Judy & Punch: ¿una fábula del pasado?

26 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la crítica de cine Leah Padalino
Judy & Punch se construye como una fábula, un cuento infantil en el que el mal es condenado y nos invita a luchar por el bien común. No exenta de humor negro y crítica social, la película nos invita a reflexionar y a dejarnos llevar por la fantasía.

Crítica, reivindicación y fantasía se unen en Judy & Punch, una fábula que bien podría haber sido escrita en la Edad Media, en el siglo XIX o en cualquier época pasada, pero cuyos valores no pueden estar de más actualidad.

La cineasta y actriz australiana, Mirrah Foulkes, escribe y dirige este largometraje que se alzó con el premio al mejor guion en el Festival de Sitges y que fue estrenado en el Festival de Sundance este mismo año.

Judy & Punch nos narra, en forma de cuento, la historia de un matrimonio que goza del reconocimiento y el éxito gracias a su espectáculo de marionetas. Sin embargo, mientras Punch se lleva toda la gloria, su esposa Judy queda relegada a un segundo plano: se ocupa de su hijo y de buena parte del show, pero los elogios son para su esposo.

Pronto, la adicción de Punch al alcohol hará mella en su vida familiar y, tras una paliza a su esposa, fingirá haber sido la víctima de un trágico asesinato cometido contra su familia, abandonando y ocultando el cuerpo inerte de Judy en el bosque.

Lo que Punch no sabe es que Judy no está muerta, sino que sigue viva. Con la ayuda de un grupo de personas excluidas y condenadas por practicar la brujería, comenzará a planear su venganza.

En esta línea, nos sumergimos en un relato con fuerte arraigo en los cuentos populares, en los filmes fantásticos y de época que, seguramente, no dejará indiferente a nadie. La música se combina a la perfección con las imágenes y con los momentos de mayor tensión, creando una estética digna del género que terminará por desembocar en una gran y necesaria reivindicación. 

Una fábula poderosa

Si las fábulas nos han enseñado algo es que, tras su apariencia inocente, existe una fuerte intención didáctica. En el caso de Judy & Punch, lejos de hablarnos de animales con características humanas como en la fábula tradicional, nos hablan de nuestra especie, de nuestros errores del pasado y de cómo solventarlos.

En el pasado, las mujeres apenas tenían relevancia en el mundo artístico y, en el matrimonio formado por el dúo protagonista, vemos una situación desigual en la que la mujer se ve relegada a la oscuridad, a las sombras. Pese a poseer una gran habilidad con las marionetas, todo el peso de sus actuaciones recae en su esposo.

Sin embargo, no tardamos en comprender que su esposo no es más que un animal de costumbres, un ser acomodado que pretende vivir de las apariencias y que tiene serios problemas de alcoholismo.

El mundo que se presenta en Seaside, localidad en la que transcurre la acción, posee una ley estricta hacia aquellas personas que se escapan de lo normativo. Así, quienes tengan grandes habilidades curativas, con las plantas o con cualquier elemento que escape de la norma, serán condenados por brujería. El pueblo, sin intención de pensar demasiado, asiste alegre a las lapidaciones y a las duras condenas de aquellos que consideran criminales.

De esta manera, se termina condenando a aquel que posee conocimientos en materias que atentan contra el sistema, mientras se premia al maltratador. Mia Wasikowska encarna a una perfecta Judy al comienzo, pero no tardará en condenar las adicciones de su esposo hasta encontrar, al fin, su libertad en el lugar más inesperado.

Pese a ello, Judy & Punch no presenta un escenario trágico, sino que hace uso de elementos presentes en la comedia y en el género fantástico para dibujar un escenario que no resulta tan distante de nuestra historia pasada. El elemento humorístico se adueña con habilidad de la escena, sin desconcertar al espectador y suponiendo un alivio ante lo que bien podría ser una situación trágica.

Todo ello para, finalmente, dar en la tecla acertada y despertar en nosotros una mirada crítica, juzgando al que condena sin pruebas y de manera injusta, mientras apoyamos a aquel que sería condenado en dicha sociedad. Y es que la ley parece estar hecha a medida de quien la crea, pero Judy reunirá sus fuerzas para superar esta barrera y, de una vez por todas, hacer justicia, aunque tenga que tomarla por su mano.

Como en las fábulas o los cuentos, el lector -en este caso espectador- comenzará a empatizar con su protagonista y a desear que sus planes lleguen a buen puerto, mientras el mal, Punch, es castigado.

Mia

Judy & Punch: la venganza del oprimido

En forma de comedia oscura, Judy & Punch se convierte en un filme reivindicativo, que ensalza las diferencias y brinda esperanza ante tiempos bastante desoladores. No importa que las brujas sean condenadas, pues Judy encontrará en ellas una alianza; unos seres que, como ella, luchan por su supervivencia y a los que dotará de la fuerza necesaria para reclamar su lugar en el mundo.

Los condenados parecen haberse rendido, parecen haber asumido el orden establecido; mientras Judy, guiada por la injusticia que acecha su familia, decide poner fin a tal opresión. Así, se va gestando una venganza sobre Punch que, pese a todo, no resulta tan catastrófica como cabría esperar.

Igualmente, ofrece a todos aquellos que se habían visto olvidados al exilio la oportunidad de hacer valer sus diferencias y reivindicar su lugar en Seaside.

De alguna manera, Judy & Punch nos regala un respiro, un atisbo de confianza en el futuro y una demostración de valentía. Judy, lejos de deprimirse, decide luchar por sus derechos, los de los suyos y los de aquellos que no corrieron con demasiada suerte. Punch, sin embargo, se muestra como un hombre débil y cobarde, incapaz de hacerse con las riendas de su vida.

Judy & Punch no deja de ser una fábula, un cuento, pero no por ello se engloba dentro de lo irrelevante; sino que nos regala un mensaje poderoso, de lucha y esfuerzo que no ha de pasar desapercibido. Ya no hablamos de los derechos de la mujer, sino de la lucha ante la injusticia y los derechos humanos en general.

Así, con tintes cuentísticos y cómicos, adoptamos una mirada crítica que nos hará reflexionar acerca de nuestro pasado, pero también de nuestro presente. Y como Judy, reivindicar nuestras diferencias, esas que nos hacen únicos e imprescindibles.