Hijos únicos: ventajas e inconvenientes

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 23 diciembre, 2018
Edith Sánchez · 23 diciembre, 2018

Alrededor de los hijos únicos hay toda suerte de mitos. Algunos tienen algo de cierto, pero otros no. Al mismo tiempo, son cada vez más las parejas que deciden tener solamente un hijo, bien sea por las condiciones económicas, o bien porque no cuentan con la disponibilidad de tiempo suficiente para prolongar por muchos años la crianza.

Por supuesto, ser hijo único no es lo mismo que crecer con hermanos. El tipo de familia en la que se crece va a ejercer una influencia en la modelación de la personalidad. Esto no es bueno o malo en sí. Ni tener hermanos te hace necesariamente más social y solidario, ni no tenerlos te convierte en un pequeño tirano que resulta intratable.

Los mejores regalos que puedes dar a tus hijos son las raíces de la responsabilidad y las alas de la independencia”.

-Denis Waitley-

Lo fundamental en todos los casos es el estilo de crianza y el ejemplo que reciben los niños. Sin embargo, lo usual es que los hijos únicos sí desarrollen ciertos rasgos de carácter. Tienen ventajas e inconvenientes, al igual que los que crecen con hermanos. ¿Qué los diferencia? Enseguida lo veremos.

Los padres de los hijos únicos

Muchos se preguntan si los padres de hijos únicos se comportan de manera diferente a como lo harían los padres de varios hijos. La respuesta es sí. Pese a ello, lo fundamental no es cuántos hijos tengan, sino la conciencia y el deseo que había en tenerlos.

padres con su hija que simboliza a los hijos únicos

Los padres de un hijo único que no están muy seguros sobre cuál es la mejor forma de ser padres, pero a la vez deseaban realmente tener un hijo, tenderán a ser un poco ansiosos en la crianza. Es posible que consulten muchos libros y manuales para orientarse. También es probable que se sientan culpables fácilmente por lo que puede no salir bien. El niño recibirá todo el peso de esa tensión y podría llegar a ser algo rígido. 

Hay padres que conscientemente se proponen tener descendencia pero, en el fondo, no lo desean. Es usual que en esos casos busquen delegar la educación del hijo en otros. Quizás los abuelos o quizás un internado. El hijo único experimentará la soledad con mayor rigor de lo usual y es posible que tenga dificultades en la vida adulta para crear lazos afectivos.

Finalmente, quienes no desean ser padres pero terminan concibiendo un hijo único, podrían asimilar la situación y llevar a cabo una crianza relativamente natural. O el hijo podría convertirse en el receptor exclusivo de ese conflicto entre la conciencia y el deseo. En ese caso, los hijos suelen tener grandes dificultades para hallar su lugar en el mundo.

Pequeños adultos

El doctor Toni Falbo, de la Universidad de Texas, ha estudiado a fondo el fenómeno de los hijos únicos. Según su apreciación, uno de los efectos de esta situación es que los niños conviven la mayor parte del tiempo con adultos. Por eso terminan sintiéndose cómodos entre adultos y se comportan de forma adulta más tempranamente.

Niños haciendo deberes simbolizando a los hijos únicos

Como efecto de ello, los hijos únicos tienden a ver a los adultos e incluso a sus padres como iguales. Perciben de una manera diferente esa distancia entre las generaciones. De hecho, llegan a ver a los “grandes” como sus pares. Esto puede llevarlos a ser duros consigo mismos. Se exigen ser tan maduros como los mayores y obtener autonomía y logros a muy corta edad.

Por contrapartida, Falbo señala que los hijos únicos tienden a mostrar una mayor autoestima y más confianza en sí mismos. Se les facilita comprender la expectativa de maestros y figuras de autoridad y fácilmente se convierten en líderes con las personas de su misma edad.

El trabajo en equipo y los amigos

Los hijos únicos suelen tener un poco más de dificultad para adaptarse al trabajo en equipo. Están acostumbrados a organizar las cosas a su modo y a tomar decisiones en términos individuales. Sin embargo, todo indica que esta dificultad solo se manifiesta en los inicios de ese tipo de labores. Lo habitual es que poco a poco se adapten y aprendan a acoplarse al grupo.

También hay datos que indican que los hijos únicos tienden a tener una menor cantidad de amigos que quienes han crecido con hermanos. No se sienten cómodos en grandes grupos. Lo suyo es tener unos cuantos amigos con los que los lazos usualmente son profundos. De hecho, suelen establecer con los amigos un apego similar al que otros establecen con sus hermanos.

niña leyendo en habitación simbolizando a los hijos únicos

Lo que se ha podido establecer es que los hijos únicos tienen rasgos ligeramente diferentes a los de los niños con hermanos. Solo muestran grandes diferencias cuando para los padres ha sido problemática la crianza, por una u otra razón. De lo contrario, presentan particularidades que no llegan a ser determinantes.