Hacer punto: 5 beneficios emocionales

Pedro González Núñez · 15 diciembre, 2017

Hacer punto o lanaterapia. Llámalo como quieras, pero se ha descubierto que esta actividad puede aportarnos una serie de beneficios emocionales importantes. Así que, si decides tejer, ya sea un jersey, un chaleco, un babero, o lo que se te ocurra, además de la prenda que consigas, en el camino también habrás cuidado de tu salud emocional. Interesante, ¿verdad?

De hecho, una autora llamada Kathryn Vercillo, experta en manualidades con aplicaciones terapéuticas, ha investigado sobre el tema. Fruto de su trabajo es el libro El ganchillo salvó mi vida. Además, ha dedicado buena parte de su trayectoria profesional a demostrar los beneficios que nos pueden aportar estos trabajos manuales.

¿Por qué hacer punto tiene beneficios emocionales?

Algunas terapias han absorbido el punto como ejercicio complementario para la mejora del paciente. Al parecer, esta manualidad aporta agilidad a nuestro cerebro, a la vez que mejora la estabilidad emocional. Veámoslo en detalle.

Mujer haciendo punto

El punto reduce el estrés

Parece una especie de trabalenguas, pero no lo es. Realmente es cierto, hacer punto es magnífico para reducir la ansiedad en estados de nerviosismo y estrés elevado.

Esto se debe a la gran cantidad de concentración que necesita. Así que, una vez ponemos la vista en las agujas, poco a poco lo demás va desapareciendo a nuestro alrededor, incluidos los problemas, como si fueran un fondo que se aleja. Es una gran técnica para serenar emociones, una actividad en la que difícilmente entran aquellas que tienen valencia negativa (tristeza, enfado, rencor, etc.).

“Hay mucha gente en este mundo que malgasta mucho tiempo mirando por su salud y que no tienen tiempo para disfrutarla”.

-Josh Billings-

Mejora la agilidad cerebral

Este aspecto es fácilmente explicable. Como es lógico, el ganchillo y otras técnicas de punto requieren de coordinación mental y motora. Así que, al poner a trabajar al cerebro, se “afina” su actividad. Todo esto hace que esta práctica sea especialmente beneficiosa para personas mayores. Se considera que retrasa los síntomas del envejecimiento al obligarlas a ejercitar diferentes procesos psicológicos básicos, como la atención sostenida.

También aporta coordinación motora, por lo que ayuda a mejorar los problemas de motricidad fina. Así pues, también la lanaterapia es positiva para niños que muestran trastornos motrices, y para personas con artritis o reuma.

Potencia el desarrollo social

¿Puede ser que una actividad que fomenta la concentración tenga beneficios sociales? Lo cierto es que sí, y probablemente todos hayamos visto a nuestras abuelas años atrás reuniéndose en grupo para tejer.

Aunque durante unos años se había perdido esta función socializadora, cada vez hay más iniciativas para recuperarla. Ya sea en forma de cursos o terapias, hacer punto es un ejercicio que se está poniendo de moda: ayuda a intercambiar ideas y compartir con otras personas.

Manos de personas haciendo punto

Alivia la depresión

También el punto es positivo para personas con depresión. Se debe a que su práctica libera serotonina, el antidepresivo natural. Así al menos se desprendió de un estudio publicado por el British Journal of Occupational Therapy, donde el 81% mostraron mejoría clara tras un rato de tejido.

Mejora de la autoestima

Otra gran ventaja de tejer es la mejora de la autoestima. Se debe a que se consiguen nuevas habilidades, a la vez que la persona se siente productiva. Es más, incluso se considera como una forma de hacer algo por otros cuando se teje para amigos y familiares.

Sea como fuere, el punto es una forma de expresión. Un método para crear algo útil, bello o personal. Todo eso hace que la persona se sienta orgullosa de su trabajo y, por lo tanto, de quien que lo ha realizado: ella misma.

“Hacer lo que te gusta es libertad. Gustarte lo que haces es felicidad”.

-Frank Tyger-

Ayuda a tener una mejor calidad de sueño

Otro gran mal que cada día se vuelve más global, alcanzando a un mayor número de personas, es el insomnio. Nuestro sueño es de peor calidad debido al estrés, la tensión y la ansiedad. Sin embargo, Herbert Benson, profesor del Instituto Médico Mente/Cuerpo, demostró que el 90% de sus pacientes mejoraban tras las terapias que incluían el punto.

Al parecer, el hecho de centrarnos en una actividad que se basa en la repetición, nos relaja y nos calma. Obviamente, todo eso hace que nos acostemos sin tensión y en un estado propicio para el descanso.

Agujas con lana

Como podemos observar, hacer punto tiene una serie de ventajas a nivel emocional bastante obvias. Posee un claro efecto antiestrés que puede hacernos sentir mejor con nosotros mismos, y con el mundo que nos rodea. ¿Nos ponemos manos a ello?