Isaac Newton, biografía de un hombre en claroscuro

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 4 julio, 2019
Edith Sánchez · 8 julio, 2019
A Isaac Newton se lo puede recordar como el más grande científico de todos los tiempos, o como un hombre atormentado, que vivió una infancia desdichada y nunca pudo encajar del todo en la sociedad. Estas dos facetas estaban presentes en él.

Lo más desconcertante de la biografía de Isaac Newton fue un hombre habitado por dimensiones contradictorias. Se lo recuerda principalmente como el padre de la física moderna, pero la verdad es que dedicó mucho más tiempo de su vida a los asuntos místicos. Se lo ve como un modelo de racionalidad, pero su vida estuvo marcada por la irracionalidad.

Más allá del extraordinario científico que formuló la ley de la gravitación universal, había un hombre que fantaseaba, imaginaba y sufría con lo que sentía e intuía. Aunque muchos lo catalogan como el científico más grande de todos los tiempos, y probablemente lo sea, buena parte de su existencia la dedicó a la alquimia, a los mensaje secretos de la Biblia… a la locura.

La verdad siempre se halla en la simplicidad y no en la multiplicidad y confusión de las cosas”.

-Isaac Newton-

Isaac Newton es quizás la mayor prueba de que la razón y la sinrazón pueden convivir en un mismo ser humano, sin excluirse mutuamente. También es un modelo de la máxima inteligencia aplicada al trabajo arduo, basado en una observación y un método rigurosos, que dan como resultado la absoluta genialidad.

Péndulo de Newton

Isaac Newton y una infancia desdichada

Isaac Newton vino al mundo en medio de una circunstancias adversas. Su padre murió tres meses antes de que él naciera. Su madre tuvo un parto prematuro y el chico nació tan bajo de peso y débil, que nadie creyó que fuera a sobrevivir. Contra todos los pronósticos lo hizo y fue bautizado con el mismo nombre de su padre: Isaac.

Su madre volvió a casarse con un hombre llamado Barnabás Smith. Este no quería cargar con hijos ajenos y por eso envió al chico para que viviera con sus propios padres, a los que Newton llamaba “abuelos”, sin que lo fueran realmente. La relación con el chico fue muy desafortunada. Mucho tiempo después, Newton haría una lista de sus pecados. Incluyó entre ellos el deseo de quemar vivos a sus abuelos.

Cuando tenía 10 años, su padrastro murió y volvió a vivir con su madre y con dos nuevos hermanastros. A los 12 años fue enviado a un internado. En aquellos años, aprendió latín, matemáticas y se adentró en el estudio de la Biblia. Era un niño débil y solitario, que no destacaba mucho en las clases. Por eso, era relegado al último banco.

Un jovencito inquieto y hostil

Isaac Newton fue tartamudo, probablemente durante toda su vida. También enfermizo. No se relacionaba mucho con sus pares y era habitual que si lo hacía fuera para hacerles bromas pesadas o agredirlos de algún modo. Tras una pelea con un compañero de clase en la que logró vencer y humillar públicamente, decidió volverse más estudioso.

Pasaba mucho tiempo encerrado en su habitación y allí comenzó a construir objetos mecánicos, maquetas y distintos aparatos. Estudiaba mucho y sentía curiosidad por todas las áreas del conocimiento. Siendo muy joven conoció a Catherine Storer, única mujer con la que posiblemente tuvo un romance en su vida. Le fabricó casas de muñecas como regalo. La relación no trascendió y, de hecho, se sabe que Isaac Newton murió siendo virgen.

A los 18 años, Isaac Newton entró a la Universidad de Cambridge. Era básicamente un autodidacta, pero también encontró varios maestros que incrementaron su saber. Pronto estableció correspondencia con la Real Academia de Ciencias, que se mostró interesada en sus hallazgos y sus aparatos. También fue entonces cuando surgieron los primeros debates científicos, que Newton siempre mantuvo a lo largo de su vida.

Isaac Newston

Un genio atormentado

Isaac Newton formalmente tuvo dos “colapsos nerviosos”, es decir, dos brotes de locura. El primero tuvo lugar en 1693 y el segundo, probablemente, en 1703. Durante aquellos episodios no comía, ni dormía. Sufría de profunda depresión y se dejaba llevar por la paranoia. Se aislaba radicalmente y desconfiaba de todo el mundo.

Entre tanto, formuló la Ley de la gravitación, así como las leyes de la mecánica. Por más que desagradaba a sus contemporáneos, pronto se hizo un nombre como el genio que era. Ocupó diversos cargos académicos e incluso fue miembro del Parlamento inglés, espacio en el que básicamente no hizo nada.

Los últimos 30 años de su vida los dedicó a los estudios religiosos y al ocultismo. Se creía elegido de Dios para descifrar mensajes secretos de la Biblia. Señaló que el fin del mundo tendría lugar en el año 2060. Declaró que la Iglesia católica era la bestia del Apocalipsis y que Moisés había sido un alquimista.

Durante sus últimos años, tuvo múltiples padecimientos: morales, por un enconado debate con Leibniz y físicos, y por un grave problema renal, pues sufría unos cólicos nefríticos atroces y murió durante uno de ellos. Su memoria ha sido honrada de múltiples maneras. Sin Isaac Newton y sus descubrimientos no habría sido posible la civilización que tenemos hoy en día.

  • Keynes, J. M. (1982). Newton, el hombre. Newton. CONACYT, México.