La ideación suicida y los accidentes de tráfico, una relación frecuente

Detrás de la conducción temeraria se esconde el deseo de muchas personas de terminar con su vida. Una decisión que no siempre es consciente, y que se materializa aumentando el nivel de riesgo en la conducción. ¿Qué deberíamos hacer ante esta realidad?
La ideación suicida y los accidentes de tráfico, una relación frecuente
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 14 noviembre, 2022

Detrás de la conducción temeraria no siempre está el alcohol o el consumo de drogas. A menudo, detrás de esa conducta hay algún problema mental e incluso las ganas de escapar de todo, de desaparecer. Todos sabemos que, a raíz de la pandemia, el número de diagnósticos de depresión y ansiedad han aumentado considerablemente.

Lo que tal vez no sepamos es que también lo han hecho el número de accidentes de tráfico. En estos dos últimos años, el número de fallecimientos de personas que iban en motocicleta, por ejemplo, ha sido particularmente elevado. Las maniobras de conducción eran tan arriesgadas e imprudentes que muchos expertos no dejan de preguntarse por el trasfondo.

La respuesta la tenemos en esas personas que han logrado sobrevivir a un accidente. Aunque ninguno de los supervivientes manifiesta casi nunca su deseo de fallecer, sí se aprecia la depresión latente y la ideación suicida subconsciente. Hay un desprecio manifiesto por la vida (tanto la propia como la ajena), así como una búsqueda por escapar, por apretar el acelerador y dejar la mente en blanco, sin importar lo que pueda suceder después.

Muchos de los que evidencian ideación suicida cuando conducen nunca han intentado quitarse la vida de otras maneras.

Chico triste pensando en la ideación suicida y los accidentes de tráfico
Debemos comprender qué factores hay detrás de la conducción temeraria que conduce a accidentes de tráfico.

La temeridad como característica depresiva

¿Qué hay detrás de la persona que conduce de manera temeraria? ¿Qué hay en la mente de quien conduce muy por encima de la velocidad reglamentaria y lleva a cabo adelantamientos de lo más imprudentes? Es muy posible que, si dicho conductor sobrevive, se le someta a diversas pruebas, como las de alcohol y drogas.

Sin embargo, no siempre se le aplica una evaluación psicológica. Si lo hiciéramos, quizás nos sorprenderíamos del número de conductores que arrastran consigo una depresión mayor. Esto mismo es lo que nos revela un estudio de la Universidad de Pisa del 2015. Con frecuencia, las conductas de riesgo, la impulsividad y la agitación psicomotora son el resultado de un problema mental.

Asimismo, es común que aparezca el alcohol. Conducir en estado de ebriedad eleva la ideación suicida y los accidentes de tráfico. Muchas veces, en quien opta por recurrir al refugio y al escape de la cerveza o cualquier otra bebida alcohólica está el deseo de atenuar el dolor psicológico. La desinhibición que ello provoca potencia aún más la conducta arriesgada.

El coche y la moto se convierten en un instrumento ideal para la autolesión o la autodestrucción en aquellas personas que están motivadas por ideas suicidas.

Depresión y conducción temeraria: ¿qué síntomas presenta?

Cuando pensamos en alguien con depresión, visualizamos a una persona recostada en la cama, apática, moviéndose con lentitud y envuelta en lágrimas. Lo cierto es que aún damos veracidad a ideas del todo sesgadas sobre los trastornos del estado de ánimo.

La depresión puede manifestarse de varias maneras y, por lo general, las que correlacionan con conductas de conducción temeraria son las siguientes:

  • Hay depresiones en las que aparecen conductas de riesgo, comportamientos erráticos, beber alcohol, adicción al juego, etc.
  • Tras la ideación suicida y los accidentes de tráfico, hay personas impulsivas que hacen las cosas sin pensar.
  • También debemos fijarnos en el nerviosismo y la agitación. Son hombres y mujeres que cambian de planes cada dos por tres, que necesitan estar ocupadas en algo, que apenas pueden descansar.

Hay quien prefiere perder la vida en un accidente para que la familia no sepa nunca que deseaba suicidarse.

La ideación suicida y los accidentes de tráfico: dos aspectos clave

¿Cómo prever que alguien quiere quitarse la vida conduciendo? Es algo muy difícil de gestionar si ni tan solo tenemos un diagnóstico claro. Hay muchas personas que lidian ahora mismo con un sufrimiento profundo y que no solicitan ayuda especializada. No es fácil llegar a todo el mundo y aún menos anticipar desgracias como las que se vinculan a la ideación suicida y los accidentes de tráfico.

Por otro lado, hay dos elementos que hacen aún más compleja esta realidad y son los siguientes.

El deseo de dejar de vivir no siempre es consciente

Este es dato relevante. A menudo, quien sufre o provoca un accidente de tráfico evidencia una ideación suicida subconsciente. Son personas que no han intentado quitarse la vida con anterioridad ni han evidenciado conductas autolesivas. Sin embargo, cuando cogen el volante o los mandos de la motocicleta solo desean escapar, dejarse llevar por la velocidad y dejar que el destino decida su suerte. Algo que, como bien podemos imaginar, trae consigo lamentables consecuencias.

Asimismo, también están quienes buscan expresamente el suicidio a bordo de un vehículo. Fallecer en un accidente de tráfico evita que la familia conozca su deseo de morir, de no estar en este mundo.

Falta de aprecio por la vida, tanto la propia como de la ajena

Si hay un área tan trágica como escabrosa es el hecho de que quien busca su muerte en un accidente de tráfico, evidencia un nulo aprecio por la vida. Podemos entender que una persona desee quitarse la vida, pero lo que ya resulta incomprensible es que no les importe arrebatar vidas ajenas.

La ideación suicida y los accidentes de tráfico se llevan por delante a cualquier persona. A veces, quien desea escapar de este mundo es, curiosamente, el que sale ileso, mientras alguna familia se lleva la peor parte. Hay un rechazo absoluto por la existencia en general y esto suscita un problema de grandes dimensiones.

Coches en la ciudad simbolizando la ideación suicida y los accidentes de tráfico
Carecemos de datos que puedan relevarnos cuántos accidentes son el resultado de la ideación suicida.

¿Cómo abordar esta realidad?

Ninguna medida de seguridad vial será suficiente, en última instancia, para evitar que una persona con ideación suicida intente quitarse la vida. Por ello, necesitaríamos, en primer lugar, conocer esa fracción de siniestros o incidentes que están causados por esta variable. Un objetivo complicado, puesto que no siempre tenemos la oportunidad de evaluar a los responsables de estos sucesos.

Debemos pensar que los vehículos motorizados son medios muy útiles para la autodestrucción o la autolesión para quien atraviesa un problema mental. El único modo de evitar estas situaciones está en el entorno, en nosotros mismos y en detectar qué persona de nuestro alrededor está pasando un mal momento o evidencia una conducta patológica.

No podemos descuidar a quienes conviven con el desánimo y la desesperanza, a quienes arrastran una elevada ira interna. También a los que transitan por un duelo o empiezan a beber en exceso. Las consecuencias pueden ser fatales, tanto para ellos como para cualquiera de nosotros. Actuemos desde todos los ámbitos posibles.

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