Innovación no lineal: personas que alcanzan el éxito tras fracasar

20 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
La innovación, la creatividad e incluso el éxito rara vez se alcanzan sumando progresiones contables constantes. Estamos obligados a aprender de nuestros errores, a retroceder para tomar mejores perspectivas, refrescar ideas, rectificar y, entonces... dar un salto más alto y poderoso.

La innovación no lineal perfila un hecho latente: los éxitos no suelen ser producto de avances constantes, de ahí que hablemos de innovación no lineal. Es decir, casi todo logro tiene su paso atrás, su retroceso, su error e incluso, por qué no decirlo, su fracaso. De ahí que debamos asumir que a veces, caer o equivocarnos no es más que un modo de tomar impulso y, por su puesto, aprender.

Entender que alcanzar una meta, conseguir un sueño o incluso posicionarse profesionalmente en un mercado responde a menudo a un orden inverso, y no directo, puede sernos de gran ayuda. Lo es porque si hay algo que nos han inculcado es aquello de que todo esfuerzo trae su resultado. Aún más, que quien vale triunfa y quienes aplican la creatividad y la originalidad terminan teniendo éxito.

Sabemos que estas reglas de tres no siempre se cumplen. Sin embargo, la innovación no lineal nos permite entender que a los mejores logros se han alimentado de intentos fallidos, también de desilusiones y más de un acto precipitado y poco reflexivo. Así, solo quien aprende de sus caídas, solo los que se permiten obtener buenas lecciones de sus ciclos de retroceso y fracaso logran tarde o temprano avanzar de verdad.

Profundicemos un poco más en esta idea.

«El 90% del éxito se basa simplemente en insistir».

-Woody Allen-

Innovación no lineal, ¿en qué consiste?

Si Isaac Newton fue un estudiante mediocre del que casi nadie esperaba nada. Walt Disney fue despedido del periódico en el que trabajaba porque, según señaló el director, carecía de ideas e imaginación. Cuando Fred Astaire acudía a las audiciones en busca de un papel, nadie se fijaba en él: era calvo, poco atractivo y no sabía cantar. Podríamos llenar páginas con historias vitales de figuras de nuestra historia que solo alcanzaron el éxito después del fracaso o rechazo.

Entre ellos, vale la pena recordar el caso de Thomas Alva Edison. Después de realizar muchos intentos para conseguir que una bombilla diera luz, sus ayudantes le preguntaron si no era momento de centrarse en otro objetivo. Ante esa sugerencia, Edison respondió que en cada uno de esos mil intentos había descubierto una razón por la que su idea no funcionaba… Hasta que lo hizo, hasta que la innovación no lineal obró el milagro.

¿En qué consiste por tanto la innovación no lineal?

Hombre eligiendo su representando la innovación no lineal

Innovar es construir y «deconstruir» aprender y desaprender

Definimos innovar como ese proceso mediante el cual generamos algo nuevo al modificar o transformar una dimensión ya existente. Por tanto, nada de lo que uno crea, produce o ofrece es realmente nuevo, se parte siempre de algo existente para generar otra cosa alternativa que supera a lo que ya tenemos.

Por otro lado, algo interesante que vale la pena tener en cuenta, es que la innovación rara vez es lineal. Es decir, toda creación tiene retrocesos y pasos atrás que son decisivos. Por tanto, para innovar hay que desaprender, es decir, romper muchos de nuestros esquemas preconcebidos y enfoques dados por válidos para reformularnos nuevamente.

Un reto como este demanda de nosotros una elevada flexibilidad mental.

Ser una fuente o ser estanque

Hay un estudio realmente interesante sobre la innovación que vale la pena tener en cuenta. Se trata de un trabajo realizado por el doctor Michael West, de la Universidad de Aston (Reino Unido). En él se nos sugiere la siguiente idea ¿y tú qué prefieres ser una fuente chispeante y llena de ideas o un estanque con agua estancada e infectada? Esta metáfora sugiere dos ideas. La primera, que la innovación requiere movimiento y un continuo reciclaje. Es avanzar, retroceder, transformar, desechar y crear.

Por contra, los estanques hacen referencia a las mentes y organizaciones que evitan el cambio, que persisten en las mismas ideas, que no avanzan ni retroceden porque están, efectivamente, estancadas.

chico al lado de bombillas simbolizando la innovación no lineal

La innovación no lineal y la innovación inversa

La innovación no lineal nos recuerda la importancia de aprender de nuestros fracasos para avanzar con mayor competencia. Ahora bien, existe otro concepto que también nos puede ser de ayuda en este contexto creativo: se trata de la innovación inversa. Este concepto hace referencia a una idea acuñada por los profesores Dartmouth Vijay y Chris Trimble, de la Harvard Business School.

Este término se aplica a la economía actual y entraña un enfoque muy llamativo. Así, una costumbre habitual en las empresas a la hora de sacar nuevos productos al mercado es lanzarlos a bajo coste en primer lugar en los países emergentes como la India o Turquía.

Una vez «testados» en estos escenarios, se estudia el impacto y el rendimiento. Si fracasan, se desechan. Si van bien se producen en masa ya hacia los grandes mercados occidentales a mayor precio bajo la etiqueta de «producto innovador», cuando en realidad, no lo son. Con este ejemplo (controvertido, sin duda) descubrimos un factor más sobre la propia innovación.

En realidad, muchos éxitos tienen detrás un largo proceso de ensayo y error. La innovación no lineal nos recuerda que nuestro avance casi nunca refleja una progresión lineal en la realidad. Vale la pena tenerlo presente.

  • West, MA (2002, julio). Fuentes brillantes o estanques estancados: un modelo integrador de implementación de creatividad e innovación en grupos de trabajo. Psicología Aplicada . https://doi.org/10.1111/1464-0597.00951