J.R.R. Tolkien, una vida de película

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador Juan Fernández
· 7 abril, 2019
La vida de Tolkien resulta tan inspiradora como su obra. El creador de la inmensa mitología de la Tierra Media pasó por muchos avatares que inspiraron parte de su creación.

Conocido por sus grandes obras literarias, que crearían la fantasía moderna, la propia vida de Tolkien podría haber protagonizado alguna de ellas. De hecho, uno de sus más notables poemas está inspirado en su relación con la que sería su esposa. Su vida estuvo marcada por una infancia huérfana, la guerra, el amor, sus profundas creencias religiosas y su enorme genio lingüístico.

Sabemos por sus cartas que Tolkien no se inspiró, como se ha querido decir, en los acontecimientos históricos y políticos que vivió de cerca o le afectaron directamente. Sin embargo, la obra es hija del autor y su vida, no exenta de desgracias, marcó la melancolía del mundo que creó. Su sentido del amor, de la fe o su amor a la naturaleza marcarían las actitudes de sus personajes protagonistas.

Anillo sobre el libro El Señor de los Anillos

La infancia tortuosa de Tolkien

Tolkien nació en 1892, en el Estado Libre de Orange, actual Sudáfrica. Hijo de un banquero británico, a los pocos años volvería a Gran Bretaña con su madre en busca de un mejor clima. Pero su padre moriría en África. A partir de este momento, y hasta los 12 años, viviría con su madre Mabel y su hermano, sin apoyo económico del resto su familia, pues Mabel se había convertido al catolicismo. En esta época estaba mal vista en Inglaterra la Iglesia de Roma y era una vergüenza para las familias tener miembros en ella.

Esto explica que en 1904, a su muerte, Mabel dejase a los hermanos Tolkien a cargo de un cura católico. Su nombre era Francis Xavier Morgan, de origen hispano-británico, y marcaría la juventud de los muchachos. El sacerdote financió sus estudios y les buscó alojamiento en distintos pisos de alquiler. El cuidado y cariño que les dio generó en John Ronald un profundo respeto.

Edith, su gran amor

Precisamente, en una de estas casas, a los 16, conoció John Ronald a Edith Bratt. También huérfana, 3 años mayor que él, no tardarían en jurarse amor eterno. Pero el padre Francis no lo creyó conveniente, pues la joven podía distraerle de sus estudios y la consecución de una beca y además no era católica.

Por sus cartas podemos saber el dolor que produjo a Tolkien esta situación, pero sin embargo obedeció a su tutor. Tras algunas últimas escapadas juntos, se separaron por los tres años que aún separaban al muchacho de los 21 de mayoría de edad.

El nacimiento del genio

Tras un intento fallido, conseguiría una beca para acceder a Oxford con 18 años, mientras Edith iba a trabajar a Birmingham. Allí conoce a tres grandes amigos, con los que formará el club TCBS, quienes compartirían su amor por la literatura y las lenguas.

Seguramente inspirado por su madre, desde temprana edad había jugado a fabricar lenguas, siendo las lenguas germánicas algunas de sus inspiradoras. Los amigos alumbraron la idea de crear una mitología para Inglaterra, a la manera de la griega y la romana, y las lenguas de Tolkien formarían parte de este universo.

Dos hechos marcaran su devenir. Por un lado, el día que cumplió los 21 escribió a Edith para retomar su amor, pero ella se había comprometido en ese tiempo. Lejos de rendirse, Tolkien decidió viajar a Birmingham para convencerla y lo logró, pues ambos acabaron comprometidos.

En 1916, tras convencerla para hacerse católica, ambos se casan. Dos años antes había estallado un conflicto que estremecería a su mundo. Ese mismo año parte a Francia, a combatir en la Gran Guerra. Allí perderá a dos de sus grandes amigos y caerá enfermo. Volvió transformado.

«Ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos».

-J.R.R. Tolkien-

Tolkien

Tolkien y su obra

Sus esfuerzos como estudiante darán fruto y Tolkien ocupará una cátedra de lengua inglesa. Influido por los horrores vividos y por los amigos perdidos continuará su obra. Poco a poco, sus escritos conformaban un universo mágico que compartió con algunos de sus colegas, como C.S. Lewis, con los que formará los Inklings. Muchas de sus ideas provenían de los relatos que narraba a sus hijos o de los juegos familiares.

Debido a su enorme perfeccionismo, que aplicaba tanto en el trabajo como en la literatura, reescribiría más de lo que publicaría. La primera obra sobre la Tierra Media que llegó al gran público fue El Hobbit y en el resto de su vida solo publicaría El Señor de los Anillos. Todos los demás textos de este universo que han llegado a nuestros días se los debemos a su hijo Christopher.

Todos estos avatares serían decisivos en muchas de sus creaciones. La visión idílica de la vida tradicional proviene de sus experiencias como huérfano en una ciudad industrial. La tragedia del Anillo proviene de su interpretación católica del mundo. Los amores imposibles que relata son reflejos de su propio romance. La camaradería de sus personajes no es distinta a la que Tolkien experimentó. Al leer sobre la Tierra Media, leemos un poco de él.

  • Carpenter, Humphrey (2002) J.R.R. Tolkien, una biografía, Planeta DeAgostini.