George Gerbner y la teoría del cultivo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 15 julio, 2018
David Sánchez · 15 julio, 2018

En la actualidad, una inmensa parte del mundo tiene acceso a la televisión. Este medio lleva al gran público a una visión del mundo, más o menos distorsionada, e implanta una serie de valores gracias a la configuración de espacios homogéneos que son posibles a través de la programación. Aquí es donde nace la teoría del cultivo.

Esta teoría fue desarrollada por George Gerbner, y se adentra en la investigación de las consecuencias que trae un consumo excesivo de los medios de televisión, especialmente en lo relacionado con la visión reiterada de situaciones violentas.

Orígenes de la teoría del cultivo

La televisión fuente de la mayoría de las imágenes y mensajes más compartidos en la historia. Es la corriente principal del ambiente simbólico común en que los niños de nuestra sociedad crecen y en el que vivimos. Sin embargo, aunque nuevas formas de comunicación parecen surgir cada semana, el ritual masivo de la televisión continúa, así como sus consecuencias, cada vez más globalizadas.

Debido a esta situación, en los años 60 George Gerbner, de la Universidad de Pensilvania, desarrolló un proyecto que denominó “indicadores culturales”. Este proyecto estaba diseñado para estudiar y entender las políticas, los programas y el impacto de la televisión.

Mujer mirando la televisión con morbo

Posteriormente, George Gerbner desarrolló la teoría de los efectos de los medios, a la cual denominó la teoría del cultivo, cuyo propósito era ayudar a entender las consecuencias de crecer y vivir en un ambiente cultural dominado por la televisión.

La teoría se centra en las contribuciones que la televisión hace a nuestras concepciones de la realidad social. En otras palabras, la hipótesis central del análisis del cultivo sostiene que los que dedican más tiempo a ver televisión son los que con mayor probabilidad perciben el mundo según reflejan los mensajes más comunes y recurrentes del mundo de la televisión.

En definitiva, este consumo excesivo de televisión puede hacer que algunas personas observen el mundo de una manera distorsionada, debido a lo muy interiorizados que tienen los mensajes que este medio difunde.

Fundamentos teóricos de la teoría del cultivo

La investigación de George Gerbner realizó un estudio sistemático sobre la violencia en la televisión. Para ello, analizó los programas televisivos de 1967 y 1968, ya que consideraba a la televisión como la agencia cultural más ampliamente compartida y la más visible diseminadora de símbolos culturales.

Al mismo tiempo, creía que los patrones de mensajes sistemáticos de la televisión podían reflejar valores culturales presentes en la sociedad. Con esta primera medición, nació un banco de datos recopilados que se ha ido completando a lo largo de 40 años de investigaciones acerca de la teoría del cultivo.

Gerbner realizó una gran cantidad de estudios relacionados con la teoría del cultivo, que llevaron a que el programa de investigación sobresaliera y diera pie a nuevas preguntas. Por ello, comenzó el interés e investigación en otros temas en los cuales, según pensaban, la televisión contribuía a las concepciones de la audiencia y a sus acciones. Algunos de ellos eran el género, los grupos minoritarios, los estereotipos, la ciencia, la familia, los alcances de la educación, la política o la religión.

Gracias a la información recolectada, los niveles medidos del programa adquirieron importancia y pudieron ser un indicador comparable con otros indicadores sociales o económicos, como estadísticas del crimen en el mundo real, las situaciones de violencia, el desempleo y la pobreza.

Niño mirando la televisión

La principal hipótesis de la teoría del cultivo

Según la teoría del cultivo, la televisión es un medio esencial y fundamentalmente diferente de otras formas de comunicación. En este sentido, Gerbner argumentaba que, mientras que la religión o la educación habían sido previamente mayores influencias sobre las tendencias sociales, ahora la televisión es la fuente de las imágenes y los mensajes más compartidos en la historia.

Por tanto, la televisión cultiva, desde la infancia, las mismas predisposiciones y preferencias que el público adquiere de otras fuentes primarias. El patrón repetitivo de mensajes e imágenes producidas en serie en la televisión constituye a la corriente principal de un entorno simbólico común. Debido a su accesibilidad y disponibilidad de las masas, la televisión es uno de los principales brazos culturales de nuestra sociedad.