17 hábitos para fortalecer la relación con tus hijos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 11 abril, 2018
Eva Maria Rodríguez · 11 abril, 2018

Parte de tu trabajo como padre o madre es guiar a tus hijos y ayudarlos a seguir adelante en su rutina diaria. Esto, con frecuencia, significa establecer límites, corregir el comportamiento, denegar solicitudes y decirles lo que tienen que hacer, sin opciones. Pero la relación con tus hijos es mucho más que eso.

Educar a tu hijo es mucho más que llevarlo por el camino que consideras correcto. Crear interacciones positivas con ellos no solo mejora su educación y su crecimiento emocional, también hace que tu labor educativa sea más fácil. Aunque pueda parecer que lo que vamos a proponer no es para tanto, o que es una pérdida de tiempo, no lo es.

Seguro que has oído o leído lo importante que es dar abrazos a tus hijos. Dice Virginia Satir que necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ochos abrazos al día para mantenernos doce abrazos al día para el crecer. Y con esta idea se han escrito miles de líneas.

Pero, ¿compensan los abrazos los malos momentos que tenemos con nuestros hijos? Porque, no nos engañemos, el día está repleto de malos momentos con nuestros hijos, interacciones negativas que no siempre podemos evitar o controlar.

Interacciones positivas para una relación con tus hijos sana

Todos anhelamos esos momentos íntimos con nuestros hijos en los que nuestros corazones se derriten. La conexión es tan esencial para los padres como para los hijos. Cuando nuestra relación es fuerte, también es dulce. Eso es lo que hace que en la crianza de los hijos valgan la pena todos los sacrificios.

Esta conexión es también la única razón por la que los niños siguen voluntariamente nuestras reglas. Los niños que se sienten fuertemente conectados con sus padres quieren cooperar. Cuando confían en nosotros para entender, para estar de su lado, están motivados para seguir lo que nosotros marcamos.

Madre con su hijo viendo flores

Pero ser padre o madre no es fácil. No lo ha sido nunca pero, en nuestra época, lejos de mejorar, se ha complicado. Como padres sabemos que debemos dedicar tiempo a nuestros hijos, que tenemos que intentar tener momentos de calidad. Pero, ¿compensa eso todo lo demás? Pues sí, puede compensarlo.

La investigación muestra que necesitamos al menos cinco interacciones positivas para cada interacción negativa para mantener una relación sana y feliz que pueda sobrellevar los conflictos y trastornos normales de la vida cotidiana. Es cuando nos faltan interacciones positivas cuando el equilibrio se pierde.

Y cuando el equilibrio se pierde, nuestros hijos se resisten a seguir nuestros consejos, a seguir las normas que establecemos y a aceptar. Cuando se pierde el equilibrio, la actitud de nuestros hijos cambia. 

Pero con lo ocupados que estamos, con la cantidad de cosas que tenemos que hacer, ¿de dónde vamos a sacar tiempo para tener esas interacciones positivas con nuestros hijos que restablezcan el equilibrio? Es tan sencillo como adquirir una serie de hábitos simples y sencillos e integrarlos en nuestra rutina diaria.

Hábitos que fortalecen la relación con tus hijos

Puedes hacer muchas cosas para fortalecer la relación con tus hijos. La clave para que estas interacciones positivas sean efectivas es que sean diarias. Por eso, incluir dentro tus rutinas este tipo de interacciones tiene muchos beneficios.

Lo mejor de todo es que con estas ideas que vamos a proponer no solo vas a conseguir compensar los malos momentos, sino que vas hacer que el día sea mejor. Al centrarte en las interacciones positivas, las interacciones negativas tendrán menos cabida. Es más, al crear hábitos como estos, tus hijos cooperarán más, se pelearán menos y se esforzarán por seguir tus consejos.

La clave para fortalecer la relación con tus hijos es fomentar las interacciones positivas día a día.

1. -Disfruta de unos momentos cada mañana con tus hijos, de manera individual. No hace falta hablar, basta con acurrucarse. Abrázale, acaríciale. No hay mejor manera de empezar el día que un despertar placentero.

2. – Habla con tus hijos durante el desayuno. Pregúntales qué tienen que hacer ese día. Interésate por lo que les espera.

3. – Déjale notitas de amor: el almuerzo del colegio, entre las páginas de un cuaderno, sobre su mesa de estudio…

4. – Canta y/o baila con tus hijos sus canciones favoritas.

Madre e hija bailando y escuchando música

5. – Despídete de tus hijos siempre con un beso y un abrazo, deseándoles que tengan un buen día y recordándoles que se diviertan.

6. – Recibe a tus hijos siempre con un beso y un abrazo, interesándote por si les ha ido bien en el colegio o en la actividad que hayan estado haciendo.

7. – No atiendas asuntos de trabajo cuando estás con tus hijos. Eso incluye llamadas, emails, redes sociales y mensajería instantánea, entre otras cosas.

8. – Los berrinches de tus hijos suelen ser señales de angustia, no de desafío. Cuando ocurra algo así, relájate y deja lo que estés haciendo para ayudar a tu hijo. Ayúdale a descargar su rabia. Acompáñale si necesita llorar y deja que descargue toda su mochila emocional. Cuando esté listo, anímale a hablar y escúchale.

9. – Anímale cuando se enfrente a una tarea difícil. Presta atención a sus miedos y ofrécele palabras positivas y gestos amables.

10. – Ríete de sus bromas y gracias, por muy simples que parezcan. Si las bromas faltan al respeto y a las normas de convivencia, dile de buenas maneras porque eso no tiene gracia.

11. – Muestra empatía por todas las emociones de tu hijo. Puedes poner un límite a sus acciones, pero no a sus emociones. Todas las emociones son aceptables. Cuando reconoces cómo se sienten tus hijos, fortaleces tu conexión con ellos y alimentas su inteligencia emocional.

12.- Busca un rato diario para jugar con tus hijos a lo que ellos quieran. Deja que vuele su imaginación y sigue sus instrucciones. Da igual que sea breve. Lo importante es que sea diario y que se ajuste a la rutina del niño.

13. – Comparte al menos una comida al día con tus hijos. No enciendas el televisor. En su lugar, anima la conversación planteando una pregunta que a tus hijos les resulte interesante.

14. – Escucha con compasión las historias sobre los problemas que tiene en el colegio, especialmente los que tengan que ver con los amigos o con la persona que les gusta. Escuchar es uno de los hábitos más importantes para fortalecer la relación con tus hijos.

15. – Lee o canta una canción con tus hijos antes de dormir. Si son demasiado mayores para ello, anímale a que lea antes de acostarse e interésate por el libro que está leyendo.

Padre leyendo un cuento a sus hijos

16. – Dale a tu hijo un beso de buenas noches. Si necesita hablar, escúchale. Si tiene alguna inquietud, eso le ayudará a conciliar el sueño.

17. – Visita a tus hijos para comprobar que están bien antes de acostarte. Aunque ellos no se enteren, eso también refuerza vuestro vínculo.

Janet Fackrell hizo una reflexión muy acertada: “observo sus cabezas, suavemente despeinadas, que duermen sobre sus almohadas, y la tristeza me inunda. ¿He bebido en sus sonrisas y risas y las he abrazado, o acabo de hacer las cosas de mi lista tareas de hoy? Están creciendo tan rápido… Una mañana me despertaré y una de mis hijas se casará, y me preocuparé: ¿He jugado con ellas lo suficiente? ¿He disfrutado la oportunidad de ser parte de sus vidas?”.  El tiempo pasa deprisa. Demasiado deprisa. No lo dejes pasar sin aprovecharlo y fortalece la relación tus hijos.