La acción de bebidas estimulantes en nuestro cerebro

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 2 marzo, 2019
Edith Sánchez · 2 marzo, 2019
Hay muchos efectos de las bebidas estimulantes en nuestro cerebro que resultan positivos con un consumo moderado, pero se tornan incluso peligrosos cuando la ingesta es muy alta y frecuente. La ciencia avanza en el estudio de dichos efectos.

Todavía no se conocen todos los efectos que tienen las bebidas estimulantes en nuestro cerebro. Se trata de un tema en proceso de investigación y aunque se ha avanzado al respecto, todavía hay muchos puntos en penumbra.

Aún así, es un asunto al que hay que prestarle atención porque este tipo de bebidas son usadas cotidianamente y hay sospechas de que, en ciertas condiciones, son potencialmente dañinas. Por eso, el tema no es para tomárselo a la ligera.

Dentro de la categoría de las bebidas estimulantes se agrupan las tradicionales, como el café y el té, pero también las llamadas bebidas energizantes, que desde hace un tiempo tienen fuerte presencia en el mercado.

Los interrogantes que se plantean son: ¿cuáles son los efectos de las bebidas estimulantes en nuestro cerebro? ¿De qué manera reducir riesgos y problemas? A continuación trataremos de exponer lo que sabemos de la respuesta a estas preguntas.

Los muchachos deben abstenerse de beber vino, pues es un error añadir fuego al fuego”.

-Platón-

El café y el té: sus efectos sobre el cuerpo

El café y el té generan efectos básicos de las bebidas estimulantes en nuestro cerebro. Están plenamente incorporados a la dieta de millones de personas en el mundo. Son muchas personas las que declaran que su día comienza después de tomar un café.

La ciencia apunta a que una ingesta diaria de no más de 200 mg de café o de té es magnífica para la salud. Al parecer, la cafeína y la teína retrasan el envejecimiento y actúan como protectoras frente a ciertos tipos de demencia, como el Alzheimer. Otro de los efectos de estas bebidas estimulantes en nuestro cerebro es el de actuar sobre los mecanismos de alerta, llevándonos a estar más atentos y despiertos.

Sin embargo, cuando se consumen cantidades excesivas de estas sustancias, también se producen efectos adversos. Eventualmente hay una sensación de fatiga, taquicardia, temblor o nauseas, además de varios efectos gastrointestinales. La cafeína y la teína generan adicción. Si se dejan abruptamente aparecen todos los síntomas del síndrome de abstinencia.

Manos con café

Las fuertes bebidas estimulantes en nuestro cerebro

Las bebidas energizantes, que, en general, contienen taurina, se han convertido en objeto de estudio para la ciencia, pues hay fuertes sospechas de que resultan adversas para la salud. Este tipo de bebidas contienen también altas dosis de cafeína, que al ingerirlas llegan al cuerpo de manera muy rápida. A corto y largo plazo, esta descarga súbita tiene varios efectos.

Según un estudio realizado por la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, Maryland) en 2014, las bebidas energizantes dañan la salud a largo plazo. Su principal efecto es aumentar los niveles de adrenalina, lo cual también lleva a un incremento del ritmo cardíaco. Esto se traduce en mayores niveles de atención, pero también más irritabilidad y ansiedad.

El mismo estudio señaló que ese tipo de bebidas producen un alza y una baja brutal de los niveles de cafeína en el cuerpo. Por eso, unas 12 a 24 horas posteriores a su ingesta, aparece el síndrome de abstinencia.

Otro estudio elaborado en la Universidad de Bonn (Alemania, 2013), corrobora que una hora después del consumo, las contracciones cardíacas aumentan notablemente y la adrenalina se eleva.

Hombre con una bebida energética

Datos desconcertantes

Un estudio publicado por la revista científica PLOS ONE señaló que las lesiones cerebrales graves eran siete veces más frecuentes en aquellos pacientes que la semana anterior habían consumido cinco o más dosis de bebidas energéticas. El doctor Michael Cusimano, neurocirujano del St. Michael’s Hospital, expresó su preocupación porque este tipo de lesiones son cada vez más frecuentes en personas jóvenes.

Son ellas las mayores consumidoras de este tipo de bebidas. Se ha vuelto usual que las tomen en épocas de tensión, o para obtener un mejor rendimiento a la hora de practicar algún deporte. También se sabe que en muchas oportunidades las combinan con alcohol para evitar sus efectos sobre el sistema nervioso simpático.

Por otro lado, la doctora Liane Schmidt y sus colegas publicaron un artículo en la revista bioRxiv, en la que presentaron un experimento. En este, un grupo de voluntarios tomó bebidas energizantes y otro un refresco corriente.

Nadie sabía qué estaba bebiendo en realidad, pero todos pensaban que se trataba de bebidas energizantes. Después se les hizo una prueba para evaluar su desempeño cognitivo. Todos mejoraron, respecto a un test hecho previamente. En otras palabras, el efecto placebo también funcionó en esta ocasión.

La idea más importante es que las bebidas estimulantes cambian la manera de funcionar de nuestro cerebro. Es un dato a tener en cuenta para racionalizar su consumo y así evitar que produzcan efectos indeseables.

  • Prada, D. B. (2005). Comentarios sobre las llamadas bebidas energizantes. Servicio de Toxicología del Sanatorio de Niños de Rosario. Argentina, 4 (53).