puesto en jaque a las autoridades norteamericanas durante dos décadas. Un hombre al que además, habían interrogado e, incluso, registrado su domicilio.

Dejó petrificados a los investigadores cuando confesó que no recordaba el número de mujeres a las que había asesinado desde hacía casi veinte años. Se puede asegurar que cometió con certeza 49 asesinatos en el periodo de 1982 a 2003, pero las estimaciones son bastante mayores.

Juicio y condena

Tras su detención, varias personas de su familia y amistades fueron interrogados. La descripción que hacían de Gary era la de una persona de trato fácil, pero extraña.

Ante el tribunal, en el año 2003, Gary Ridgway confesó todos los asesinatos. Fue condenado a 48 sententencias consecutivas de cadena perpetua sin derecho a acceder a la libertad condicional. De esta forma, logró evitar la pena de muerte al confesar todos los crímenes que se le imputaban, y colaborar en la búsqueda del resto de víctimas.

Confesó que “el plan era asesinar a todas las mujeres que yo considerara prostitutas, porque sabía que podía matar a tantas como quisiera sin que me pillaran”. Lo cierto es que muchas de sus víctimas ni siquiera ejercían esa profesión. Actualmente cumple condena en en la Penitenciaria del Estado de Washington.



  • . (2020, 24 marzo). [Vídeo]. YouTube.
  • Crystal Bonvillian, Cox Media Group National Content Desk. (2021, 26 enero).
  • . KIRO.