Homúnculo de Penfield: características y funciones

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 20 octubre, 2018
Lorena Vara González · 9 octubre, 2017
Hay personas que aún después de haber perdido una parte del cuerpo tras un accidente traumático, siguen experimentando dolor en esa área fantasma. Esta experiencia tan curiosa viene mediada por el homúnculo de Penfield.

Nuestro cerebro es extraordinario. Llevamos años estudiándolo y aún no hemos descubierto todas sus posibilidades. Es como el universo, infinito y lleno de sorpresas. Quizás por ello cuando se descubren nuevas funciones o áreas cerebrales se intenta simplificar el hallazgo. Eso es lo que sucedió con el conocido Homúnculo de Penfield.

El Homúnculo de Penfield fue descrito por primera vez por el Doctor Wilder Penfield entre los años 40 y 50. Este neurocirujano canadiense buscaba explicar y curar enfermedades neurológicas como por ejemplo, la epilepsia. Así, uno de sus trabajos más conocidos fue sin duda el de la neuroestimulación.

Al aplicar pequeñas y controladas descargas se descubrió algo muy interesante. En nuestro cerebro hay una pequeña área que conforma el mapa sensorial de nuestro cuerpo. Esta estructura refleja la sensibilidad de cada una de las partes de nuestra anatomía. Decidió representar este área como si de una forma humana se tratara, dando lugar al Homúnculo de Penfield.

Lo que hace especial a esta representación, es ser conscientes de que tenemos zonas en nuestro cuerpo más sensibles a la estimulación que otras. Dando lugar así a un hombre deforme, desproporcionado, en donde las áreas más sensibles muestran mayor tamaño que aquellas que lo son menos.

Ahora bien, esto no es todo, poco después la existencia de una nueva figura. De este modo, podríamos decir cada uno de nosotros disponemos de dos “homúnculos”, uno sensorial y otro motor, ambos muy diferentes pero con puntos en común.

“Mientras el cerebro sea un misterio, el universo continuará siendo un misterio”

-Santiago Ramón y Cajal-

Características y funciones del Homúnculo de Penfield

Estudios como los llevados a cabo por los neurólogos Di Noto P, Newman L, Wall S, Einstein en el 2013, actualizan en profundidad aquellas primeras bases sobre estas estructuras que se asentaron entre 1937 y 1954 gracias al  el neurocirujano Wilder Penfield.

Cabe incidir, antes de nada, que no debemos esperar ver dos figuras “humanas” incrustradas en nuestro cerebro. El doctor Penfield perfiló esta semejanza al ver que cada área sensorial era correlativa a cada parte de nuestro cuerpo. Por ejemplo, en estas estructuras partes como la mano y cada uno de nuestros dedos se sitúan uno al lado de otro. Veámoslo con detalle.

 

Estructura del homúnculo motor y del homúnculo sensorial

Homúnculo motor o corteza motora primaria:

El Homúnculo motor o corteza motora primaria se encuentra situado justo al lado del homúnculo sensorial. Está situado exactamente en el surco central de la corteza frontal. Este área es la más importante para el funcionamiento motor de nuestro cuerpo.

  • Su función es la de regular y controlar los movimientos motores de nuestro cuerpo. Lo hace en colaboración con otras áreas, como la corteza motora suplementaria y las aferencias recibidas del Tálamo.
  • Por eso su aspecto es ligeramente distinto al del Homúnculo sensorial: su boca, sus ojos y sobre todo sus manos son enormes debido a la mayor especificidad en la localización de los receptores y nervios motores.

Una curiosidad de esta área es la siguiente: se desarrolla de manera distinta en cada uno de nosotros. Esto implica que la velocidad de su desarrollo es única y personal. Depende de qué partes del cuerpo se utilicen más y cómo se tendrán mejores capacidades motoras o más entrenadas en general.

Homúnculo sensorial o corteza somestésica primaria:

El Homúnculo sensorial representa la corteza somestésica primaria o lo que es lo mismo, la sensibilidad táctil, de presión o de dolor de nuestro cuerpo. Se encuentra situada en el lóbulo parietal, justo en su unión con el lóbulo frontal. Explicado de otra forma, el homúnculo sensorial comprende las áreas 1, 2 y 3 de Broadman.

  • En este área se encuentra representado nuestro esquema corporal de forma contralateral, o lo que es lo mismo, de manera lateralmente invertida.
  • Esto quiere decir que la representación derecha de nuestro cuerpo se encuentra representada en el área izquierda de esta zona cerebral y el izquierdo en la parte derecha. Aunque pueda sorprendernos, es algo muy habitual en el funcionamiento de nuestro cerebro.

Hay que remarcar que esta área sensorial recibe la mayor parte de las proyecciones de información de nuestro cuerpo a través del Tálamo.

Recordemos, el tálamo es el área de integración de las diferentes fuentes sensoriales de nuestro cerebro. Gracias a ella, percibimos nuestro mundo de manera integrada y no separada según el sentido que lo perciba.

  • El Homúnculo sensorial, además, es el encargado de nuestra propiocepción. Gracias a él, regulamos la postura y nuestro organismo conoce el estado de nuestros órganos y nuestros músculos. Y aunque nos resulte extraño, de cómo estamos desde nuestro interior.

Todo esto hace que este área resulte vital para nuestro bienestar, tanto físico como emocional. De hecho, gracias a esta estructura disponemos de esa sensibilidad sensibilidad tan especial en nuestro rostro, nuestros labios…

Figura del homúnculo de Penfield

El miembro fantasma, la enfermedad principal del Homúnculo de Penfield

El Homúnculo de Penfield, como ya sabemos, recoge e integra toda nuestra representación corporal, ya sea de manera sensorial o motora. Así, es interesante saber que una alteración en esta área puede dar como resultado una curiosa enfermedad: la del miembro fantasma.

  • Cuando se padece esta enfermedad, el cerebro sigue sintiendo o percibiendo las sensaciones de un miembro corporal amputado.
  • Esta condición ha sido detallada por los doctores, Lone Nikolajsen y Kristian Friesgaard Christensen en un interesante estudio del 2015. Según explican en el trabajo, aún no existiendo ya esa área del cuerpo, esa área sensorial que representa dicha parte, sigue enviandol la sensación de dolor desde nuestro cerebro

Esto significa que aunque el miembro esté amputado, por la actividad de las neuronas del homúnculo sensorial, no podemos dejar de sentirlo. Ahora bien, cabe decir que tal y como nos explica este estudio, esa molestia suele desaparecer a los dos años.

Como vemos, un descubrimiento impulsado por la curiosidad mediante la estimulación eléctrica cerebral, nos ha abierto un universo de posibilidades. Gracias a él, nos hemos dado cuenta de la importancia de cada roce en nuestra piel y de nuestro desarrollo cerebral y emocional.

Abril Alonso, Águeda del. (2005) Fundamentos biológicos de la conducta. Madrid: Sanz y Torres. Carlson, N. (2014). Fisiología de la conducta. Madrid: Pearson. Haines D.E. (2002) Principios de Neurociencia. Madrid: Elsevier España S.A. Schott, GD (1993). El homúnculo de Penfield: una nota sobre cartografía cerebral. Journal of Neurology Neurocirugía y psiquiatría , 56 (4), 329–333. https://doi.org/10.1136/jnnp.56.4.329